Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Pasar horas sentado no es bueno para la salud
iStock by Getty Images

La pandemia ha sido una auténtico banco de pruebas para comprobar los efectos del sedentarismo en la salud mental.

Ya se sabía que el sedentarismo aumenta el riesgo de obesidad o enfermedades cardiovasculares, pero no se había estudiado tanto sus repercusiones en el ánimo.

La Covid hizo que los desplazamientos de casa al trabajo se convirtieran en cambios del dormitorio a la sala estar.

Tampoco había que caminar hasta la sala de reuniones. Bastaba con conectarse al zoom. No se podía ir al gimnasio...

En resumen, muchas personas se convirtieron sin quererlo en sedentarias. Una investigación de la Universidad de Iowa ha demostrado ahora que aquellos que pasaban más tiempo sentados tenían más riesgo de sufrir depresión.

La investigación viene a corroborar una herramienta muy sencilla para cuidar la salud mental: el ejercicio.

La pandemia nos volvió sedentarios

Desde el Laboratorio de Bienestar y Ejercicio de la Universidad de Iowa, este equipo de investigadores se dedica a analizar cómo la actividad física y los comportamientos sedentarios se relacionan con la salud mental; y cómo los cambios en ellos influyen en la forma en que las personas piensan, sienten y perciben el mundo.

"En marzo de 2020, sabíamos que la Covid iba a afectar nuestro comportamiento", señala Jacob Meyer.

Para obtener una instantánea de esos cambios, el equipo de Meyer realizó una encuesta entre más de 3.000 personas de diferentes puntos de Estados Unidos.

  • Los participantes informaron cuánto tiempo dedicaron a realizar actividades como sentarse, mirar pantallas y hacer ejercicio.
  • Se compararon esos comportamientos con los tiempos previos a la pandemia.
  • Usando escalas clínicas estándar, también indicaron cambios en su bienestar mental; como por ejemplo depresión, ansiedad, sentirse estresado o solo...

"Sabemos que cuando la actividad física de las personas y el tiempo frente a la pantalla cambian, eso está relacionado con su salud mental en general, pero antes de la Covid no habíamos tenido datos de una población tan grande que hubiera sufrido un cambio tan abrupto", apunta Meyer.

unos se adaptaron mejor que otros

Los resultados del estudio mostraron lo siguiente:

  • Los participantes que cumplían con las pautas de actividad física recomendadas por las autoridades sanitarias (de 2,5 a 5 horas de actividad física moderada a vigorosa a la semana) antes de la pandemia disminuyeron su actividad física en un 32% poco después de las restricciones provocadas por la Covid en febrero-marzo de 2020.
  • En ese momento, estos mismos participantes informaron sentirse más deprimidos, ansiosos y solitarios.

Los investigadores hicieron un seguimiento para ver si los comportamientos y la salud mental de los participantes cambiaron con el tiempo.

Para ello, hicieron un segundo estudio con la misma encuesta cada semana entre abril y junio de 2020.

En este segundo estudio, comprobaron que en ocho semanas muchas personas se adaptaron a la nueva situación y vieron mejorar su salud mental.

Sin embargo, aquellos que habían pasado más tiempo sentados se adaptaron peor y sus síntomas depresivos no se recuperaron de la misma manera que el resto.

De hecho, los que pasaban más tiempo sentados reconocieron sentirse literalmente embotados, cosa que no ocurrió con los que encontraban cualquier cosa para hacer en casa que implicara levantarse del sofá.

el poder de las endorfinas

Los autores del estudio insisten que encontrar una "asociación" entre estar sentado y la salud mental no es lo mismo que decir que pasar más tiempo sentado causa depresión.

"Probablemente las personas que estaban más deprimidas se sentaban más, o las que pasaban más tiempo sentadas se acababan deprimiendo más", afirman.

Lo que está claro es que cierta asociación existe, y algo tan fácil como incorporar un poco de movimiento al día a día puede mejorar el estado de ánimo y la salud mental.

El sedentarismo reduce la producción de endorfinas, unas hormonas que actúan como anticuerpos activando el bienestar general. También disminuyen la sensación de dolor, el cansancio, la tensión o la irritabilidad.

Cuando no se practica ejercicio, disminuyen los niveles de estas hormonas, por eso aumenta el riesgo de depresión

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