astenia primaveral

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astenia primaveral

Aunque no hay estudios concluyentes, los expertos calculan que casi la mitad de la población puede sufrir con mayor o menor intensidad lo que se conoce como astenia primaveral, una serie de síntomas debidos al proceso por el que nuestro organismo debe adaptarse al cambio de estación.

Pero que sea un trastorno común y transitorio no quiere decir que debas resignarte a esa falta de energía que lo caracteriza. En Saber Vivir te contamos cómo identificar si lo que te pasa es astenia primaveral y cómo reducir las molestias y recuperar la vitalidad lo antes posible.

Los síntomas de la astenia primaveral

Lo que popularmente llamamos "bajón" es una respuesta al esfuerzo que nuestro cuerpo tiene que hacer para adaptarse en estas fechas a un aumento de las horas de luz solar, a los cambios bruscos de temperatura, de humedad, de presión atmosférica...

Los cambios de tiempo y de hora y las alergias favorecen la fatiga y el decaimiento

A todo esto hay que añadirle el reciente cambio de hora (realizado el último fin de semana de marzo), al que algunos tardan más en acostumbrarse. Y también los efectos de las alergias primaverales, que alteran el sistema inmune de las personas que las padecen, dificultan su descanso y contribuyen a aumentar la sensación de fatiga.

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Todos estos factores pueden "agotar" a nuestro organismo, que reacciona manifestando los siguientes síntomas:

  • Cansancio inexplicable, debilidad muscular, falta de energía.
  • Problemas de concentración y dificultad para realizar las actividades cotidianas habituales.
  • Falta de apetito.
  • Trastornos del sueño, dificultad para dormir o para tener un descanso reparador, lo que a su vez provoca somnolencia diurna y un aumento de la fatiga.
  • Irritabilidad, nerviosismo, cambios de humor.
  • Dolores de cabeza más frecuentes o intensos de lo habitual.
  • Apatía, tristeza injustificada, desmotivación, disminución del deseo sexual.

Cuándo acudir al médico

La astenia primaveral no es ninguna enfermedad sino un trastorno adaptativo cuyas molestias, en la mayoría de los casos, son leves o moderadas y suelen desaparecer al cabo de unos días. Por lo tanto, no precisa tratamiento médico.

Si los síntomas se prolongan más de 20 días, consulta con el médico

Sin embargo, como muchos de estos síntomas son comunes a diferentes enfermedades, en caso de que duren más de 2-3 semanas es necesario acudir al médico para que descarte otros problemas, como anemia o depresión.

10 claves para recuperar la energía antes

Según los expertos, prevenir la astenia primaveral es difícil, ya que nuestro organismo debe adaptarse poco a poco a los cambios estacionales. Pero lo que sí podemos hacer es reducir las molestias y adoptar una serie de hábitos para recuperar la vitalidad cuanto antes.

1. Dieta rica en vitaminas y minerales

Ayuda a tu sistema inmunitario siguiendo una alimentación sana y equilibrada, rica en verduras de hoja verde, frutas, legumbres y cereales integrales.

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De esta manera, proporcionarás a tu organismo las vitaminas A, E, C y del grupo B, antioxidantes, y los minerales que necesita para combatir la fatiga y el decaimiento.

2. Un extra de energía

Incluye en tu dieta alimentos que aportan un plus de energía, como el plátano o los frutos secos.

Puedes tomarlos como tentempié a media mañana o media tarde, o también añadirlos a las ensaladas, por ejemplo.

3. Cinco comidas al día

Es preferible que comas menos cantidad pero más a menudo: procura hacer cada día tres comidas principales y dos tentempiés.

Las comidas copiosas disparan los niveles de glucosa y aumentan la somnolencia. Evita los dulces, bollería, etc., ya que aunque aportan energía de forma inmediata, luego provocan un "bajón" y más cansancio y hambre.

4. Buena hidratación

Mantente bien hidratado bebiendo agua, caldos, infusiones... La deshidratación, entre otras cosas, causa fatiga mental y dificulta la concentración.

5. Cafeína, a raya

Evita abusar de café o bebidas excitantes para combatir el cansancio o la somnolencia, ya que pueden tener el efecto contrario: aumentar el nerviosismo y dificultar el descanso.

6. Ayudas naturales

Tomar jalea real, ginseng, polen, germen de trigo o levadura de cerveza, sustancias naturales de propiedades revitalizantes, puede ser de gran ayuda.

Pero antes de tomar cualquier suplemento, consulta con un especialista, ya que puede estar contraindicado en caso de sufrir ciertas enfermedades o bien interactuar con otras medicaciones.

7. Actividad física

No te dejes vencer por la apatía y procura hacer ejercicio moderado cada día. Mantenerte activo es el mejor antídoto contra el cansancio y el decaimiento.

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Favorece que tu organismo libere endorfinas, neurotransmisores que generan bienestar, mejoran el estado de ánimo, nos hacen sentir más optimistas y positivos y reducen el estrés.

8. El sol, un aliado

Aprovecha que los días son más largos para exponerte más tiempo a la luz del sol (recuerda ponerte protección solar).

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Dar un paseo de 30 minutos cada día, sentarte un rato en un banco del parque... no solo te ayuda a "cargar las pilas" y activarte, sino que además contribuye a que tu cuerpo se adapte antes a la transición de los días fríos y oscuros del invierno a la luminosidad de los días primaverales.

9. Horarios ordenados

Procura seguir unos horarios regulares de comidas, rutinas... El buen tiempo a menudo nos "invita" a alterar nuestros ritmos habituales y a llevar un estilo de vida más desordenado.

10. Descanso reparador

Mantén una buena higiene del sueño: acuéstate un poco antes en esta época y procura dormir 7-8 horas.

Cena ligero y al menos un par de horas antes de ir a la cama. Y deja de utilizar los dispositivos electrónicos (smartphone, tablet, ordenador) unas 3-4 horas antes de acostarte.

Asegúrate de que el dormitorio tenga una temperatura adecuada, lo ideal es que esté en torno a los 20º.