El uso de plásticos reciclados para envasar alimentos podría entrañar riesgos

La Unión Europa pretende aprobar una nueva normativa que amplía el uso de plásticos reciclados para el envasado de alimentos. Organizaciones ambientales han puesto el grito en el cielo ya que los plásticos reciclados suelen tener más tóxicos que los vírgenes.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

El uso de plásticos reciclados para envasar alimentos
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"No se debe jugar con las cosas de comer. En pocos temas como este es tan necesario aplicar el principio de precaución. Si ya el uso de plásticos vírgenes está generando problemas, permitir de forma amplia el uso de plásticos reciclados para algo tan delicado como ponerlos en contacto con alimentos sin tener antes una serie de garantías sería irresponsable". Son palabras de Carlos de Prada, responsable de Hogar sin tóxicos.

Esta entidad es una de 28 organizaciones ambientales de la UE que han pedido a la Comisión Europea que no apruebe una nueva normativa, actualmente en fase de borrador, que podría permitir ampliar el uso de plásticos reciclados en materiales en contacto con alimentos sin haber evaluado previamente los riesgos que conlleva.

La treintena de organizaciones quieren que la UE evalúe antes si los procesos a los que se someten estos plásticos son suficientemente eficaces para reducir la presencia de sustancias tóxicas.

Petición a la Unión Europea

La nueva normativa vendría a sustituir el reglamento anterior sobre el uso de plástico reciclado en materiales en contacto con alimentos con el objetivo de aumentar la cantidad de contenido reciclado.

De entrada parece una buena iniciativa para el medio ambiente pero, ¿es bueno para la salud?

Según Dorota Napierska, de Zero Waste Europe, organización que encabeza la carta dirigida a la Comisión Europea, "este borrador de nuevo reglamento puede ampliar enormemente el uso de plásticos reciclados en materiales en contacto con alimentos, un uso que hoy es muy limitado por razones de seguridad".

"Si se aprobara este reglamento podría crearse una puerta falsa que elude una evaluación real de las sustancias tóxicas presentes en los plásticos reciclados y su migración hacia los alimentos. Bastaría alegar, sin más, que esos plásticos se han sometido a una serie de métodos de descontaminación, aprobados burocráticamente, aunque tales sistemas sean dudosamente eficientes".

En este sentido, Carlos de Prada, de Hogar sin Tóxicos, aclara que "existen intereses que esperan beneficiarse de esta nueva norma que prepara Bruselas, amparados en una mal entendida economía circular. No debemos olvidar que el reciclaje también puede ser un reciclaje de las sustancias tóxicas que los plásticos pueden contener, algo que, evidentemente reduce la supuesta bondad de tal reciclaje".

Los tóxicos del plástico

La migración de sustancias tóxicas desde los plásticos a los alimentos que están en contacto con ellos es algo que desde hace décadas inquieta a la comunidad científica por ser una importante vía de exposición humana a algunas sustancias tóxicas preocupantes, como es el caso del célebre bisfenol A o de algunos ftalatos.

  • El bisfenol A hace años que ya no se utiliza en productos como los biberones de los niños, aunque sigue presente en otros plásticos. En su lugar han aparecido sustitutos como el bisfenol-S (BPS) y el bisfenol-F (BPF) aparentemente menos problemáticos. Sin embargo, estos sucedáneos también pueden ejercer como disruptores endocrinos a través de varios procesos celulares, lo que aumentaría el riesgo de diabetes. Así lo demuestra un estudio realizado por investigadores del CIBER de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM) y la Universidad Miguel Hernández que ha sido publicado en Chemosphere.
  • Los ftalatos son un químico que se usa en muchos plásticos y productos de higiene como champús o perfumes. Un reciente estudio de la Universidad de California revela que la exposición a estas sustancias también puede aumentar el colesterol en sangre.

No hay un límite seguro

"Lejos de su apariencia inerte y simple, los plásticos pueden tener una enorme complejidad química. En su composición pueden entrar en escena, potencialmente, centenares de sustancias químicas diferentes, como monómeros, antioxidantes, retardantes de llama, colorantes, flexibilizantes, filtros ultravioletas, etc.). Y muchas de ellas pueden tener propiedades tóxicas", concluye Carlos de Prada.

Y es que los plásticos, estén o no destinados a estar en contacto con alimentos, pueden contener 132 sustancias o grupos de sustancias tóxicas, según un informe que en su día realizó la Agencia de Protección Ambiental de Dinamarca. Algunos de estos compuestos alteran las hormonas (disruptores endocrinos), por ello la comunidad científica afirma que no se puede fijar ninguna concentración segura para la salud.