Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Es posible detectar con precisión el inicio del alzhéimer con un análisis de sangre
iStock by Getty Images

Probablemente en menos tiempo de lo que nos pensamos se podrá detectar el alzhéimer en sus fases iniciales mediante un simple análisis de sangre solicitado por el médico de cabecera.

La investigación en el campo de los biomarcadores del alzhéimer en la sangre está avanzando a un ritmo vertiginoso.

Prueba de ello es un nuevo estudio liderado por el Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), el centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, que revela que niveles altos de una proteína cerebral presente en el plasma sanguíneo indican la presencia de alteraciones asociadas a la fase preclínica (cuando todavía no hay síntomas) de la enfermedad de Alzhéimer.

El hallazgo supone un gran avance por dos motivos:

  • Abre la puerta a diseñar nuevos sistemas de diagnóstico precoz basados en la combinación de biomarcadores sanguíneos de la enfermedad, o lo que lo mismo, a poder diagnosticar el alzhéimer en las fases iniciales con un simple análisis de sangre.
  • Un diagnóstico temprano "permitirá probar tratamientos antes de que el daño neuronal sea irreversible", señala el Dr. Marc Suárez-Calvet, investigador principal del estudio, lo que ayudaría a frenar el avance de la enfermedad.

El papel de una proteína clave

La sustancia en cuestión que puede dar pistas sobre el alzhéimer mediante una analítica es la llamada proteína acídica fibrilar glial (GFAP, por las siglas en inglés).

Los investigadores del BBRC han visto que es un biomarcador muy preciso para diagnosticar las fases iniciales de la enfermedad de Alzheimer en la sangre.

  • La GFAP es una proteína cerebral específica de las células de la astroglía o astrocitos, que son las células gliales más abundantes.
  • Cabe aclarar que las células gliales son las células de sostén del sistema nervioso central (el pagamento de las neuronas) y son de 5 a 10 veces más abundantes que las propias neuronas.
  • Estas células realizan múltiples funciones esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro cerebro, como dar soporte a la actividad de las neuronas o regular la barrera hematoencefálica.

Cuando hay algún tipo de daño cerebral, se produce una reacción de estas células llamada astrogliosis. Con esta reacción se trata de contener el daño cerebral y se eleva la expresión de GFAP y de otros marcadores. Por eso unos niveles altos de GFAP son señal de alzhéimer.

No será necesaria la punción lumbar

Que unos niveles elevados de la proteína GFAP son un biomarcador claro de alzhéimer ya se sabía, pero actualmente se mide mediante una punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo.

  • Sentado o acostado de medio lado, la punción lumbar se realiza insertando una aguja muy fina para extraer una cantidad muy pequeña de líquido espinal. Aunque suene un tanto aterradora, no es tan dolorosa como la colocación de una vía intravenosa o un catéter, pero menos lo es un análisis de sangre.
  • Otra de las pruebas que se realiza para diagnosticar el alzhéimer es la tomografía por emisión de positrones (PET). Se trata de una técnica de neuroimagen que permite detectar si hay placas amiloides en el cerebro. Su hándicap es que resulta costosa.

Diagnosticar el alzhéimer mediante un análisis de sangre no solo evitaría molestias, también sería más rápido y los resultados son muy fiables.

  • La novedad que aporta este estudio, señalan sus autores, es que demuestra que la GFAP medida en el plasma sanguíneo es mejor que la medida en el líquido cefalorraquídeo para determinar, con más precisión y de forma menos invasiva, en qué punto de la enfermedad de Alzheimer se encuentra la persona afectada.

"Hemos visto que los niveles del biomarcador GFAP son más elevados en las personas que se encuentran en la fase asintomática del Alzheimer, y nos permiten diferenciar los individuos con o sin patología amiloide en el cerebro, que es el estadio previo a la enfermedad", explica Marta Milà-Alomà, investigadora del estudio y miembro del grupo de Biomarcadores en Fluidos y Neurología Traslacional del BBRC.

Detalles del estudio

La investigación se ha basado en datos de casi 900 personas que participan en estudios sobre la evolución del alzhéimer en París, Montreal y Barcelona.

Se analizaron muestras de sangre de todos ellos y se observó que el nivel de proteína GFAP enseguida se elevaba aunque todavía no hubiera señales de alzhéimer.

También se vio que los niveles altos de GFAP coincidían con niveles elevados de beta-amiloide. Recordemos que si la proteína beta-amiloide se acumula en el cerebro se forman placas que pueden actuar como un tóxico para las neuronas.

Actualmente el alzhéimer no tiene cura, pero detectarlo en fases tempranas permitirá iniciar antes el tratamiento, lo que podría ayudar a retrasar el avance de la enfermedad.