Los beneficios de respirar bien y cómo hacerlo

Respirar bien facilita la oxigenación de todas las células del organismo, por eso tiene tantos beneficios para la salud pero no siempre realizamos correctamente una acción tan básica e involuntaria.

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Los beneficios de respirar bien y cómo hacerlo

Hay que respirar aprovechando bien toda la capacidad pulmonar de nuestros pulmones.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud y nutrición

Respirar es una acción que realizamos de forma inconsciente sin prestarle demasiada atención, pero hacerlo de la forma correcta tiene muchos beneficios para la salud.

cuáles son los beneficios de respirar bien

Las células del organismo necesitan oxígeno para funcionar y este pasa por los pulmones antes de llegar a la sangre y alcanzar cualquier órgano. Está demostrado que una buena respiración es clave para tu bienestar e incluso para mantener a raya el peso.

  • Ganas vitalidad. Si respiras mal el corazón debe hacer mucho más esfuerzo para funcionar. Y al contrario, mejorar tu oxigenación beneficia al corazón, a tus células, y obtienes más energía y todo te cuesta menos esfuerzo.
  • Mejora tu estado de ánimo. Inspirar profundamente te calma y, según una investigación reciente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Toho (Japón), concentrarse en esa respiración durante unos minutos incluso mejora tu estado de ánimo.

4 consejos esenciales para respirar correctamente

  1. Respira por la nariz. Lo ideal es coger el aire por la nariz (que lo calienta, filtra y humidifica) y soltarlo por la boca. Muchas personas tienden a respirar más por la boca y al hacerlo así las vías respiratorias se inflaman con más frecuencia y hay más riesgo de infecciones.
  2. No fumes. Para mantener la buena salud pulmonar, es muy importante no fumar, hacer ejercicio físico a diario, llevar una dieta equilibrada y tratar precozmente cualquier afección respiratoria para que los pulmones se conserven sanos durante más tiempo. Además, si mantenemos en forma los músculos torácicos podemos mejorar la capacidad pulmonar.
  1. Practica ejercicio. La actividad física en general ayuda a mejorar la condición respiratoria y la resistencia al esfuerzo. La caja torácica (que envuelve los pulmones) es elástica y si la trabajas se expande más. Así es capaz de “atrapar” más aire al respirar. Si combinas ejercicio aeróbico con otros específicos para respirar mejor, en solo un mes notarás una mejoría.
  2. Disciplinas como el yoga, el pilates o el taichi mejoran la técnica respiratoria. En concreto, ayudan a que la respiración pase de ser una función mecánica e inconsciente a una consciente. Así, te enseñan a “reeducar” al aparato respiratorio.

Posturas para respirar mejor según la actividad que hagas

Solo el 21% del aire que entra en los pulmones es oxígeno y en las mujeres, según un estudio publicado recientemente en la revista “Experimental Physiology”, el aprovechamiento del aire es menor que en los hombres (sobre todo cuando se están realizando actividades físicas de alta intensidad) porque los pulmones son más pequeños y por ello con los esfuerzos necesitan trabajar más para lograr oxígeno extra. Por ello, te conviene ponérselo fácil a tu sistema respiratorio en todo momento.

  • Si haces deporte. Al realizar esfuerzos, si la postura hace que el cuello se tense, eso puede afectar a la respiración. Para evitar que esto ocurra conviene estirar bien esa musculatura antes de empezar (inclinando lateralmente la cabeza, haciendo movimientos de arriba abajo...).
  • Cuando salgas a caminar. Realizar una caminata brinda una estupenda ocasión para oxigenar el organismo. Marca la respiración con el ritmo del caminar. Por ejemplo, coge aire en un paso, suéltalo en otros dos... Así regularás mejor la entrada y salida de aire. Hay que mantener la espalda recta y la mirada al frente.
  • Si pasas un rato sentada en la silla o el sofá, la postura que más facilita la respiración es la que permite apoyar bien toda la espalda procurando que la columna quede totalmente alineada. También conviene mantener los hombros relajados.
  • En la mesa, es frecuente dejar la respiración en un segundo plano por el ansia de comer. Piensa que al tragar un alimento se produce un cierre de la laringe por un instante (para que la comida no vaya a la vía respiratoria), por lo que tienes que parar de respirar por un instante. Por ello, comer deprisa impide la correcta respiración, al darle poco tiempo al pulmón para recoger oxígeno. Si comes de forma pausada facilitarás la llegada de aire a los pulmones en todo momento.
  • Al dormir, para que el aire llegue con más facilidad a los pulmones, usa una almohada con una altura media de forma que la cabeza quede alineada (ni alta ni baja respecto a la columna cervical). Además, la postura fetal es la más adecuada porque facilita el movimiento del aire dentro del cuerpo y evita el cierre de la epiglotis que se produce al dormir boca arriba en algunos casos (especialmente en personas con sobrepeso).