Para qué sirve y cuándo es necesario usar lágrima artificial

El uso de pantallas, aire acondicionado, calefacción... hace que cada vez haya más personas que sufren sequedad ocular. Síntomas como escozor, lagrimeo, visión borrosa, ojos rojos, sensibilidad a la luz, dolor en los ojos y cansancio ocular pueden mitigarse con las lágrimas artificiales.

Actualizado a
Nuria Blasco

Periodista

Para qué sirve y cuándo debes usar lágrima artificial
iStock by Getty Images

Los principios activos más utilizados en lágrimas artificiales son la Carboximetilcelulosa y el Ácido hialurónico, este es el más recomendado.

Los hábitos de la sociedad actual, con un uso cada vez mayor de pantallas y ambientes cerrados con calefacción o aire acondicionado, hacen que afecte a la humectación ocular, por lo que cada vez hay más personas que sufren sequedad y molestias en sus ojos.

Síntomas como escozor, lagrimeo, visión borrosa, ojos rojos, sensibilidad a la luz, dolor en los ojos y cansancio ocular al ver la televisión, leer, conducir o utilizar el ordenador o la tablet, son señales de ojo seco.

Por esta razón se prescribe cada vez más el uso de lágrimas artificiales. Te contamos para qué sirven, en qué casos se recomienda recurrir a ellas y por qué no debes excederte en su aplicación.

Qué son las lágrimas artificiales

Las lágrimas artificiales son un producto farmacéutico que se administra por vía oftálmica con el fin de aliviar las molestias que ocasiona el ojo seco.

Los principios activos más utilizados en lágrimas artificiales son la Carboximetilcelulosa y el Ácido hialurónico, siendo este componente el más recomendado.

“El principal objetivo de la lágrima artificial es aumentar la humedad de la superficie ocular para permitir el paso de oxígeno a la córnea y su lubrificación”, explica la Dra. Mª Pilar Prats, Oftalmóloga experta en superficie ocular del Grupo Admiravisión.

“Tienen como finalidad suplir la lágrima humana, por ello, su composición reproduce sus características físico-químicas: osmolaridad, pH, viscosidad y tensión superficial”, añade.

En qué casos se aconseja su uso

Se recomienda utilizar lágrimas artificiales en casos en los que se diagnostica síndrome de ojo seco para ayudar a mitigar los síntomas que esto provoca.

Las lágrimas artificiales "también pueden ser útiles, si son frías, en pacientes que tienen conjuntivitis alérgica. Y en el caso de pacientes que sufren blefaritis, pueden sufrir complicaciones como ojo seco, por lo que se les puede recomendar su uso”, describe el Dr. José Manuel Benítez del Castillo, presidente de la Sociedad Española de Superficie Ocular y Córnea y oftalmólogo asistencial en el Hospital Clínico San Carlos y en la Clínica Rementería (Madrid).

Además, se pueden utilizar lágrimas artificiales tras una intervención ocular (cirugía refractiva, cataratas...) o en caso de sequedad ocular producida por aire acondicionado, calefacción, contaminación o uso de pantallas.

Tipos de lágrimas artificiales

Pueden adquirirse diferentes tipos de lágrimas artificiales y dependiendo de la patología y molestias de cada persona, será mejor optar por unas u otras.

“Existen diferentes presentaciones (colirio o pomada) y, dentro de cada una, distintos grados de viscosidad, pensados para dar respuesta a distintos grados de sequedad ocular. Por este motivo, no todas las lágrimas artificiales sirven de igual modo a todas las personas y es necesario que sea el oftalmólogo quien prescriba el producto más adecuado en cada caso”, asegura la Dra. Mª Pilar Prats.

Según el presidente de la Sociedad Española de Superficie Ocular y Córnea:

  • Lo más importante es que las lágrimas artificiales no tengan conservantes en su formulación, tanto si son en monodosis como en colirios multidosis, porque los conservantes producen ojo seco, justo lo que se quiere tratar con las lágrimas artificiales.
  • Por otra parte, el precio es importante porque las lágrimas más vendidas son con ácido hilalurónico, y no todos son de la misma calidad. Normalmente, las que son más caras suelen tener un ácido hialurónico de alto peso molecular, que es mejor.
  • Para aquellos pacientes que tienen blefaritis, la mejor opción son las lágrimas que tienen líquidos en su composición ya que así se les evaporará menos la lágrima.

Frecuencia de uso recomendable

Para tratamiento de la sequedad ocular, las lágrimas artificiales son el primer escalón.

El ojo seco es una enfermedad crónica, por lo tanto si el paciente necesita lágrimas artificiales, las tendrá que utilizar durante mucho tiempo de su vida, sobre todo en situaciones secantes como el empleo de ordenadores, al leer, ver la televisión, conducir, etc.

Como explica el Dr. José Manuel Benítez, en un ojo seco leve, se podrían utilizar tres o cuatro veces al día, dependiendo de su viscosidad:

  • Las lágrimas que son en formato gel duran más tiempo sobre el ojo, unas tres o cuatro horas.
  • El efecto de una lágrima artificial líquida dura un par de horas.
  • Y si el paciente necesita un tiempo mayor de duración, debería aplicarse una pomada. El problema de la pomada es que produce visión borrosa por lo que se suele aplicar durante la noche.

Por otra parte, “un paciente que tiene un ojo seco moderado, necesita algo más que las lágrimas artificiales, normalmente el uso de antiinflamatorios. Así que cuando una persona necesita aplicarse las lágrimas artificiales más de cuatro veces al día, hay que pasar a un segundo escalón terapéuticos como antiinflamatorios, tampones lagrimales, etc.”, añade el oftalmólogo.

Es importante vigilar el tiempo máximo de caducidad que indica en el frasco, pasada esa fecha no se deberían aplicar, ya que podría ser contraproducente.

¿Puede ser malo hacer un uso excesivo?

Como en la toma o aplicación de cualquier tipo de fármaco, es recomendable seguir las pautas indicadas por el especialista.

En el caso de las lágrimas artificiales aplicarlas muy frecuentemente es contraproducente porque el paciente va a barrer la poca lágrima natural que tiene. La lágrima natural, es mucho más compleja que la artificial ya que lleva más de 500 sustancias disueltas, cada una con su función, ya sea protectora, antiinfecciosa, nutritiva… y ninguna lágrima artificial llega a parecerse en ese sentido”, asegura el Dr. José Manuel Benítez.

“Si el paciente nota que para mitigar las molestias tiene que ponerse lágrima artificial muy frecuentemente, debe saber que esto indica que su ojo seco ya no es leve y que, probablemente, necesitaría algo más”, por lo que es recomendable que consulte con su oftalmólogo.