Dra. Susana Jiménez Murcia

Coordinadora de la Unidad de Juego Patológico del Hospital Universitario de Bellvitge

Nuria Blasco

Periodista

Ludopatía: diferencias entre hombres y mujeres ante la adicción al juego
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Hasta el momento no existía casi ningún estudio que comparara por sexos las características de los trastornos relacionados con la adicción al juego.

Ahora, dos estudios del grupo de Psiquiatría y Salud Mental del IDIBELL y el Hospital de Bellvitge y la Universidad Autónoma de Barcelona, apuntan a que el sexo tiene un papel relevante en la evolución de la enfermedad: hombres y mujeres presentan perfiles diferentes en los trastornos ligados al juego y en su progresión hacia cuadros clínicos más graves.

Ambos estudios han sido liderados por la Dra. Susana Jiménez, coordinadora de la Unidad de Juego Patológico del Hospital Universitario de Bellvitge e investigadora principal del grupo de Psiquiatría y Salud Mental del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge. La psicóloga clínica nos ayuda a entender estas diferencias.

Los datos de la adicción al juego

Aunque el juego patológico es un trastorno que afecta mayoritariamente a los hombres en comparación con las mujeres (3:1), los datos de la Unidad Juego Patológico del Hospital de Bellvitge muestran que en 2020, un 10,4 % de los nuevos casos que consultaron por problemas de juego eran mujeres, con una edad media de 41,5 años y con una edad de inicio de 30 años.

En relación al tipo de juego problemático, un 48% presentaba juego no estratégico (máquinas, bingo, etc…), mientras que el resto preferían los juegos de tipo estratégico (apuestas deportivas, casino, etc…)”.

La adicción al juego en mujeres

Hay una serie de rasgos que diferencian a las mujeres con niveles más elevados de adicción al juego respecto a los pacientes hombres con la misma patología. Las mujeres:

  • Juegan a una menor variedad de juegos.
  • Lo hacen a una edad más avanzada (aunque una edad de inicio precoz se asocia a mayor gravedad tanto en mujeres como en hombres).
  • Viven solas: son predominantemente mujeres sin pareja o que salen de una separación o un divorcio.
  • Su nivel económico es medio-bajo o bajo.
  • Su estado de salud es peor que el de los hombres.

“En el caso de las mujeres es muy frecuente que presenten trastornos depresivos o de ansiedad, asociados a los problemas de juego. En relación a los problemas de salud, a menudo, también son síntomas relacionados con cuadros de estrés, como cefaleas, insomnio, dolores musculares, problemas digestivos, etc…, explica Susana Jiménez.

El juego se convierte en el mecanismo para mitigar la tristeza, la soledad o la frustración

Para ellas, el juego se convierte en una estrategia desadaptativa para evitar estados emocionales negativos o problemas de salud física. Los patrones de juego problemático se mantienen porque el juego se convierte en el mecanismo para evitar o mitigar las emociones ligadas a la tristeza o a los sentimientos de soledad o de frustración con sus vidas.

Diferencias emocionales respecto a los hombres

A lo largo de su vida, las mujeres que acaban siendo adictas al juego han experimentado un número mayor de acontecimientos vitales estresantes que ellos. De hecho, a menudo comienzan a jugar de forma arriesgada después de situaciones traumáticas.

  • “A menudo tienen que ver con conflictos de pareja, familiares, problemas económicos, laborales, fallecimientos de seres queridos, etc… Otras veces, describen situaciones vitales muy complejas que han implicado una lucha constante, durante años, por salir adelante y vencer las adversidades”.

También se evidencia que las mujeres con un trastorno de juego más grave presentan más sesgos cognitivos, es decir, más fantasías y creencias irracionales respecto al juego.

  • “Estas creencias tienen que ver con pensamientos mágicos que hacen sentir a la persona que tiene control sobre el azar. Por ejemplo, que una serie de pérdidas debe ir seguida de una ‘racha’ de ganancias, que existen colores o números con significados especiales (relacionados con la buena o mala suerte), que se es capaz de predecir cuándo saldrá el premio, etc…”, explica la psicóloga.

Las mujeres empiezan a jugar más tarde pero la adicción puede agravarse más rápido

Las mujeres con un trastorno del juego más grave comienzan a jugar más tarde que los hombres, pero en muchas ocasiones su evolución es más abrupta.

  • Se trata de fenómeno conocido como ‘efecto telescópico’, que también ha sido descrito en adicciones a sustancias, como el alcohol. Esta rápida evolución a la gravedad tiene que ver con determinados factores de riesgo, como problemas emocionales asociados (cuadros de ansiedad y depresión), tipo de juego problemático, mayor vulnerabilidad social, etc…”, describe.

Otra diferencia sensible con el sexo masculino es que presentan niveles bajos de autodirección, es decir, dificultades para tomar decisiones, planificar y persistir en la búsqueda de objetivos vitales.

La adicción en los hombres

Según se explica en el estudio, en el caso de los hombres, las motivaciones iniciales tienen más que ver con la impulsividad, la excitación que provoca el juego, la posibilidad de ganar premios y la búsqueda de una gratificación inmediata.

La motivación inicial en el hombre tiene que ver con la excitación que provoca el juego

Sin embargo, la evolución hacia estados más graves de adicción supone, en ambos sexos, una progresión hacia la necesidad de huir de las emociones negativas que el juego genera (por pérdida de dinero, deudas, conflictos, mentiras a la familia y a las personas del entorno, etc.).

Por lo tanto, la conducta de juego se mantiene también por un patrón de reforzamiento negativo en las fases más avanzadas del trastorno.

El círculo vicioso de la adición al juego

El juego suele ser gratificante al inicio, cuando se empieza a jugar, pero deja de serlo a medida que va avanzando el trastorno. En ese momento, la conducta de juego no se mantiene por la búsqueda de diversión, sino que se convierte en un intento de recuperar las pérdidas, que la persona pretende conseguir incrementando la frecuencia de juego y las apuestas.

Sin embargo, estas conductas tienen el efecto contrario. Es decir, no recuperan las pérdidas, sino que las aumentan.Entonces, el juego deja de ser una actividad entretenida o excitante y la persona se siente 'obligada' a seguir jugando, para salir del pozo en el que siente que se ha metido.

  • “La mayoría de los pacientes afirman haber estado en un “círculo vicioso” del que no sabían cómo salir. Además, todo ello se asocia a la ocultación de lo que está sucediendo a los familiares. Por lo que se sienten cada vez más atrapados en una situación que no pueden controlar, de la que nadie sabe nada, que se va complicando cada día y que solo ven como posible solución obtener un gran premio para resolver las deudas y seguir adelante".

"Y, de nuevo, con esta forma de actuar, complican más el problema, sintiéndose totalmente inmersos en este comportamiento autodestructivo”, explica la coordinadora de la Unidad Juego Patológico del Hospital Universitario de Bellvitge.

Cambios de hábitos recientes

Aunque la mayoría de los pacientes que son tratados en unidades especializadas en trastornos ligados al juego siguen siendo hombres, se está registrando un cambio bastante significativo en el perfil de las mujeres con este problema.

Según los datos recogidos por el Hospital de Bellvitge, en los últimos 10 años las mujeres que son atendidas en el centro han pasado de apostar casi exclusivamente a los llamados juegos no estratégicos (máquinas tragaperras, bingo, etc) a hacerlo cada vez más en los de tipo estratégico (casinos, apuestas deportivas).

  • La apuesta deportiva es el juego más aceptado socialmente, el que tiene menos estigma y al que, además, puede jugarse de forma online. Por tanto, nadie las ve jugar. En la intimidad de sus casas, de sus habitaciones, se sienten libres de jugar sin que nadie las juzgue por hacerlo”, asegura Susana Jiménez.

Este cambio está directamente relacionado con el fácil acceso al juego a través de las nuevas tecnologías: el acceso continuado al juego (24/7), sin ningún control social y con los efectos de inmersión y desconexión del entorno, que provoca internet.

El tratamiento de la ludopatía

La mayoría de las personas que llegan a la consulta médica con problemas con el juego, suelen consultar cuando la adicción ya es grave.

“Generalmente suelen llegar cuando 'han tocado fondo'. Explican que desde hace tiempo saben que tienen un problema y que han perdido el control sobre su conducta de juego, pero las deudas los obligan a seguir jugando. Al mismo tiempo, cuando la familia lo descubre (suele ser lo más habitual), se sienten aliviados, ‘se quitan un gran peso de encima’, según ellos mismos explican”.

Cómo se aborda la adicción al juego

En la primera entrevista clínica, además de establecer el diagnóstico y la gravedad del problema, lo más importante es identificar si existen otros trastornos o problemas asociados (emocionales, de personalidad, etc…) y si el paciente dispone de apoyo familiar y social, para ajustar exactamente a las necesidades terapéuticas que tenga.

  • “En general, el juego responde bien a la terapia. Las variables clave son tener conciencia del problema y motivación para resolverlo. Siendo así, sobre un 70% de pacientes mejora, aunque un 30% tiene una evolución más complicada (abandonando el tratamiento o presentando recaídas)”, asegura Susana Jiménez.

En estos casos, es fundamental aplicar tratamientos diseñados a medida de las necesidades y situación de cada paciente, para mejorar los resultados en términos de eficacia de las intervenciones.