Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Los infectados de más de 50 años generan un nivel de anticuerpos más alto que otros adultos de menor edad
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La edad también afecta a nuestras defensas. El sistema inmunológico se va debilitando con el paso de los años, pero eso no significa exactamente que se enferme más.

Más bien al contrario, los niños y adultos jóvenes tienen infecciones más a menudo que los mayores, al tener el cuerpo menos habituado a bacterias y virus. Es un ejemplo, para constatar que el sistema inmune es mucho más complejo que otras partes del cuerpo.

Eso ayuda a entender el sorprendente hallazgo llevado a cabo por investigadores canadienses de la Universidad de Montreal, que estaban investigando si es más efectiva la inmunidad creada por la infección del coronavirus o la respuesta a la vacuna.

La respuesta inmune de los mayores

En el estudio, publicado en la revista Scientific Reports, han constatado que la respuesta de anticuerpos en las personas infectadas de covid-19 varía según la edad del contagiado.

  • Esos anticuerpos son más numerosos y generan más protección en las personas mayores de 50 años.

Como cualquier otro aspecto de la medicina, hay que situarlo en contexto. No simplemente por superar la barrera de los 50 se está más protegido. Otros factores intervienen en la capacidad del cuerpo, como enfermedades previas o la genética.

Los anticuerpos de los mayores son más efectivos para frenar el coronavirus

Además el estudio se ha hecho con un número limitado de pacientes. Fueron 32 adultos que pasaron la covid sin necesidad de hospitalización en la primera fase de la pandemia, contagiados con la cepa inicial de coronavirus, la de Wuhan.

Diferencias según la variante

La respuesta fue buena en todos los adultos analizados, “pero los mayores de 50 años producían más anticuerpos que los adultos menores de esa edad”, ha explicado el profesor Jean-François Masson, director del estudio.

Descubrieron que esos anticuerpos también eran más protectores a través de una prueba: “Lo determinamos midiendo la capacidad de los anticuerpos para bloquear la proteína pico, la que permite al coronavirus entrar en las células”.

  • El ensayo lo realizaron con coronavirus de la variante delta, la más extendida en el mundo, incluida España.

Es importante remarcarlo “porque no encontramos el mismo fenómeno en otras variantes”, añade el profesor.

De hecho, frente a las otras variantes destacadas, la beta (surgida en Sudáfrica) o la gamma (originaria de Brasil), los anticuerpos reaccionaron con una disminución en la respuesta de entre el 30% al 50%.

La vacuna mejora la inmunidad

El estudio también ha constatado que las personas que han pasado la covid-19 leve mejoran significativamente su inmunidad si se vacunan.

  • El nivel de anticuerpos en la sangre se dobla después de la vacunación.

Se observó el mismo efecto tanto con la vacuna de Pfizer como con la de AstraZeneca. Eran las dos que se habían puesto los voluntarios del estudio. No se probó con otras vacunas.

Los investigadores refieren un caso concreto que es significativo. Era un hombre de 49 años que tras la infección no se detectaron anticuerpos. Sí los obtuvo después de la vacunación.

"La vacuna protege más contra la variante delta a los que pasaron la covid"

La vacunación aumenta la protección contra la variante delta en las personas que se infectaron con la cepa original”, ha sugerido el profesor Masson.

Los anticuerpos no lo son todo

Los científicos que han elaborado este estudio son los primeros en reconocer que, pese al interés que tienen los resultados, se han de ampliar las investigaciones para determinar cuál es la mejor combinación para mantener un nivel eficaz de anticuerpos activos frente a todas las variantes del coronavirus.

Por otro lado, el sistema inmunológicos mucho más amplio y complejo que la protección que proporcionan los anticuerpos.

Los anticuerpos son unas proteínas que crean las células inmunes específicamente para frenar el avance de ese microorganismo concreto, en este caso el coronavirus SARS-CoV-2.

Sin embargo, hay otros mecanismos de defensas. Por ejemplo, tenemos las células macrófagos, que destruyen las células que ya estén infectadas.

Si esos otros sistemas defensivos más genéricos funcionan con efectividad y rapidez, pueden no hacer necesarios los anticuerpos.

Eso puede explicar por qué hay personas que han pasado la infección sin síntomas o síntomas muy leves y sin crear anticuerpos.

Por eso, los inmunólogos relativizan muchos estudios sobre la reacción inmunitaria.