mercromina productos infancia

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La lista de productos que puebla la memoria infantil de varias generaciones de españoles parece haber desaparecido: la mercromina, las pastillas de regaliz, el ácido acetilsalicílico infantil, los polvos de talco, el ungüento de eucalipto para la congestión, el termómetro de mercurio... Eran omnipresentes en todos los botiquines. ¿Por qué ya no?

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“No es que hayan desaparecido, casi todos se siguen vendiendo, aunque es verdad que en muchos casos se usan menos porque han surgido productos más eficientes o menos tóxicos”. Así lo resume el farmacéutico especialista Vicente Merino, del Hospital Virgen Macarena de Sevilla.

¿POR QUÉ la mercromina YA NO ESTÁ EN EL BOTIQUÍN?

La mercromina, que se empezó a comercializar en los años treinta era el desinfectante por excelencia. Pese a que su nombre comercial era mercromina, el técnico es merbromina, que hace referencia a sus principales compuestos, el bromuro y el mercurio.

  • Su decadencia llegó con la aparición de la povidona yodada, que es el antiséptico que se extendió por los hospitales. “Es más eficaz, más seguro y protege de un mayor número de microbios”, señala Merino.

Antisépticos más eficaces y transparentes dejaron obsoleta la mercromina

También tiene una gama más amplia de variantes:

  • Hoy hay povidona yodada para heridas, enjuagues para llagas de la boca, higiene íntima, preparación antes de operaciones, etc.
  • Además, llegó otro desinfectante, la cristalmina, que también cumple la misma función y que en este caso es transparente, con lo que reducía la aparatosidad alrededor de la herida de que se viera todo rojo, como pasaba con la mercromina, y se puede hacer un mejor seguimiento de la evolución del tejido dañado al no camuflarse el color del mismo.

Aún se utiliza en algunos casos, como puede ser el tratamiento del pie diabético, pero parece tener sus días contados.

Por último, cabe señalar que los componentes de la mercromina, el bromuro y el mercurio, tienen un grado de toxicidad que en caso de consumo accidental son peligrosos, además de que también provocaban más reacciones alérgicas o de hipersensibilidad en en la piel.

EL TERMÓMETRO, ¿DIGITAL O DE MERCURIO?

El mercurio está también detrás de la progresiva desaparición de otro clásico, el termómetro tradicional. Las farmacias ya no lo venden. “En algunos centros sanitarios se pueden ver de manera residual, ya que desde 2014 está prohibida su venta por normativa Europea, debida al riesgo que conlleva para la salud humana y el medio ambiente”, reconoce Merino.

Por normativa europea se dejó de vender desde 2014

  • Los termómetros digitales, mucho más prácticos y rápidos les han ganado la partida. Además, así no se corre el peligro de que al romperse se vierta el mercurio, un componente muy neurotóxico, es decir que afecta a las neuronas de nuestro cuerpo.
  • Los termómetros de infrarrojos, que detectan instantáneamente la temperatura con un haz de luz han acabado de barrer al lento avance del termómetro tradicional, que tardaba dos o tres minutos y no acababas de estar seguro si había subido al máximo. Eso sí, los expertos dicen que nada tan exacto como la temperatura del mercurio.

MEDICAMENTOS QUE NO ERAN PARA NIÑOS

El caso más evidente de medicamento popular que ha desaparecido por completo es el ácido acetilsalicílico infantil. La causa fue que se relacionó con la aparición del síndrome de Reye, una grave problema cerebral y del hígado. Desde entonces, ya no se recomienda a menores de 16 años.

No se recomienda el ácido acetilsalicílico a menores de 16 años

Otro problema, que aún tiene el ácido acetilsalicílico es que puede dañar al estómago. Por eso, con los años se había mejorado la fórmula con una película alrededor del comprimido que protege al estomago de su acción dañina. El problema es que algunas madres, por desconocimiento, dejaban que los niños masticaran la pastilla en lugar de tragársela. Así, la protección estomacal se perdía totalmente.

La ungüento de eucalipto que se extiende para poder respirar mejor en caso de resfriado ha reducido mucho su popularidad. El motivo fue que también se observó que provocaba más mucosidad que beneficio en los niños pequeños, incluso se relacionó con casos de espasmos. Por eso hoy está prohibido administrarla antes de los tres años.

El ungüento de eucalipto para descongestionar se comprobó que provocaba más mucosidad.

Además, han surgido otros productos eficaces, algunos tan inocuos como el agua salina, comercializado como Rhinomer, que cumplen la misma función de limpiar los conductos respiratorios.

LAS PASTILLAS DE REGALIZ SON DEL SIGLO PASADO

Las pastillas de regaliz (más conocidas por su marca comercial) aparecieron a principios del siglo XX y suponían una buena ayuda en la época de resfriados. Principalmente por dos motivos:

  1. El regaliz tiene unas propiedades contrastadas suavizantes y contra la congestión.
  2. Al chuparlas se incrementaba la producción de saliva. La saliva tiene un componente, la lisozima, que es bactericida. Por lo tanto, ayuda a desinfectar la boca. De ahí que también veamos como los animales se lamen las heridas.

Pero con el final del siglo, también vino la decadencia de las pastillas de regaliz, aunque sus efectos no han caducado. Lo que pasa es que han surgido estudios que advierten del consumo excesivo de regaliz entre las personas que padezcan hipertensión, pues puede perjudicarles.

Y han aparecido pastillas más completas, empezando por la propia marca, que se ha diversificado mucho, o otras que han añadido otros ingredientes químicos calmantes y antiinflamatorios.

EL DEBATE SOBRE LOS POLVOS DE TALCO

Otro producto con mil utilidades. Los polvos de talco tanto servían para que no se irrite la entrepierna del bebé, como un desodorante natural, para eliminar el olor del calzado... Lo cierto es que no se ha dejado de comercializar nunca y sigue teniendo cierto prestigio.

Los polvos de talco no se recomiendan en la higiene vaginal

Sin embargo, a partir del momento en que surgieron sospechas de que su uso excesivo en la zona vaginal podría estar relacionado con el cáncer de ovario, su utilización se puso en entredicho. La aparición de desodorantes más efectivos y cremas para bebés también le fueron reduciendo su campo de actuación. No obstante, no está prohibido y se sigue usando.