NINOS MADRE

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Uno de cada cuatro españoles sufre algún tipo de alergia, según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

Conocer a qué sustancias se es alérgico es fundamental para tomar las precauciones necesarias para evitar, o al menos reducir, la exposición a esos alérgenos. Y también para que el especialista pueda prescribir el tratamiento más adecuado en cada caso.

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Las pruebas de alergia permiten identificar esas sustancias. Te explicamos en qué consisten, cuándo es recomendable realizarlas y qué reacciones pueden causar.

distintos tipos de pruebas de alergia

Aunque las cutáneas son las más habituales, en algunos casos se puede recurrir a otras pruebas.

Pruebas cutáneas o prick-test

  • En la superficie del antebrazo se van colocando gotitas de diferentes extractos alergénicos (panel). Mediante la punción de la piel con una pequeña lanceta, se consigue que el extracto penetre y sea reconocido por los anticuerpos de alergia.
  • Se espera unos 15-20 minutos para que la piel reaccione y se puedan medir los resultados.

La potencia del alérgeno es ajustada en laboratorio para evitar reacciones

Se emplean extractos alergénicos estandarizados de alérgenos ambientales (ácaros, pólenes, hongos y epitelios de animales) o de alimentos. En función de la historia clínica del paciente, en el panel se pueden emplear de 10 a 30 alérgenos.

"El extracto estandarizado significa que se ha producido bajo una normativa y que su potencia alergénica ha sido ajustada en el laboratorio para tener la suficiente capacidad de detección de la sensibilización pero, al mismo tiempo, evitar reacciones alérgicas", nos explica el doctor Pedro Ojeda, de la SEAIC.

Para reducir el riesgo de una reacción recomienda usar pocos alérgenos a la vez

El alergólogo asegura que estas pruebas son muy seguras. Aun así, aclara que no se recomienda poner un número alto de alérgenos en una misma sesión para no aumentar el malestar del paciente y reducir el riesgo de una reacción sistémica.

Análisis de sangre

Además de las pruebas cutáneas, el estudio alérgico puede complementarse con la búsqueda de anticuerpos de alergia específicos en una muestra de sangre.

Puede ser una opción más segura para pacientes muy sensibilizados

"Al ser un análisis de laboratorio, tiene la ventaja de no inducir reacciones alérgicas y aporta información adicional sobre el grado de sensibilización a un alérgeno", apunta el doctor Ojeda.

La desventaja es que se tarda unos días en obtener los resultados y son menos sensibles que las pruebas cutáneas.

"En pacientes muy sensibilizados pueden ser una alternativa segura a las pruebas cutáneas", añade.

Pruebas de parche

Las pruebas epicutáneas, o pruebas de parche, consisten en la aplicación en la espalda de una batería de sustancias (entre 10 y 40) capaces de inducir alergia de contacto. Los parches se llevan durante 48 horas.

Se utilizan para detectar alergias cutáneas

"Sirven para detectar alergias cutáneas, como dermatitis alérgicas de contacto. Y el riesgo de reacciones sistémicas con estas pruebas de parches es nulo", cuenta el especialista.

Para medicamentos y venenos

Por último, existen otro tipo de pruebas de alergia que se realizan con medicamentos, con extractos de veneno de himenópteros (abejas y avispas) o con alérgenos nuevos o en investigación.

En estos casos hay que extremar las precauciones ya que la reacción puede ser mayor

"Su capacidad de inducir reacciones alérgicas puede ser mayor y deben realizarse siempre por personal adecuadamente formado, con la supervisión directa de un alergólogo y en un ambiente hospitalario que cuente con los medios adecuados para el manejo de una eventual reacción", advierte el doctor Ojeda.

¿cuándo se realizan estas pruebas?

Los especialistas recomiendan hacer las pruebas a todo paciente que acuda por primera vez a la consulta y se sospeche que padece una enfermedad alérgica.

"También a aquellas personas ya diagnosticadas, para hacer un control de la evolución de sus alergias", añade el médico.

En los bebés a veces se hacen en la espalda en lugar del antebrazo

¿Los niños pueden hacérselas?

Las pruebas de alergia se pueden realizar desde los primeros meses de vida, y tienen la misma fiabilidad y seguridad que en los adultos.

"La técnica es la misma, con la variación de que en los bebés, por una cuestión de espacio, a veces se testan en la espalda en vez del antebrazo", aclara el doctor Ojeda.

¿Hay que prepararse antes?

No es necesario tomar ninguna precaución antes de realizarse la prueba. Pero la persona debe evitar tomar antihistamínicos al menos 5-7 días antes para no falsear los resultados, ya que pueden inhibir la respuesta de las pruebas alérgicas.

¿Qué reacciones pueden causar?

La reacción típica, y que indica que la persona está sensibilizada a esa fuente alergénica, es la aparición de una pápula y eritema.

  • A los 10-15 minutos, en la zona de punción, aparecerá un habón de varios milímetros de diámetro y enrojecimiento de la piel de alrededor.

Las molestias suelen desaparecer en 20-30 minutos

  • En personas más sensibles, el tamaño de la pápula y el eritema puede ser de hasta 2-3 cm de diámetro.
  • Estas reacciones son transitorias, y pasan por sí solas en unos 20-30 minutos.
  • Si han sido varios los puntos de punción que han dado una reacción positiva intensa, se puede aplicar una crema de antihistamínico o de cortisona para aliviar las molestias.

¿son peligrosas estas pruebas?

Recientemente se ha dado el caso de una niña que falleció en el Hospital Clínico de Valencia tras someterse a unas pruebas de alergia. Aunque aún están siendo investigadas las causas, la SEAIC asegura que "el riesgo de reacciones sistémicas graves es bajo cuando las pruebas se realizan con alérgenos ambientales y alimentarios adecuadamente estandarizados, si bien dicho riesgo no es nulo".

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La doctora Carmen M. D'Amelio Garófalo, especialista en Alergología en la Clínica Universidad de Navarra, nos explica que "en el caso de pacientes con un alto grado de sensibilización, podrían producirse reacciones sistémicas, si bien estas no suelen revestir un peligro para la vida".

Y añade: "Además, en caso de producirse este tipo de reacciones generalizadas, los servicios de Alergología cuentan con los medios y el personal sanitario especializado para atenderlas de forma inmediata".

Por cada 100.000 pruebas se producen entre 25 y 33 reacciones leves

Un estudio de la Clínica Mayo registró una tasa de 33 reacciones sistémicas por cada 100.000 pruebas, contando cualquier tipo de fuente alergénica; y 25 reacciones por cada 100.000 pruebas, en el caso de alérgenos ambientales.

"Según los autores, en todos los casos, las reacciones sistémicas fueron leves y se controlaron en el espacio de una hora", aclara el doctor Ojeda.

La doctora D'Amelio Garófalo aporta otro dato de un estudio realizado en 2015 en el Reino Unido: "Las reacciones sistémicas graves ocurren solo en el 0,07% de los pacientes".

¿Qué personas tienen más riesgos?

Los especialistas pueden anticipar un mayor riesgo en los siguientes casos:

  • Pacientes con una historia clínica de reacciones alérgicas graves con un determinado alérgeno o un grado extremo de sensibilización ya conocido.

El alergólogo evaluará los riesgos y decidirá si es mejor no realizar la prueba

  • Con una alergia inestable en el momento de realizar las pruebas: asma mal controlada, ataque agudo de rinitis alérgica o urticaria aguda.
  • Con sospecha de alergia previa a picaduras de himenópteros o a medicamentos, para las que se realizan pruebas específicas.

El doctor Ojeda cuenta que "el alergólogo debe evaluar siempre este riesgo y omitirá la realización de pruebas alérgicas cutáneas si considera que el riesgo de una reacción está aumentado".

"En cualquier caso, es importante que este tipo de pruebas se realice siempre por personal especializado y en un medio sanitario, de manera que se lleven a cabo de forma controlada y el paciente permanezca bajo vigilancia de los especialistas", concluye la doctora D'Amelio Garófalo.