Tipos de calefacción: cuál es la más saludable (y barata) para tu casa

A la hora de calentar nuestra casa en invierno, contamos con estufas, radiadores eléctricos, calderas… pero no todos son igual de eficientes ni sostenibles. Te mostramos las diferentes opciones que hay y cómo influyen en nuestro bienestar… y nuestra economía.

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Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Tipos de calefacción: cuál es la más saludable (y barata) para tu casa
iStock by Getty Images

Con los precios de la luz y del gas disparados y la llegada del frío, no es extraño que la mayoría de nosotros nos planteemos qué podemos hacer este año para calentar nuestra casa sin dejarnos gran parte del sueldo.

Desde la OCU remarcan en un informe que, de media, cada hogar español gasta unos 600 euros al año en calefacción, una cifra que puede ser más alta esta temporada si el precio de la energía sigue aumentando.

Ante este panorama, ¿qué podemos hacer nosotros para calentar nuestro hogar de forma más barata, sostenible y saludable? Los siguientes consejos te ayudarán a conseguirlo.

Qué hacer para gastar menos en la calefacción

Justo antes de empezar la temporada de uso de la calefacción, purga bien los radiadores. Hacerlo una vez al año es fundamental para liberar las burbujas de aire que pueden acumularse en ellos (y que provocan que la calefacción sea menos eficiente). Es un procedimiento muy sencillo: coge un recipiente pequeño y ponlo bajo la válvula de cada uno de los radiadores. Ábrela, y ciérrala solo cuando empiece a salir agua por ella.

Programar la calefacción puede ayudarte también a que la factura del gas no se dispare. La temperatura que se considera de confort en invierno es de entre 20º y 21º de día (y de 18º a 20º de noche). Si pasas mucho tiempo fuera de casa, bájala 2 o 3 grados y prográmala para que suba de nuevo entre media y 1 h antes de tu vuelta. Piensa que, por cada grado menos, puedes ahorrar un 5% de energía.

Otro consejo útil es cerrar los radiadores en las habitaciones que no usas habitualmente, si es el caso. Así no desperdiciarás energía en calentarlas. Instalar válvulas que incluyen un termostato es muy útil, también, para regular de forma individualizada la temperatura de cada habitación. Y, si tienes cubrerradiadores, elimínalos porque dificultan que el calor se reparta bien.

Y, si estás planteándote instalar un nuevo sistema para calentar tu casa, conocer y elegir, en la medida de lo posible, los que sean más respetuosos con el medio ambiente –de máxima eficiencia energética y más ecológicos–, y sobre todo, con la salud, puede ayudarte también a que las facturas del gas o de la luz no se disparen.

Calderas de gas, más baratas a la larga que los radiadores eléctricos

Se calcula que un 35% de los hogares españoles cuentan con calderas de gas para calentarse.

  • Las de condensación son más eficientes, porque aprovechan el calor generado por el vapor de agua. Según el informe de la organización de consumidores, una vivienda de 90 m2 en una región fría gastaría, de media, 468 euros al año.

Esto representa la mitad de coste que si utilizaran radiadores eléctricos convencionales, una opción barata en cuanto a inversión inicial y fácil de utilizar pero que, a la larga, puede acabar saliendo más cara por el elevado consumo que representa. Por tanto, debe ser una opción puntual para espacios pequeños y en los que pases poco tiempo.

Otro aspecto a considerar es que las calderas de condensación no son, ni mucho menos, las más habituales. Se calcula que el 60% de las calderas que actualmente están en funcionamiento en la Unión Europea no lo son, lo que reduce enormemente su eficiencia.

Las calderas de biomasa son sostenibles y baratas

Si quieres instalar una caldera en casa, hay otra opción interesante además de las de condensación. Son las calderas de biomasa, que queman “pellets” de madera reciclada o restos de podas.

  • Según el informe de la OCU, esta es la opción de calefacción más barata y ecológica. Con ella, el gasto anual se reduce a 313 euros.

Eso sí, necesitas espacio en casa para almacenar los pellets, y esto en pisos que sean muy pequeños puede llegar a ser un inconveniente.

¿Qué es mejor, convección o radiación?

Independientemente del tipo de aparato, es importante tener en cuenta la forma en la que genera energía. Elisabet Silvestre, doctora en Biología y experta en salud y hábitat, nos da los detalles de cómo debería ser el sistema de calefacción más adecuado y saludable para un hogar.

Convectores, radiadores, climatizadores… Estos sistemas de calefacción por convección son los más extendidos y se basan principalmente en el movimiento de flujos de aire caliente.

Sin embargo, al mover el aire también se arrastra el polvo y partículas en suspensión que resecan el ambiente y afectan negativamente a la salud.

  • Pueden provocar problemas respiratorios: Las mucosas, que actúan como defensa frente a agentes infecciosos, se resecan y te hacen más propenso a gripes y resfriados. Coloca humidificadores o cuencos con agua sobre el radiador para contrarrestar este efecto.

La calefacción por radiación es más eficiente y no provoca problemas de salud

  • Más riesgo de alergias: Circulan mayor número de partículas favoreciendo estos trastornos. Ventila todas las estancias de la casa 15 minutos al día.
  • Cansancio, agotamiento... Este tipo de calefacción crea un electroclima y un exceso de calor que tiene un efecto similar al de algunos excitantes, primero estimulan la actividad para luego deprimirla. Procura evitar las temperaturas muy altas.

Por el contrario, los sistemas de calefacción por radiación –suelo radiante, muro radiante, estufa de obra o de hierro fundido– ahorran energía y no provocan estos problemas de salud.

aprovechar el sol ayuda a gastar menos

Además de elegir el sistema más eficiente, hay otros factores que juegan un papel importante, como el diseño y la orientación de la casa.

En la medida que se pueda hay que aprovechar la radiación solar como primera fuente de calor –con grandes aberturas y acristalamientos al sur– y un buen aislamiento y ventanas pequeñas al norte.

Además, invertir en un buen aislamiento térmico para la vivienda y evitar fugas o corrientes de aire, supondrá el mejor ahorro en calefacción.

Porque disfrutar de un espacio interior confortable a menudo supone una buena inversión económica en calefacción, el gasto será mayor cuanto más deficiente sea el sistema de aislamiento térmico de la vivienda.

Una opción para calentarte en cada habitación

Para futuras reformas de la vivienda, o para una nueva vivienda, el muro o el suelo radiante combinado con placas solares térmicas constituiría una opción muy saludable y ecológica.

Pero mientras no realicemos estas reformas deberíamos tener en cuenta para calentar cada espacio su tamaño y el uso que le damos.

  • Para el baño y otros espacios en los que estés poco rato se pueden utilizar calefactores eléctricos –convectores o radiadores infrarrojos–. Se pueden conectar a un sensor de presencia o bien instalar un programador horario que los conecte una media hora antes de la ducha matinal.
  • Un sistema convector de aire caliente resulta útil para espacios que se utilizan puntualmente, ya que se alcanza una temperatura ambiental agradable en poco tiempo. Otra opción son las estufas de gas, pero debes comprobar siempre que la alcachofa y la manguera que la conectan con la bombona estén en buen estado porque, de lo contrario, podría acumularse dióxido de carbono (Co2) en la estancia, un gas que provoca adormecimiento al ser inhalado y que incluso puede ser mortal.
  • Una chimenea en el salón o en la cocina aporta mucha calidez al ambiente, aunque las que son abiertas, son muy poco eficientes. Cerrarlas con unas puertas con cristal es una opción que ayuda a mejorar su eficiencia. Y asegúrate de que el tiro no está obstruido con hojas, hollín o cualquier otro tipo de material que impida que el Co2 se libere bien.
  • La calefacción central –común en muchos edificios y viviendas unifamiliares– debe disponer de un termostato bien regulado. Debido a que no todos los espacios de la vivienda precisan una temperatura óptima las 24 horas del día, se optará por cerrarla en espacios de uso esporádico –como la habitación de invitados, el garaje o el cuarto de baño–.
  • Las calderas de gasoil se ubicarán alejadas de los espacios de máxima permanencia, bien ventilados, para evitar olores desagradables.

innovación: casas pasivas

El diseño bioclimático, los materiales de construcción y los sistemas constructivos de una vivienda determinan la necesidad de un menor o mayor aporte de energía para caldear el espacio interior en invierno. Bajo la denominación de “Passivhaus” –casas pasivas– se presenta la nueva tendencia constructiva importada del norte de Europa, en el que se consiguen viviendas energéticamente muy eficientes, que en algunos casos llegan a prescindir de los sistemas de calefacción habituales.