comer proteger cerebro

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comer proteger cerebro

La Dra. Ana Malagelada, neuróloga experta en inmunoterapia y coautora del libro “Alzheimer, Envejecimiento y demencia” (RBA) asegura que la dieta afecta directamente a la salud del cerebro y nos descubre qué comer (y qué no) para mantenerlo en forma.

EL CEREBRO Y EL ESTÓMAGO ESTÁN CONECTADOS

Cerebro y aparato digestivo están muy relacionados. Es el llamado eje “cerebro-intestinal”, asegura la Dra. Malagelada. La conexión es muy directa y triple: por vía nerviosa, sanguínea y, en especial, a través de la flora intestinal. Y es que los millones de microorganismos que tenemos en la flora intestinal fabrican una serie de sustancias que influyen en la salud y funcionamiento del cerebro.

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Entre ellas la serotonina (influye en el estado de ánimo) y el GABA (sustancia que rebaja la ansiedad). La carencia de ambas favorece la depresión y esta es un factor de riesgo de demencia.

En el intestino también se producen vitaminas. Y se ha visto, por ejemplo, que la falta de vitamina B12 favorece el deterioro cognitivo.

El objetivo es descubrir cómo se puede incidir en la flora bacteriana para influir en la producción de aquella población bacteriana que beneficia el cerebro.

Las bacterias de la flora influyen el la salud del cerebro

En un futuro, incluso quizá se pueda actuar sobre la flora para evitar el alzhéimer. En estudios realizados con ratas se ha visto que las que no tienen flora no acumulan proteína beta-amiloide en el cerebro, que es causa de alzhéimer.

Así, de esto se deduce que hay bacterias en el intestino que intervienen en la producción de esta proteína que daña cerebro. Ahora hay que estudiar qué especies bacterianas son las que favorecen esta acumulación. Cuando se sepa, quizá pueda evitarse la enfermedad actuando desde la microbiota.

Y recuerda que para mantener tu microbiota sana tienes dos aliados:

  • La fibra, que es el alimento de las bacterias intestinales, en forma de fruta, verdura o cereal integral.
  • Los probióticos (alimentos fermentados como el kéfir), que aportan directamente bacterias beneficiosas.

MÁS vegetales en tus menús

No se trata de que hagas una dieta vegetariana, pero que sí de que priorices los vegetales. Esto es muy importante por la gran cantidad de fibra que aportan, que cuida tu microbiota como ya hemos visto.

También son ricos en vitaminas como la A y E que son claves para el funcionamiento del cerebro.

Pero es que además, los vegetales son fuente de antioxidantes. Ten en cuenta que lo que deteriora las neuronas es el proceso de oxidación químico que se produce en el cerebro. Los radicales libres son tóxicos para el cerebro.

Y lo que hacen los antioxidantes es contrarrestar el efecto de estas sustancias.

La Dieta Mediterránea reduce en un 33% el riesgo de alzhéimer

Para asegurarte la dosis diaria de antioxidantes, toma dos raciones de verdura (una de ellas en crudo) y 3 piezas de fruta.

Y si los vegetales que consumes son ecológicos, mejor. Los tóxicos restan salud a todo tu organismo, incluido el cerebro.

Quedarte con hambre, va bien

La gente longeva suele comer poco, aseguran los médicos. Está más que demostrado que la restricción calórica ralentiza el envejecimiento prematuro, incluido el del cerebro.

Ten en cuenta que el proceso de digestión genera muchos radicales libres y cuanto más comes, más se producen.

Además, normalmente, la personas que ingieren más calorías de las necesarias suelen llevar una dieta muy rica en grasas saturadas y trans que favorecen la obesidad, factor de riesgo de demencia.

La digestión genera radicales libres y aumentan si comes de más

No se trata de que comas muy poco. Los estudios demuestran que reduciendo un 30% la ingesta calórica diaria ya se obtiene un beneficio. Por ejemplo, si consumes 2.800 kcal., pasar a tomar 2.500 kcal.

Esta reducción calórica es especialmente importante a partir de los 50 y 60, que es cuando se empiezan a acumular más grasas

toma menos azúcar

  • Favorece la diabetes: Este trastorno provoca problemas circulatorios y también eleva el riesgo de demencia vascular.
  • Altera tu flora: Las bacterias malas se "alimentan" de azúcar. Por eso su ingesta desequilibra la flora.
  • Genera radicales libres: La digestión de los azúcares libera radicales libres que oxidan tus células, incluidas las del cerebro.
  • Provoca obesidad: Junto con las grasas, es el nutriente responsable de la obesidad, factor de riesgo de demencia vascular.

3 alimentos PARA EL cerebro

Tanto si los tomas de forma natural como en suplementos, mantienen sano tu cerebro y alejan la demencia.

  1. Omega 3: Forma parte de las neuronas, por eso es puro alimento para ellas. El pescado azul, las semillas de lino y de chía y las nueces son muy ricas en omega 3. También los suplementos de base de krill (un crustáceo de agua frías) es un gran concentrado de omega 3.
  2. Cúrcuma: Es antioxidante y antiinflamatoria, por eso es tan recomendable en la prevención de la demencia, un proceso degenerativo en el que también hay inflamación. Además, reduce el depósito de proteína beta-amiloide, con lo que ayuda a prevenir el alzhéimer.
  3. Gingko biloba: Mejora la circulación y se ha observado en varios estudios que es muy beneficioso a nivel cognitivo. Puedes tomarlo en forma de suplementos.

Aceite de oliva curativo

El profesor de Farmacololgía y Macrobiología de la Universidad de Temple (EE. UU.) Domenico Praticò, ha liderado un estudio que ha demostrado la acción beneficiosa del aceite de oliva virgen extra en el cerebro.

Él mismo nos explica que este alimento "es un activador de un sistema natural de las células llamado "autofagia". Se trata de un proceso por el cual estas eliminan desechos y toxinas, como placas amiloides y enredos tau (dos señales habituales de alzhéimer). En los pacientes con alzhéimer no funciona la autofagia, con lo que las proteínas anormales (toxinas) se acumulan. El aceite de oliva ayuda a prevenir esto. Ahora queremos ver si también puede detener o revertir la enfermedad".