Encías
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Hoy en día estamos muy concienciados de lo importante que es llevar una buena higiene bucal. Todos sabemos que la gingivitis puede provocar molestias a diario y, si avanza, también la pérdida de piezas dentales.

Pero si las encías siguen irritadas y sangran a pesar de llevar un cuidado correcto, conviene consultarlo porque quizá sea el aviso de que hay una dolencia oculta. Hacemos un repaso de las distintas posibilidades.

Cuando la encía se descama

Si notas que hay periodos en que las encías están sumamente sensibles, rojas, inflamadas y sangran y eso frena de repente y pasas unos días sin esas molestias, quizá tengas una gingivitis descamativa crónica.

Esa mejoría repentina es, precisamente, lo que la diferencia de una gingivitis o inflamación por acumulación de placa en las encías, que sería más permanente.

  • Es frecuente en mujeres de más de 40 años y ocurre cuando la capa que recubre el diente, el epitelio, se altera y se descama.
  • Puede estar escondiendo una dolencia sistémica que deba ser tratada de manera específica, como el lupus eritematoso o la psoriasis.

puede ser liquen plano

Es una dolencia dermatológica –en realidad autoinmune porque el cuerpo ataca sus propios tejidos– que causa irritación de la piel y la aparición de unas lesiones planas de color violáceo (sobre todo en los pliegues de las articulaciones), el cuero cabelludo, las uñas y, a veces, también en el interior de las mucosas.

En la boca esas manchas son blancas pero pueden convertirse en llagas dolorosas. Con el tiempo, puede ocasionar una inflamación general de las encías y, en ese caso, el sangrado se produce sobre todo cuando se cepillan los dientes.

En muchos casos se asocia a una hepatitis (B o C) pero también a la hipertensión o la diabetes, aunque todavía no se sabe exactamente por qué esos trastornos y el liquen van de la mano.

  • Como ocurre con el resto de enfermedades autoinmunes, y pese a lo que sigue creyendo mucha gente, este trastorno no es contagioso.

A veces, el causante es un virus

Cuando acumulamos mucha placa dental y no acudimos a la consulta para eliminarla (con un curetaje), proliferan las bacterias, que son las que provocarán inflamación y sangrado. Pero sabemos que también algunos virus son capaces de ello.

El virus del herpes es uno de ellos (también el virus de inmunodeficiencia humana o virus del sida). Muchos lo llevamos en nuestro interior sin que dé molestias, como si estuviera adormecido.

Pero puede “despertar” tras un periodo de estrés intenso, un traumatismo fuerte o la exposición al sol. Todos hemos visto o sufrido alguna vez su lesión en el labio, aunque puede aparecer en el interior de la boca.

  • Puede haber fiebre alta, de 39º o 40º, decaimiento y gran malestar general.
  • Al cabo de unos 5 días es cuando aparece una gingivitis generalizada, por toda la cavidad bucal y, finalmente, unas ampollas o vesículas pequeñas, de 2 a 4 milímetros de diámetro que son dolorosas (en el paladar, el interior de las mejillas, la lengua y los labios, la encía…).
  • Si se rompen, quedan unas úlceras amarillentas o grisáceas rodeadas de un halo rojo.
  • Lo habitual es que en unas dos semanas esas lesiones vayan desapareciendo.

Un efecto secundario de medicamentos

La incidencia de lesiones orales relacionadas con la toma de fármacos está aumentando. Y no solo porque hoy en día se recetan muchos, sino porque la automedicación suele ser una costumbre demasiado arraigada.

Los antiepilépticos, los inmunosupresores (necesarios tras recibir un órgano) o los que se dan por problemas coronarios para dilatar las arterias son los que más habitualmente tienen ese efecto.

En muchos casos la inflamación de encías se produce pasados tres meses desde que se empezaron a tomar, cuando la mucosa oral ha retenido más cantidad del fármaco. Si ya se padecía gingivitis, hay más riesgo de que ocurra.

Cuando duelen el frío y los sabores

Muchas personas notan un intenso dolor y una sensación desagradable tras tomar algo frío, algo muy caliente o muy dulce. ¿Qué ocurre en ese caso? ¿Por qué la zona se ha vuelto tan sensible?

  • La capa más blanda y porosa del diente (la dentina) esta cubierta por otra, el esmalte, que es mucho más duro. Pero si está desgastado o las encías se han retraído (tras un periodo de inflamación), la dentina queda expuesta.

La dentina contiene miles de canales que no se ven a simple vista y que llevan la sensación de frío, calor, ácido o dulce hasta los nervios que hay dentro del diente.

Con el desgaste, el nervio se activa con más facilidad y es cuando notamos esa intensísima molestia.

Tras una limpieza bucal, un blanqueamiento o después de colocar una corona nueva o de poner un empaste también puede ocurrir.

Usar pasta de dientes y enjuages bucales desensibilizantes puede mejorar los síntomas. Y en todo caso si sangra más de una semana, ve al médico.

otras causas

La falta de vitamina C o un cáncer de la sangre (leucemia) son otras causas, pero menos frecuentes. Sí son más comunes:

  • Haber comenzado a usar seda dental y pasarla de forma enérgica (también al cepillarte). Es preferible hacerlo de manera suave. Con el paso de los días, las encías irán fortaleciéndose.
  • Una dentadura postiza mal ajustada también puede provocar irritación, inflamación y, finalmente, sangrado.