Dra. Patricia Pozo Rosich

Neuróloga y responsable de la Unidad de Cefalea del Hospital Universitario Vall d'Hebrón

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Qué es la migraña crónica y cómo se trata
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La migraña crónica es la complicación más frecuente de la migraña. Se define por la presencia de cefalea 15 o más días al mes, de los que al menos 8 deben cumplir criterios de migraña sin aura durante al menos tres meses.

Esta es, exactamente, la definición técnica de migraña crónica según la clasificación internacional.

Sin embargo, se trata de un término que crea confusión porque "la migraña como enfermedad es crónica, una persona nace y muere siendo migrañosa", explica a Saber Vivir la Dra. Patricia Pozo Rosich, neuróloga y responsable de la Unidad de Cefalea del Hospital Universitario Vall d’Hebron en Barcelona.

Migraña crónica o migraña episódica

"Cuando los médicos utilizamos el término de migraña crónica, simplemente lo hacemos para diferenciarlo del término migraña episódica", aclara la neuróloga. Y esta división se refiere únicamente al número de días que dura la migraña.

  • Migraña episódica: las crisis de migraña se suceden hasta 14 días al mes.
  • Migraña crónica: las crisis aparecen 15 o más días al mes.

Por tanto, el término migraña crónica hace referencia únicamente a la frecuencia de las crisis. "Es un término técnico mal elegido que induce a error", afirma la neuróloga.

Para la Dra. Pozo Rosich, resulta más útil y adecuado establecer una clasificación de la migraña en función de la incapacidad que provoca:

  • Entre 0 y 4 días al mes la discapacidad es baja. Obviamente esto es relativo porque si tienes 1 día a la semana migraña puede ser muy incordiante.
  • Entre 5 y 9 días al mes la discapacidad se considera moderada.
  • A partir de 9 o 10 días ya se considera que la discapacidad es severa o muy severa, y eso sin llegar a los 15 días que se establece en la clasificación de migraña crónica.

"El grado de discapacidad que provoca es lo que nos da pistas para recurrir a un tratamiento u otro", subraya la neuróloga.

Cómo es un ataque de migraña, sea o no crónica

La migraña es por definición una enfermedad que cursa con ataques episódicos (empiezan y acaban), recurrentes e impredecibles.

  • Los ataques duran entre 4 y 72 horas. Este margen de tiempo puede variar de una persona a otra, pero en todo caso no es un dolor de 15 minutos.
  • Provocan un dolor de cabeza intenso y pulsátil, incapacitante, que empeora con el movimiento y ante estímulos como la luz o el ruido.
  • La persona puede sufrir auras sensitivas (por ejemplo ver destellos de luz) o de lenguaje que pueden aparecer antes de las crisis o durante ellas.

Una enfermedad de origen genético

La migraña es una enfermedad que tiene un origen genético. La mayoría de las personas que la sufren suelen tener casos cercanos en la familia: padres, abuelos, hermanos...

"Puede que no te percates de tu predisposición genética a sufrir migrañas hasta que en algún momento de tu vida empiezas a tener las primeras crisis", afirma la especialista.

"Las personas entienden que son o no son migrañosas en función de los ataques que sufren. Si empiezan a sufrir crisis en la adolescencia y luego están 10-15 años sin tener ninguna piensan que la enfermedad se ha superado en ese tiempo pero no es así. Su cerebro sigue siendo migrañoso aunque no sean conscientes de ello", aclara.

Se considera que una persona tiene predisposición genética a tener migraña cuando ha tenido al menos 5 ataques en la vida de migraña.

Qué factores aumentan el riesgo de sufrir migraña crónica

Al margen de la predisposición genética, hay una serie de factores que aumentan el riesgo de sufrir un mayor número de crisis de migraña y, por tanto, de acabar dentro de la clasificación de migraña crónica.

  • La propia frecuencia de las crisis. "El cerebro es un órgano que aprende muy bien, por eso cuantos más ataques tienes más riesgo hay de seguir sufriéndolos. Es como si el cerebro cogiera carrerilla", cuenta la neuróloga.
  • La obesidad.
  • Los trastornos del sueño.
  • Sufrir fibromialgia o dolor crónico (por ejemplo dolor de espalda).
  • Abusar de analgésicos.
  • Ser mujer.

Gestionar (bien) un cerebro migrañoso

Lo primero que hay que hacer para tratar la migraña crónica es entender cómo funciona un cerebro migrañoso.

"El manual de instrucciones de un cerebro migrañoso es diferente. Si no averiguas cómo funciona controlarás peor el problema y el número de crisis será mayor", asegura.

La migraña es una enfermedad neurovascular en la que el cerebro tiene dificultad para adaptarse rápidamente a los cambios bruscos. No es capaz de bloquear los sobreestímulos. Así lo explica la Dra. Pozo Rosich:

  • "Piensa en el cerebro como si fuera un ordenador con muchos programas abiertos en función de los estímulos que recibe. Llega un momento en que el cerebro se cansa, necesita reponer energía y para ello, volviendo al símil del ordenador, necesita resetearse".

  • "En un cerebro migrañoso ese reset se convierte literalmente en un ataque de migraña, mientras que en un cerebro no migrañoso puede traducirse simplemente en cansancio".
  • "Un cerebro no migrañoso no lo puede aguantar todo, pero no necesita resetearse de forma tan agresiva como un cerebro migrañoso", asegura.

Conclusión: ante una sobreestimulación, el migrañoso tiene muchas probabilidades de sufrir un ataque.

Hábitos que ayudan a prevenir ataques de migraña

"Las personas migrañosas tienen que evitar saturar el cerebro con estímulos", remarca la neuróloga. Para ello es muy importante:

  • Seguir rutinas.
  • Hacer ejercicio moderado, nunca intenso.
  • No abusar de los analgésicos. "No pasa nada por tomar un analgésico, pero si las crisis no mejoran hay que ir al médico y no seguir tomando analgésicos cuando ya hemos visto que no nos funciona", afirma.

La neuróloga recuerda que es muy importante llevar un control de los ataques. Hacer tu propio diario del dolor resultará útil para que el médico analice tu caso y prescriba el tratamiento más adecuado.

Tratamientos para la migraña crónica

"A partir de 5 días de migraña al mes se aconseja hacer un tratamiento para prevenir los ataques", explica la neuróloga.

  • Los fármacos que se utilizan para ello son neuromodulares. El arsenal es amplio (antagonistas del calcio, antihipertensivos/betabloqueantes, algunos antidepresivos...) y debe ser tu neurólogo quien te recomiende el más indicado.

En caso de migraña crónica (más de 15 días al mes):

Lo más novedoso en tratamientos preventivos son los fármacos biológicos con anticuerpos monoclonales contra el péptido CGRP. Hace 30 años que se sabe que este péptido se asocia a la migraña, pero finalmente se ha encontrado la forma de bloquearlo con estos fármacos.

En España se permite usar este tipo de fármacos cuando tienes más de 8 días de migraña al mes y no te han funcionado tres tratamientos preventivos previos.

En cuanto al ataque en sí, deben tratarse con los fármacos y las dosis adecuados y no esperar a que se pase solo. "Las crisis son discapacitantes y es una obligación tratarlas, no es algo opcional. Los médicos deberían recomendar que se traten los ataques", concluye la Dra. Pozo Rosich, que también dirige el Laboratorio de Investigación en Cefalea y Dolor Neurológico del Instituto de Investigación del Vall d’Hebron.