Tipos de calefacción: cuál es la más saludable (y barata) para tu casa

A la hora de calentar nuestra casa en invierno, contamos con estufas, radiadores eléctricos, calderas… pero no todos son igual de eficientes ni sostenibles. Te mostramos las diferentes opciones que hay y cómo influyen en nuestro bienestar… y nuestra economía.

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Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

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Con los precios de la luz y del gas disparados y la llegada del frío, no es extraño que la mayoría de nosotros nos planteemos qué podemos hacer este año para calentar nuestra casa sin dejarnos gran parte del sueldo.

Desde la OCU remarcan en un informe que, de media, cada hogar español gasta unos 600 euros al año en calefacción, una cifra que probablemente será más alta esta temporada si el precio de la energía sigue aumentando.

Ante este panorama, ¿qué podemos hacer nosotros para calentar nuestro hogar de forma más barata, sostenible y saludable?

Conocer y elegir, en la medida de lo posible, sistemas respetuosos con el medio ambiente –de máxima eficiencia energética y más ecológicos–, y sobre todo, con la salud, puede ayudarte a lograrlo.

Calderas de gas, mejor que radiadores eléctricos

Se calcula que un 35% de los hogares españoles cuentan con calderas de gas para calentarse.

  • Las de condensación son más eficientes, porque aprovechan el calor generado por el vapor de agua. Según el informe de la organización de consumidores, una vivienda de 90 m2 en una región fría gastaría, de media, 468 euros al año.

Esto representa la mitad de coste que si utilizaran radiadores eléctricos convencionales, una opción barata en cuanto a inversión inicial y fácil de utilizar pero que, a la larga, puede acabar saliendo más cara por el elevado consumo que representa.

Otro aspecto a considerar es que las calderas de condensación no son, ni mucho menos, las más habituales. Se calcula que el 60% de las calderas que actualmente están en funcionamiento en la Unión Europea no lo son, lo que reduce enormemente su eficiencia.

Las calderas de biomasa, sostenibles y muy eficientes

Si quieres instalar una caldera en casa, hay otra opción interesante además de las de condensación. Son las calderas de biomasa, que queman “pellets” de madera reciclada o restos de podas.

  • Según el informe de la OCU, esta es la opción de calefacción más barata y ecológica. Con ella, el gasto anual se reduce a 313 euros.

Eso sí, necesitas espacio en casa para almacenar los pellets, y esto en pisos que sean muy pequeños puede llegar a ser un inconveniente.

¿Qué elijo, convección o radiación?

Independientemente del tipo de aparato, es importante tener en cuenta la forma en la que genera energía. Elisabet Silvestre, doctora en Biología y experta en salud y hábitat, nos da los detalles de cómo debería ser el sistema de calefacción más adecuado y saludable para un hogar.

Convectores, radiadores, climatizadores… Estos sistemas de calefacción por convección son los más extendidos y se basan principalmente en el movimiento de flujos de aire caliente.

Sin embargo, al mover el aire también se arrastra el polvo y partículas en suspensión que resecan el ambiente y afectan negativamente a la salud.

  • Pueden provocar problemas respiratorios: Las mucosas, que actúan como defensa frente a agentes infecciosos, se resecan y te hacen más propenso a gripes y resfriados. Coloca humidificadores o cuencos con agua sobre el radiador para contrarrestar este efecto.
  • Más riesgo de alergias: Circulan mayor número de partículas favoreciendo estos trastornos. Ventila todas las estancias de la casa 15 minutos al día.
  • Cansancio, agotamiento... Este tipo de calefacción crea un electroclima y un exceso de calor que tiene un efecto similar al de algunos excitantes, primero estimulan la actividad para luego deprimirla. Procura evitar las temperaturas muy altas.

La calefacción por radiación es más eficiente y no provoca problemas de salud

Por el contrario, los sistemas de calefacción por radiación –suelo radiante, muro radiante, estufa de obra o de hierro fundido– ahorran energía y no provocan estos problemas de salud.

Mayor confort y ahorro energético

Por ello, además de elegir el sistema más eficiente, hay otros factores que juegan un papel importante. Deberíamos tener en cuenta:

El diseño de la vivienda

En la medida que se pueda hay que aprovechar la radiación solar como primera fuente de calor –con grandes aberturas y acristalamientos al sur– y un buen aislamiento y ventanas pequeñas al norte.

Además, invertir en un buen aislamiento térmico para la vivienda y evitar fugas o corrientes de aire, supondrá el mejor ahorro en calefacción.

Porque disfrutar de un espacio interior confortable a menudo supone una buena inversión económica en calefacción, el gasto será mayor cuanto más deficiente sea el sistema de aislamiento térmico de la vivienda.

Elegir la temperatura adecuada

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica recomienda que no sobrepase los 20° C. Una temperatura idónea favorece una correcta respiración, potencia el sistema inmunológico y aporta vitalidad.

Es recomendable que la calefacción no sobrepase los 20ºC

Con un sistema de calefacción por radiación, unos 18° C son suficientes para estar confortables en invierno, a diferencia de los 22-23° C que se precisan con la convección (radiadores convencionales). Y por cada grado de reducción de la temperatura en el termostato, se ahorra alrededor de un 5% en el consumo de energía.

Una opción para cada espacio

Para futuras reformas de la vivienda, o para una nueva vivienda, el muro o el suelo radiante combinado con placas solares térmicas constituiría una opción muy saludable y ecológica.

Pero mientras no realicemos estas reformas deberíamos tener en cuenta para calentar cada espacio su tamaño y el uso que le damos.

  • Una chimenea en el salón o en la cocina aporta mucha calidez al ambiente, aunque las que son abiertas, son muy poco eficientes. Cerrarlas con unas puertas con cristal es una opción que ayuda a mejorar su eficiencia.
  • Para el baño y otros espacios de baja permanencia se pueden utilizar calefactores eléctricos –convectores o radiadores infrarrojos–. Se pueden conectar a un sensor de presencia o bien instalar un programador horario que los conecte una media hora antes de la ducha matinal.
  • Un sistema convector de aire caliente resulta útil para espacios que se utilizan puntualmente, ya que se alcanza una temperatura ambiental agradable en poco tiempo.
  • La calefacción central –común en muchos edificios y viviendas unifamiliares– debe disponer de un termostato bien regulado. Debido a que no todos los espacios de la vivienda precisan una temperatura óptima las 24 horas del día, se optará por cerrarla en espacios de uso esporádico –como la habitación de invitados, el garaje o el cuarto de baño–.
  • Las calderas de gasoil se ubicarán alejadas de los espacios de máxima permanencia, bien ventilados, para evitar olores desagradables.

Ten especial cuidado con...

Las tradicionales chimeneas o las estufas de gas son otra opción para calentar estancias puntuales. Sin embargo, liberan monóxido de carbono y si no están en buen estado resultan muy perjudiciales para la salud, ya que este gas provoca adormecimiento al ser inhalado y puede ser mortal.

  • Chimeneas: Son un elemento habitual en muchas casas y aportan calidez, pero resultan una fuente potencial de Co2 que puede intoxicar el ambiente. Para evitarlo, asegúrate bien de que el tiro de la chimenea no está obstruido con hojas, hollín o cualquier otro tipo de material.
  • Estufas de gas: Estos aparatos tienen un conducto que expulsa el monóxido de carbono hacia el exterior. Si está deteriorado, mal colocado u obstruido, aparece una delatadora mancha negra en la zona donde se apoya el conducto (en el techo o en la pared). Por eso conviene que un técnico las revise periódicamente.

innovación: casas pasivas

El diseño bioclimático, los materiales de construcción y los sistemas constructivos de una vivienda determinan la necesidad de un menor o mayor aporte de energía para caldear el espacio interior en invierno. Bajo la denominación de “Passivhaus” –casas pasivas– se presenta la nueva tendencia constructiva importada del norte de Europa, en el que se consiguen viviendas energéticamente muy eficientes, que en algunos casos llegan a prescindir de los sistemas de calefacción habituales.