doctor Carlos Garcia Magan
Dr. Carlos García Magán

Especialista en Alergología y Neumología Pediátrica

Nuria Blasco

Periodista

 

 

Las frutas que causan más alergias
iStock by Getty Images

La fruta destaca como uno de los grupos de alimentos indispensables en una dieta saludable por su gran cantidad de nutrientes y sustancias naturales altamente beneficiosas para la salud.

Sin embargo, cada vez hay más personas alérgicas a la fruta. Entonces, ¿qué sucede cuando no podemos comer este tipo de alimento?

El Dr. Carlos García Magán, miembro del Grupo de Trabajo de Alergia Alimentaria de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), nos habla de la alergia a la fruta y de qué hacer si se padece.

La prevalencia en la población mundial

En la última década, la incidencia de alergia a las frutas se ha incrementado de forma considerable, de hecho representa el 44,7% de los pacientes alérgicos a alimentos, por lo que es la causa más frecuente de alergia alimentaria de forma global en la población.

Sin embargo, por lo general, la reacción alérgica la provoca solamente una familia de frutas o incluso una fruta en concreto, por lo que la persona afectada podría tolerar todas las demás.

  • El desarrollo de la alergia a las frutas suele aparecer a partir de la adolescencia, aunque existen algunos niños que ya presentan una alergia a determinadas frutas en la infancia.

En estos casos, puede suceder que con el tiempo acaben superando esa alergia o que los síntomas se atenúen.

  • Las alergias que se desarrollan más tarde, tienden a permanecer más tiempo, incluso de por vida.

¿Qué frutas son las que más alergia causan?

Por lo general se desarrolla alergia a los alimentos que consumimos con más frecuencia, por lo que existe un componente cultural y social que hace que la alergia varíe en distintos países o incluso regiones de un mismo país.

Las frutas de la familia Rosaceae constituyen un amplio grupo de frutas comestibles, entre las que se encuentran la manzana, la pera, el melocotón, el albaricoque, la ciruela, el membrillo, la cereza, las frambuesas, las fresas…

En nuestro país, las frutas rosáceas que producen alergia con mayor frecuencia son el melocotón y la manzana. Otras frutas que producen alergia con frecuencia son el kiwi, el plátano y el melón.

Por qué se produce la alergia

La alergia es una respuesta inmunitaria exagerada de nuestro organismo frente a una sustancia capaz de desencadenar una reacción, y en el caso de los alimentos puede ser tanto por su contacto con nuestra piel como por su ingestión.

Cuando se habla de alergia a algún alimento, lo que produce alergia suele ser solo alguna parte del mismo (alérgeno), habitualmente, determinadas proteínas. Estas pueden ser:

  • La LTP (Lipid Transfer Proteins): se trata de una proteína presente en distintas especies vegetales, lo que hace que sea responsable de una reactividad cruzada a distintas frutas, frutos secos y pólenes. Es resistente a la digestión gástrica y al calor, y puede originar reacciones alérgicas graves, como la anafilaxia, incluso con alimentos cocinados. Es una proteína relacionada con la defensa del vegetal, por lo que estará más presente en la piel que en la pulpa de las frutas.
  • La PR10: es una proteína de defensa del vegetal que se desnaturaliza con el calor y la digestión gástrica, por lo que la mayoría de los pacientes que presentan alergia debida a esta proteína suelen presentar síntomas limitados al territorio bucal. También es responsable de reactividad cruzada entre pólenes y alimentos.
  • La profilina: está presente en alimentos de origen vegetal y pólenes, que como la anterior, generalmente produce solo síntomas limitados a la boca.

¿qué puede causar esta alergia?

El que este tipo de respuesta se dé en algunas personas y no en otras, se debe a mecanismos complejos y no del todo bien conocidos. Existe una predisposición genética, pero no es la única causa.

La diferente exposición a determinados estímulos ambientales, algunos de ellos durante el embarazo, como una dieta pobre en ácidos grasos omega 3, la exposición al tabaco, la obesidad, el estrés emocional, etc. puede hacer que una persona presente alergia a la fruta y otra no.

La reactividad cruzada

La reactividad cruzada es la situación en la que un anticuerpo, en este caso IgE, se une a un alérgeno diferente al que induce su síntesis. Para que esto suceda, el alérgeno debe “parecerse” al menos en un 70%.

Esto ocurre por ejemplo con la alergia a la LTP, PR10 o profilina, que se encuentran en distintos alimentos de origen vegetal. Así, a veces los alérgicos a frutas también padecen una alergia a frutos secos, hortalizas e incluso rinitis o rinoconjuntivitis alérgica.

Síntomas de la alergia a la fruta

Existe un amplio abanico de manifestaciones de la alergia a las frutas. Pueden ser:

  • Picor de lengua o garganta; picor, lagrimeo o enrojecimiento ocular, irritación nasal;
  • Manifestaciones cutáneas, como urticaria, edema de párpados y labios;
  • Manifestaciones digestivas, como vómitos, dolor abdominal, diarrea;
  • O respiratorias, como broncoespasmo o estridor, entre otras.

También existen distintos cuadros clínicos reconocibles:

  • Síndrome polen-frutas: es lo que presentan las personas con alergia a polen (habitualmente de gramíneas, abedul o artemisa) y a frutas. Por lo general, los síntomas que presentan al contacto con la fruta suelen ser limitados a la boca produciendo picor de lengua o garganta (hablamos entonces de síndrome de alergia oral o SAO) y se debe en muchas ocasiones a la alergia a la profilina o la PR10. No obstante, cuando el alérgeno responsable de la clínica es la LTP, los síntomas pueden no limitarse a la boca y llegar a producir manifestaciones sistémicas.
  • Síndrome de látex-frutas: se ve en aquellos individuos en los que se da simultáneamente una alergia al látex y una alergia alimentaria a determinadas frutas como albaricoque, melocotón, kiwi o aguacate, entre otros. En este caso, las personas sensibilizadas al látex sufrirán una reacción alérgica de mayor o menor intensidad cuando estén en contacto con este tipo de frutas que tienen alérgenos comunes al látex.
  • La anafilaxia: es la manifestación más grave de una reacción alérgica. Se desencadena de forma brusca al contacto con la fruta en cuestión y puede llegar a poner en riesgo la vida.

Las fases de desarrollo de la alergia

Para el desarrollo de alergia a cualquier alimento habrá dos fases:

  1. Una primera fase sería la fase de sensibilización, en la que nuestro sistema inmune identifica al alimento (en este caso la fruta) como un elemento extraño. Durante esta fase, el comer la fruta o estar en contacto con ella no va a desencadenar ninguna respuesta “visible” en el individuo.
  2. Posteriormente se producirá la fase efectora, en la que tras nuevos contactos con la fruta, esta es reconocida por unos anticuerpos específicos (Inmunoglobulina E) que activan la liberación de sustancias y mediadores inflamatorios que son los responsables de producir los síntomas de la alergia (urticaria, picor de boca, inflamación de labios o párpados, vómitos, dificultad respiratoria…).

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en la clínica y en la demostración de la sensibilización a la fruta a la que presenta alergia.

Para que el diagnóstico sea compatible tiene que haber una correcta secuencia temporal, esto quiere decir que la persona tiene que presentar síntomas (picor de boca, urticaria, dolor abdominal…) a los pocos minutos de haber comido la fruta.

Las pruebas de diagnóstico

  • Prick test: consiste en aplicar una gota de un extracto alergénico estandarizado comercial sobre la piel del antebrazo y producir un rascado con una lanceta, a los 15 minutos se lee la prueba y se constata la sensibilización si se produce una pápula de al menos 3mm.
  • Prick prick: La principal limitación de los extractos comerciales de origen vegetal es que se degradan con facilidad, por lo que a veces resulta más útil esta prueba, que consiste en producir un rascado con la lanceta directamente en la fruta a estudio e inmediatamente después en la piel del paciente. Se puede hacer produciendo el rascado sobre la piel de la fruta y sobre la pulpa, lo que nos puede dar más información como indicar si una persona puede comer la fruta pelada, por ejemplo, a los 15 minutos se leería la prueba del mismo modo que en el Prick test.
  • Analítica de sangre: otro método para demostrar la sensibilización es mediante la determinación de la Inmunoglobulina E (IgE) específica a la fruta. A veces se puede hacer la determinación de la IgE específica a alérgenos individuales (profilina, LTP, PR10) y así poder evaluar una posible reactividad cruzada.
  • Rubbing test o test del frotamiento: es otra prueba complementaria que consiste en frotar la fruta sobre el labio y ver si se produce inflamación.
  • Prueba de provocación oral: en ocasiones existen dudas sobre si existe una alergia a determinada fruta, o se debe aclarar si puede tomar otras frutas de la misma familia. Para ello, hay que hacer esta prueba que consiste en administrar, en un entorno seguro y controlado, dosis crecientes de la fruta a estudio hasta alcanzar una ración normal. En caso de reacción, se tratará de forma adecuada y se demostrará la alergia a dicha fruta.

Control médico

Es recomendable que exista un seguimiento periódico de este tipo de pacientes para evaluar nuevas sensibilizaciones, riesgos futuros y posibilidad de reactividad cruzada.

El seguimiento lo realizará el alergólogo o, en el caso de los niños, el pediatra alergólogo.

¿Se cura la alergia a la fruta?

A día de hoy, el tratamiento de las personas alérgicas a frutas se basa en la dieta de exclusión.

En los alérgicos a melocotón, dado que más del 60% se debe a una sensibilización a LTP, se ha planteado la inmunoterapia sublingual con LTP como método alternativo a la dieta de exclusión.

Este tratamiento consiste en la aplicación de unas gotas bajo la lengua del extracto alergénico de forma controlada y repetida que se mantiene de 3 a 5 años.

El objetivo principal es modificar el curso natural de la alergia por medio de cambios inmunológicos permanentes. Esto a veces conduce a la curación de la alergia alimentaria, aunque no siempre se alcanza.

En los pacientes en los que no se consigue la curación al menos se obtiene un mayor umbral de reacción y por tanto mayor seguridad; esto es, si el alérgico a melocotón entra en contacto con la fruta, será necesaria una dosis mayor del mismo para desencadenar una reacción grave.

Recomendaciones para los alérgicos

En el caso de los niños, se debe mantener la ingesta de frutas toleradas por el niño alérgico, aunque pertenezcan a la misma familia de las que le producen alergia. Esto se hace porque puede evitar el desarrollo de alergia a otras frutas.

Es por ello que es importante la valoración del niño por un pediatra alergólogo para evitar dietas de exclusión demasiado amplias y sin justificación médica.