Por Soledad López, periodista especializada en salud

Qué es el síndrome ansioso depresivo
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El síndrome ansioso depresivo es un trastorno que se caracteriza porque los síntomas de ansiedad y de depresión aparecen prácticamente a partes iguales. Ninguno de ellos predomina por encima del otro, por lo que no está justificado un diagnóstico por separado.

Los trastornos de ansiedad son los problemas psicológicos más comunes en la población general, seguidos de los trastornos depresivos. Ambos tienen muchos elementos en común y normalmente una situación de ansiedad mantenida en el tiempo puede acabar generando síntomas depresivos. O al revés, es frecuente que las personas deprimidas acaben desarrollando ansiedad.

Sin embargo, en muchas personas los síntomas aparecen a la vez, provocando lo que se conoce como síndrome o trastorno mixto ansioso depresivo, que es lo que le han diagnosticado a Rocío Carrasco.

Ansiedad y depresión: puntos en común y diferencias

En realidad, la ansiedad y la depresión comparten tantos síntomas que rara vez se dan completamente por separado. Pero, ¿qué tienen en común y cuáles son las diferencias entre uno y otro?

Puntos en común:

  • Dolor emocional. En los dos trastornos hay mucho dolor emocional, irritabilidad, sensaciones de culpabilidad y bajo estado de ánimo.
  • Baja autoestima. Tanto en la ansiedad como en la depresión la persona presenta una baja autoestima que le genera una gran indefensión y cree que no es capaz de enfrentarse a la vida.

Diferencias:

  • La anhedonia o falta de energía y empuje vital es más propia de la depresión y no aparece en las personas con ansiedad pura.
  • La hiperactivación es más propia de la ansiedad. Las personas que la sufren suelen experimentar una sobreexcitación porque anticipan cosas que están por venir o tienen que hacer, aunque esa sobreexcitación no les sirva de nada. En una persona con depresión los niveles de energía disminuyen, por tanto no hay hiperactivación.

¿Qué pasa cuando ansiedad y depresión se dan juntas?

Como su propio nombre indica, el trastorno mixto ansioso depresivo se caracteriza por la presencia de síntomas de ambos trastornos sin que unos tengan mucha más intensidad que otros.

Tal y como señala La Guía de Buena Práctica Clínica en Ansiedad y Depresión del Ministerio de Sanidad, se trata de pacientes con:

  • Menos ansiedad que en la ansiedad generalizada.
  • Menos depresión que los pacientes con episodios depresivos mayores.
  • Menos activación fisiológica que los enfermos con trastorno de angustia.
  • Y, sobre todo, mayor frecuencia de algunos síntomas como dificultades en la concentración, trastornos del sueño y pérdida de autoestima.

En resumen, estas personas presentan un estado de ánimo depresivo, es decir anhedonia (falta de energía y empuje) que se mezcla con angustia, tensión, irritabilidad y preocupación excesiva e irracional.

También deben aparecer, aunque sea de forma intermitente, síntomas como temblores, molestias intestinales o taquicardia.

Todos estos síntomas han de tener una duración de al menos dos semanas o un mes y no deben estar relacionados con experiencias traumáticas.

Diagnóstico tardío

Como muchos problemas de salud mental, el diagnóstico del trastorno ansioso depresivo suele realizarse de forma tardía porque el paciente, a pesar de vivir en un estado constante de angustia que deteriora su ámbito social y laboral y le afecta al sueño o a su cuidado personal, no cree que sea lo suficientemente grave como para acudir a consulta.

De hecho, muchas veces se llega al diagnóstico por los problemas asociados que genera, como el insomnio, que por el trastorno en sí.

La prevalencia del trastorno mixto ansioso depresivo en Atención Primaria en España es del 6,7%.

Cómo se trata el trastorno ansioso depresivo

El tratamiento del síndrome ansioso depresivo es complejo porque deben aplicarse estrategias propias de cada uno de los trastornos.

  • La terapia cognitivo conductual combinada con fármacos da buenos resultados. En concreto, la administración de ISRS (inhibidores de la recaptación de serotonina) ha demostrado ser útil para controlar los síntomas tanto depresivos como ansiosos.
  • La psicoeducación es muy importante, tanto en este trastorno como en otros mentales. Explicar a los pacientes qué les ocurre ayuda a comprender la enfermedad, lo que influye de forma positiva en su recuperación.
  • Las técnicas de relajación o los entrenamientos de la respiración ayudan a controlar la sintomatología.
  • La reestructuración cognitiva para cambiar esos patrones de pensamiento que te abocan a la ansiedad o a la depresión también resultan muy útiles.

Síntomas del trastorno ansioso depresivo

Síntomas generales:

  • Estado de ánimo bajo.
  • Pérdida de interés o capacidad de disfrutar.
  • Ansiedad o preocupaciones predominantes.

Síntomas asociados:

  • Trastornos del sueño.
  • Temblores.
  • Astenia y pérdida de energía.
  • Palpitaciones.
  • Falta de concentración.
  • Mareos.
  • Trastornos del apetito.
  • Sequedad de boca.
  • Ideas o actos suicidas.
  • Tensión e intranquilidad.
  • Pérdida de la libido

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