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Cada año aumentan las visitas a Urgencias por daños oculares debidos a la exposición solar. Eso demuestra, una vez más, que los rayos del sol son cada vez más agresivos... y no solo para nuestra piel.

"La intensa luz solar contiene un alto nivel de rayos ultravioleta que afectan a los ojos a corto plazo, pero también a largo", nos advierte el doctor Borja Salvador-Culla.

Este experto aconseja no tomar el sol entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde, e insiste en "usar gorras, viseras, y sobre todo, gafas solares de calidad".

Usar gafas de mala de calidad puede ser más peligroso que no usar ninguna protección

Como verás, aunque depende del tiempo de exposición, el exceso de luz solar puede causar problemas a nuestros ojos en muy poco tiempo si sales a la calle sin protección.

Los daños son acumulativos

  • A corto plazo pueden originarse "conjuntivitis o queratitis (quemaduras solares), que se manifiestan en forma de lagrimeo, ojo rojo, picor, dolor o visión borrosa", explica el especialista, quien recomienda acudir a la consulta del oftalmólogo si tras la exposición al sol presentamos estos síntomas.
  • Y a largo plazo, es posible que acaben apareciendo algunas enfermedades más graves como "cataratas, alteraciones en los párpados (tumores), conjuntiva (pinguécula, pterigion), córnea (queratitis) y esclera, o lesiones degenerativas en la retina (degeneración macular)", alerta el doctor Salvador-Culla.

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¿Qué síntomas nos avisarían de la presencia de estas patologías?

Según el experto, "las cataratas suelen comenzar con una disminución progresiva de la visión, los tumores palpebrales se presentan como masas o bultos, dolorosos o no, en los párpados. La pinguécula se inicia como un pequeño bulto en la parte blanca del ojo, mientras que el pterigion lo hace como un tejido blanco amarillento que invade la córnea". Y añade: "Las afectaciones de retina suelen ser indoloras y mostrar alteraciones de la visión como sombras, manchas o visión borrosa".

Medidas extra para el cuidado de los ojos

Además de los cuidados básicos que todos deberíamos poner en práctica en nuestro día a día, existen situaciones en las que tenemos que prestar especial atención a la protección de nuestros ojos.

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Son las siguientes:

  • Si tienes los ojos claros. En este caso, el experto recomienda "usar gafas de sol siempre que se tome el sol, ya que estos ojos tienen un iris más fino y con menor pigmentación, por lo que el efecto de pantalla protectora es menor".
  • Cuando te mediques. Hay fármacos –y se sospecha que no son pocos– que nos hacen más vulnerables a la exposición solar. El médico que te los recete debería advertirte sobre ello.

Los ojos son 20 veces más sensibles a los rayos ultravioleta A y B que la piel

En cualquier caso, "es imprescindible usar unas gafas de sol que tengan el filtro adecuado, gorros y viseras", insiste el doctor, quien recomienda tomar estas mismas medidas durante las primeras semanas después de pasar por una cirugía ocular.

Elige bien las gafas...

En qué te deberías fijar:

  • Filtro. Las lentes deben disponer de un filtro para la luz ultravioleta homologado (UV400).
  • Tamaño. Si son pequeñas o se distancian mucho del ojo, no protegen de los rayos laterales o inferiores.
  • Color. Los cristales marrones son útiles para el mar y la montaña con días muy despejados. Los amarillos o anaranjados no son aconsejables si hay mucho sol.
  • Etiquetas. Siempre deben incluir el sello de calidad de la CE.

La luz solar podría aumentar el riesgo de cataratas

Además de la edad y los genes, uno de los posibles riesgos para la aparición de cataratas es la exposición a los rayos ultravioleta. Ahora bien, el papel que juegan estas radiaciones en el desarrollo de la enfermedad todavía no se ha podido explicar con detalle.

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Los expertos señalan otras causas añadidas como el tabaquismo, la dieta y los medicamentos.

¿Qué ocurre si tus gafas no tienen un buen FIltro?

Cuando las usas, llega menos luz al ojo y la pupila se dilata. Si las lentes no cuentan con un filtro para rayos ultravioleta, exponemos el ojo a más radiación, multiplicando sus efectos nocivos.

  • Sin gafas. Los rayos UVA afectan al cristalino, mientras los UVB al epitelio.
  • Con gafas. Los cristales (de calidad) bloquean los rayos y neutralizan sus efectos.