Nuria Blasco

Periodista

Afectaciones y consecuencias de un pinzamiento de cadera
iStock by Getty Images

Bárbara Domaille, Deborah Neville, Pamela Neville y Rylie Ronnenberg son cuatro mujeres de la misma familia, de Rochester, Minnesota (EE UU), que comparten una afección en común: una anomalía en la articulación de la cadera que les provoca dolor, limitación de movimiento y ruidos como de crujido.

A causa de este problema, todas ellas han tenido que pasar por quirófano para ponerse una prótesis de cadera y así eliminar el dolor y mejorar la funcionalidad de la articulación.

Tras someterse a pruebas genéticas, estas mujeres se enteraron de que su afección, llamada pinzamiento femoroacetabular, era consecuencia de una conexión genética escondida.

En qué consiste el pinzamiento de cadera

El pinzamiento femoroacetabular es una anomalía en la morfología ósea de la articulación de la cadera, que pueden dañar las partes blandas de la zona y limitar el movimiento rotatorio.

Esta articulación está compuesta por dos piezas óseas: el acetábulo, que pertenece al hueso de la pelvis y tiene forma de copa; y la cabeza femoral, que se asemeja a una esfera.

El pinzamiento de la cadera se presenta cuando la cabeza del fémur y el acetábulo no encajan bien en la articulación.

Esta restricción en el movimiento daña el cartílago y puede provocar dolor y artritis en los adultos jóvenes. Debido a ello, el paciente podría acabar necesitando la implantación de una prótesis antes de los 50 años.

Los distintos tipos

Existen distintos tipos de pinzamiento femoroacetabular, dependiendo de dónde se ubique la alteración de la forma del hueso.

  • Pinzamiento CAM: cuando la malformación está en la unión de cuello-cabeza del fémur.
  • Pinzamiento PINCER: cuando el reborde acetabular es muy prominente o la cabeza femoral está muy profunda en la pelvis.
  • Pinzamiento Mixto: cuando es una combinación entre ambos.

sus posibles causas

Las causas no están claras aunque hay teorías que dicen que este tipo de problema puede asociarse a afecciones pediátricas como la enfermedad de Perthes, la epifisiolisis, la displasia congénita de cadera, traumas previos en el cuello femoral y actividades de alta intensidad en la adolescencia.

También hay una predisposición genética, es decir, que existen personas en las que anatómicamente su cadera esta predispuesta a sufrir este tipo de pinzamiento ya que presenta deformidades.

Esta malformación hace que el movimiento no sea óptimo y se friccione el cartílago, que con el tiempo se deteriora. Si no es tratado a tiempo se puede originar una artrosis de cadera precoz.

Principales síntomas

Puede ser que desde la adolescencia el paciente note limitaciones de actividad y de rango de movimiento, con dificultades para flexionar y girar la pierna hacia adentro.

Uno de los principales síntomas que suelen referir los pacientes es dolor hacia la zona de la cadera que en ocasiones se irradia hacia la ingle y parte anterior del muslo.

De hecho, las cuatro mujeres de Minnesota afirmaron que antes de las intervenciones quirúrgicas tenían síntomas similares: dolor al caminar o moverse y la cadera emitía ruidos como de chasquido o crujido.

Muchas veces este dolor es limitante, aparece de manera súbita y limita realizar las actividades de la vida diaria o el ejercicio físico.

Cuatro generaciones afectadas

Volviendo a las cuatro mujeres de la misma familia que padecían pinzamiento de cadera, en el caso de la bisabuela, Bárbara, la afección terminó llevándola a una cirugía para reemplazar la cadera.

Lo mismo ocurrió con su hija Deborah, a quien le reemplazaron ambas caderas.

La hija de Deborah, Pam, siguió los pasos de la madre y la abuela cuando alrededor de los 30 años, las caderas literalmente se salieron de sitio mientras practicaba deporte. Entonces, supo que necesitaba someterse también a una cirugía de la cadera.

Rylie, la hija de Pam y estudiante de primer año de universidad, ya ha tenido que afrontar muchos problemas relacionados con la cadera. En el 2018, se sometió a una operación de la cadera derecha y en el 2020, de la cadera izquierda.

Descubrieron una alteración genética

El Dr. Rafael Sierra, cirujano ortopédico de Mayo Clínic, fue quien trató a las cuatro mujeres y se cuestionó si la afección que sufrían en común podía no deberse a la mala suerte sino a una alteración genética.

A partir de aquí, las cuatro mujeres se sometieron a una prueba genética de diagnóstico en la que se hizo una secuenciación de todo el genoma. Los resultados mostraron que 43 genes eran diferentes.

Entre ellos, había varios genes que no solamente se expresan mucho en el tejido óseo, sino que son fundamentales para la morfogénesis y la homeostasis de los huesos.

Estos resultados han llevado a realizar más investigaciones para entender mejor cómo se desarrolla esta afección.

Los resultados de las pruebas no beneficiarán de forma directa a estas mujeres, pero ayudarán a futuras generaciones de pacientes.

Y, en caso de tener descendencia, ahora saben que existe una alteración genética específica que buscar en esos niños, si lo desean, con lo que la afectación se podría tratar de forma prematura.

el Tratamiento para el pinzamiento

Una vez realizado el diagnóstico y tomando en cuenta la gravedad de la lesión, se decide el tratamiento adecuado. Generalmente, las alternativas varían entre controlar los síntomas con medicamentos y fisioterapia, en casos leves, hasta realizar una cirugía, en casos más graves.

En el caso que la lesión sea leve y el dolor no sea limitante, la mejor opción es un tratamiento conservador con antiinflamatorios y fisioterapia con el objetivo de:

  • Disminuir el dolor.
  • Fortalecer los músculos abdominales, lumbares y flexores de cadera.
  • Modificar los patrones de movimiento durante la marcha y las actividades de la vida diaria.

En algunos casos leves de evolución lenta se puede, además, realizar infiltraciones intraarticulares con ácido hialurónico y corticoides.

Si las lesiones anatómicas son importantes, la mejor solución es una intervención quirúrgica.

Qué implica la operación

Además de las complicaciones derivadas de toda intervención quirúrgica, hay otros problemas derivados de pasar por el quirófano para sustituir la cadera artrósica por un injerto metálico.

Estas prótesis necesitan un recambio al cabo de los años que, dependiendo del desgaste, puede ser entre los 10 y 15 años de uso del dispositivo.

Y en estos casos, al hacer la intervención a una edad tan temprana, obliga al paciente a pasar varias veces durante su vida por quirófano.

Llevar este dispositivo, además, condiciona los hábitos de vida del paciente, ya sea al caminar, levantarse y acostarse, hacer ejercicio, coger peso… todo ello para tratar de que dure lo máximo posible y no aparezcan complicaciones como luxaciones, fracturas o fisuras óseas.

Por ello, un diagnóstico y un tratamiento temprano es esencialpara disminuir las afectaciones que el pinzamiento puede causar a largo plazo.