linfedema

En España, un millón y medio de personas sufren linfedema. Se trata de una alteración del sistema linfático que puede tener diversas causas, aunque la más habitual en los países desarrollados es un tratamiento oncológico.

Acostumbramos a relacionarlo con una extremidad inflamada pero, tal y como nos explica el Dr. Jaume Masià, director del Servicio de Cirugía Plástica del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y del Hospital del Mar de Barcelona,"el linfedema es mucho más que eso". Por ello es importantísimo detectarlo cuanto antes y, si es posible, evitar que ocurra.

Cuanto antes se detecte el linfedema, menor es el daño del sistema linfático

Cada vez hay más herramientas para ello, como el test de detección precoz de linfedema que se ha presentado en la II Jornada de Actualización del Tratamiento del Linfedema que ha acogido la Clínica Planas.

El Dr. Masià, también director de la Unidad de Reconstrucción Mamaria Avanzada y Microcirugía de la Clínica Planas, y del proyecto de investigación Barcelona Lymphedema Research Group, nos da todos los detalles de esta afección y de su tratamiento.

las causas del linfedema

Existen dos tipos:

Linfedema primario:

  • Se produce por una alteración en el desarrollo del sistema linfático durante la gestación. Esta malformación es muy poco frecuente (1 de cada 50.000 personas) y afecta sobre todo a niños y jóvenes.

Linfedema secundario:

  • Es el más habitual en el primer mundo. La mayoría de los casos se producen tras extirpar los ganglios linfáticos de la zona axilar.
  • De hecho, un 35% de las mujeres que padecen un tumor mamario y son sometidas a un vaciamiento axilar de los ganglios tienen riesgo de desarrollar linfedema en el brazo afectado.
  • Lo mismo puede ocurrir en una de las piernas tras un tratamiento de cáncer de ovario o de próstata en el que se extraen los ganglios inguinales.

Mucho más que el brazo hinchado

Cuando se extraen los ganglios, se interrumpe el transporte linfático de la extremidad afectada y una de las consecuencias visibles del estancamiento de la linfa es la hinchazón (del brazo en el caso del cáncer de mama, o de una de las piernas en el de ovario o el de próstata). Pero, tal y como explica el Dr. Masià, el linfedema es más complejo y va más allá de estos efectos:

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  • Un problema de defensas. Se altera el sistema inmunológico del brazo afectado y, como consecuencia de ello, esa extremidad tendrá mucho más riesgo de sufrir infecciones (en concreto linfangitis y erisipelas).

El brazo afectado tiene más riesgo de sufrir infecciones

  • Y un problema de movilidad. Al quedar interrumpido el flujo linfático, la linfa se acumula en el brazo y este se hincha como una esponja aumentando de volumen. También se produce una hipertrofia grasa. "El brazo puede llegar a adoptar dimensiones brutales y pesar hasta seis veces más de lo habitual, lo que afecta tanto a la movilidad como al aspecto físico de la persona. Hay personas que incluso pierden totalmente la movilidad del brazo", asegura el Dr. Masià.

Cómo se trata el linfedema

Hasta no hace mucho el linfedema solo tenía tratamientos de contención: presoterapia, medias de comprensión, masajes... Pero no solucionaban el problema y siempre iba a más, explica el director de la Unidad de Reconstrucción Mamaria Avanzada y Microcirugía de la Clínica Planas.

Actualmente ya existen tratamientos quirúrgicos para esta afección, y el equipo del Dr. Masià ha sido pionero en este sentido. Existen tres tipos de técnicas:

  • Derivación linfático-venosa. Cuando hay un obstrucción del sistema linfático, se desvía el transporte de la linfa al sistema venoso para que circule por un recorrido alternativo.

Existen técnica quirúrgicas para tratar el linfedema

  • Transferencia ganglionar vascularizada. Si ya no funcionan los canales de la linfa, se traen ganglios de otras zonas para que se regenere el sistema linfático.
  • Lipoaspiración linfática. En caso de hipertrofia grasa, se aspira la grasa para reducir volumen.

Lo ideal es prevenir su aparición

Las técnicas anteriores son útiles para tratar el linfedema cuando ya se ha desarrollado. Pero, ¿cómo prevenir su aparición? En este sentido, el Dr. Masià explica que existen dos opciones:

Reconstrucción inmediata

La técnica se denomina T-LAR (targeted lymphatic axillary repair).

  • Consiste en reconstruir el sistema linfático en el mismo momento que se extraen los ganglios. Para llevarla a cabo, es necesario que la unidad donde se realiza la intervención disponga de un equipo de tratamiento de linfedema.
  • Es el supuesto ideal para toda paciente que se someta a un vaciamiento axilar, pero actualmente solo el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau en Barcelona y la Clínica Planas disponen de esta tecnología en España.

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Test de detección precoz

Otra opción es detectar el trastorno de forma muy temprana, incluso antes de que el sistema linfático llegue a deteriorarse. Esto ya es una realidad con un nuevo test que se acaba de desarrollar: "la idea es realizarlo cuando la mujer ha sido operada de cáncer de mama, ha recibido radioterapia en la axila y quiere saber qué riesgo tienes de linfedema o si ya hay un inicio de deterioro del sistema linfático", nos cuenta el Dr. Masià.

  • El test se hace mediante un escáner de fluorescencia con verde de indocianina, que permite detectar si hay alteración en el transporte de la linfa antes de que haya síntomas.

Ya hay test capaces de detectar el daño linfático antes de que hay síntomas

  • El nombre es complejo, pero en realidad se trata de una prueba sencilla y muy sensible que permite tratar el trastorno de forma muy temprana.
  • Si el test da positivo, puede realizarse una derivación linfático-venosa para prevenir el linfedema (crear un camino alternativo para que la linfa circule, en este caso por el sistema venoso).

Ayudas complementarias

Existen planes de ejercicio específico que ayudan a prevenir el linfedema.

  • Están dirigidos a mantener la bomba muscular activa y deben estar supervisados por expertos en ejercicio oncológico.
  • De todas maneras, esto es solo una ayuda complementaria, muy importante pero complementaria, pero no combate el linfedema si ya ha aparecido.

Quién tiene más riesgo de sufrir linfedema

Cuando se extirpan los ganglios, hay un 35% de riesgo de que aparezca linfedema. Los factores que influyen en su aparición son tres básicamente:

  • La variabilidad anatómica. "Hay personas que tienen un sistema linfático muy rico, con muchos tubos –nos cuenta el Dr Masià–, mientras que en otras es más pobre. En estas últimas, cualquier agresión al sistema linfático aumenta el riesgo de linfedema".
  • Recibir radioterapia. Este tratamiento que suele aplicarse tras las cirugía de cáncer de mama "quema" la zona de la axila, con lo que el daño en el sistema linfático puede ser mayor.
  • La obesidad. Favorece un mal funcionamiento de la circulación linfática y, por tanto, de linfedema.

Bibliografía:

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