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Que notes sensación de ahogo tras subir muchas escaleras si estás poco entrenada es normal; como también si la percibes al llegar a lo más alto de una montaña un día que sales de excursión, porque a partir de cierta altura hay menos oxígeno en el aire.

Pero a veces, la falta de aire es un síntoma relacionado con patologías muy distintas y, algunas de ellas revisten gravedad.

Posibles causas de la sensación de ahogo

Cuando nos falta el aire sin estar haciendo ejercicio físico puede ser debido a diferentes causas. Saber porqué ocurre es imprescindible para solucionar el problema:

Puede estar relacionado con la ansiedad

El cerebro rige también el sistema respiratorio. Por eso, ante estímulos sensoriales que nos asustan, nos afligen o nos ponen nerviosos, a veces sentimos falta de aire.

Entender cómo funciona el organismo permite anticipar ciertas situaciones

Pero no siempre es solo una sensación: el estrés puede provocar un aumento de la frecuencia respiratoria que lleve a la disnea.

  • Para identificar si estás sufriendo una crisis de ansiedad, debes saber que, además de la sensación de asfixia, esta se acompaña de otros síntomas como palpitaciones, mareos, náuseas e incluso escalofríos, sudaración intensa o dolor en el pecho.

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Saber porqué ocurre y cómo gestionarlo ayuda a superar estos episodios.

Enfermedades respiratorias como EPOC o Asma

Ambas patologías tienen su origen en una respuesta inflamatoria exagerada del cuerpo, que dificulta el tránsito del oxígeno a la sangre.

  • La enfermedad obstructiva crónica (EPOC) suele deberse al consumo de tabaco. Se caracteriza por una dificultad para respirar, que el paciente suele definir como “fatiga”. Empeora al realizar cualquier tipo de actividad que suponga algo de esfuerzo.

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  • El asma, una enfermedad hereditaria, se relaciona con estímulos concretos (como los ácaros del polvo, el contacto con determinados animales, moho, polen...). Se suele acompañar de ruidos tipo sibilancias o “pitos” en el pecho al respirar. Al contrario de lo que a veces se piensa, el asma no es cosa de niños, y puede surgir de repente a cualquier edad. Un diagnóstico y un tratamiento adecuado mejoran los síntomas.

Un Neumotórax, otra posible razón

Cuando la sensación de ahogo es repentina, injustificada y, sobre todo, se presenta en una persona joven, una de las causas más probables es el neumotórax.

Es decir, que el aire, a causa de un golpe o sin razón aparente, se escapa del pulmón. En ese caso, puede que la sensación de disnea vaya en aumento y que haya dolor torácico. Lo mejor ante este cuadro es ir a Urgencias.

Puede ser una enfermedad gastrointestinal

En algunas ocasiones, puede aparecer sensación de ahogo cuando el abdomen se inflama y se llena de líquido, como en una ascitis. Esta está relacionada con problemas hepáticos y pancreáticos.

La obesidad puede provocarla

Las personas obesas suelen tener una alteración mecánica de la caja torácica que dificulta la respiración.

Las personas obesas pueden ver reducida su capacidad pulmonar según que postura adopten

Cuando hay sobrepeso, puede ser que haya cierta dificultad para respirar, sobre todo al dormir, pero no se sabe porqué unos sufren disnea y otros no. A veces, es postural: al acostarse de lado o boca arriba, el difragma asciende y se reduce la capacidad pulmonar.

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Aviso de una posible enfermedad grave

La falta de aire, en ocasiones, es un síntoma de una patología grave. Si te ocurre con frecuencia, no dudes en acudir al médico:

  • Cáncer de pulmón: Sus primeros síntomas suelen ser la tos (a veces con sangre), el dolor torácico y la sensación de ahogo.
  • Enfermedad valvular cardiaca: El proceso respiratorio no se completa hasta que el oxígeno pasa de los pulmones a la sangre y desde esta a todo el cuerpo a través de las arterias. Por eso, si un corazón no funciona bien, puede notarse al presentarse ahogos.

La falta de aire podría indicar cáncer de pulmón, ELA o una enfermedad coronaria

  • Distrofia muscular y ELA: Lo que hace que el aire entre y salga de los pulmones es la musculatura torácica y abdominal. Por ello, un problema neuromuscular, como la distrofia de Duchenne, la miastenia gravis o la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) pueden provocar que falte el aire.

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Cómo se puede calcular la falta de aire

  • La disnea es algo subjetivo, no puede medirse con “aparatos”. Pero sí hay escalas clínicas que valoran de 0 a 4 la que se produce al realizar actividades cotidianas.
  • También se usan escalas visuales en las que el individuo puntúa de 0 a 10 su sensación de ahogo ante varias situaciones.
  • A veces se hace una espirometría, que es una prueba que consiste, básicamente, en tomar y soltar aire a través de un tubo, para determinar la capacidad pulmonar.
  • Existen, además, pruebas de esfuerzo (correr, ir en bici...) para distinguir el origen cardiaco o respiratorio de la disnea.