atragantamiento

Las vías aéreas deben estar siempre libres para poder respirar con normalidad; si algo las obstruye, aunque sea un poco, se cierran bruscamente y se corre riesgo de ahogo.

Cualquier objeto o comida por pequeño que sea, incluso líquidos o la saliva, puede causar un atragantamiento, a veces fatal. Sucede más de lo que creemos: en 2017, 2.336 personas fallecieron en España por este motivo, más que por accidentes de tráfico.

Cómo saber si alguien se está ahogando

Cuando alguien se ahoga apenas puede hablar ni respirar. La señal más clara es que se lleva las manos al cuello.

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Si esto sucede debes reaccionar rápidamente, pero sin ponerte nervioso para que la víctima no pierda la calma y el cuadro empeore.

Anímale a toser

Dile que lo haga con fuerza para ver si el objeto sale por sí solo, que es lo que ocurre la mayoría de las veces.

  • En ocasiones esto no es suficiente y hay que ayudarle golpeándole en la mitad alta de la espalda, con la base de la palma de la mano, mediante golpes firmes y enérgicos.

La mayoría de la veces el objeto sale tosiendo con fuerza

  • Debes estar atento porque si la persona ha perdido la fuerza puede caerse, por lo que los golpes debes hacerlos situándote detrás de ella y sujetándola bien por la cintura, procurando mantener su cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante.
  • Nunca golpees si tiene la espalda recta, podrías introducir más el objeto hacia adentro.

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  • Si está tumbada en el suelo, colócate a horcajadas encima de ella y presiona en el mismo punto con el talón de la palma y ambas manos superpuestas.

cuando no puede toser...

Si lo anterior no es efectivo, o directamente es incapaz de toser, hay que poner en práctica una maniobra específica para estos casos que se conoce como maniobra de Heimlich. Llegados a este punto, hay que decir que la situación puede tener un desenlace fatal, por lo que es necesario llamar al 112 y pedir ayuda.

Cómo se hace la maniobra de Heimlich

  • Sitúate detrás del atragantado para poder abrazarle colocando tus manos unidas formando un puño a la altura de su abdomen, por encima del ombligo, justo debajo del hueso esternón.
  • Desde ahí, y manteniendo a la persona inclinada hacia adelante, haz compresiones moviendo las manos enérgicamente hacia adentro y hacia arriba de la tripa, como si empujases el objeto o la comida hacia la boca para que salga.
  • No tengas miedo de hacerle daño, es preferible romperle una costilla a dejar que se ahogue.
  • Nunca intentes liberar la vía metiéndole la mano en la boca o dándole de beber o comer, ya que lo más probable es que el objeto se introduzca más hacia el interior.

No metes la mano en la boca para sacar el objeto, podrías introducirlo aún más

  • Repite una y otra vez el proceso sin descanso hasta que el objeto sea expulsado. Si se trata de una embarazada o de alguien con un abdomen prominente, las compresiones debes realizarlas un poco más arriba, por encima de la tripa, a nivel del tórax, justo en la mitad del esternón.

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  • En niños menores de 2 años, la Maniobra de Heimlich con el puño puede resultar demasiado agresiva y podríamos dañar sus órganos internos por lo que utilizaremos los dedos índice y corazón para que la fuerza sea menor.

¿Y si estoy yo solo y me atraganto?

  • "Se me ha ido por mal sitio". Es una frase muy común cuando nos atragantamos pero que hace que pasemos un mal rato. Si te sucede, intenta no ponerte nervioso y procura mantener la respiración por la nariz para que los músculos se relajen y vuelvan a su estado normal cuanto antes.
  • "Se me ha quedado algo en la garganta". En este caso el reflejo de la tos aparece de inmediato, no intentes contenerlo, al contrario, es el mecanismo natural que tiene el cuerpo para intentar librarse de los "cuerpos extraños" y debes aprovecharlo procurando toser aún más enérgicamente.
  • "Me estoy ahogando, no puedo respirar". En este caso la situación se pone fea así que actúa rápidamente e intenta avanzar hasta un sitio donde alguien pueda verte y ayudarte (recuerda llevarte las manos a la garganta para atraer su atención si no puedes hablar) y, si no es posible, flexiona el abdomen mientras sigues tosiendo con todas tus fuerzas. Pero si lo anterior no resulta suficiente, busca un apoyo para la tripa, por ejemplo el respaldo de una silla, una mesa o incluso el fregadero de la cocina, todo vale mientras sea firme y te permita ejercer presión sobre el abdomen, y realízate a ti mismo la maniobra de Heimlich repetidamente hasta lograr expulsar al causante de la obstrucción.

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