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La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad ocular degenerativa y crónica que padecen unas 800.000 personas en España. En los países occidentales es la principal causa de ceguera en mayores de 50 años.

Pero con un diagnóstico temprano, constancia en las visitas y los tratamientos y "una actitud positiva" es posible controlar la evolución de la enfermedad y "llevar una vida normal", como nos cuenta Yolanda Mejuto, de 83 años y paciente de DMAE.

consultar rápido cualquier síntoma

A menudo, la DMAE no da síntomas durante años, como explica el doctor Félix Armadá, jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario La Paz y director del Departamento de Oftalmología del Hospital San Francisco de Asís, en Madrid. Por eso, son tan importantes las revisiones con el oftalmólogo, y más a partir de los 50 años.

En el caso de Yolanda, en cambio, la enfermedad sí se presentó con síntomas evidentes. La primera vez que tuvo problemas en la mácula –zona central de la retina– fue en 2004. "Perdí la visión central a causa de un derrame de la membrana subretiniana en el ojo izquierdo", recuerda. Fue operada por el doctor Armadá y se recuperó, aunque le ha quedado algo afectada la visión frontal. "Si te miro de frente, no veo la nariz, por ejemplo, pero sí el resto de la cara. La visión periférica la recuperé".

Líneas deformadas, visión borrosa o manchas son síntomas habituales

Esta experiencia quizá le sirvió para no dudar y consultar rápidamente el día que se dio cuenta de que veía el marco de la puerta ondulado. Fue en 2015 y esta vez el ojo afectado era el derecho. "Acudí de nuevo al doctor Armadá y, tras varias pruebas, me dijo que tenía degeneración macular asociada a la edad", nos cuenta.

Por eso, Yolanda aconseja a todos que "en cuanto noten algún problema de visión, por pequeño que sea, no lo dejen pasar y consulten a un especialista. Es muy importante para evitar complicaciones. Si tardas, la enfermedad está avanzada y es más difícil remontarla".

Tras el diagnóstico, al principio se preocupó: "Pero confiaba en el médico que me había tratado antes, así que me relajé. Sé que es una enfermedad crónica, que tendré que controlar siempre, pero soy muy positiva".

Frenar la pérdida de visión es posible

Con un diagnóstico temprano, los tratamientos actuales pueden evitar la progresión de la enfermedad en muchos casos, nos explica el doctor Armadá. Consisten en unas inyecciones en el ojo con la periodicidad que determina el especialista. "Gracias a ellas, he llegado a recuperar el 87% de agudeza visual, tenía solo el 30%", afirma Yolanda.

Pero quiere lanzar dos mensajes a quienes tengan que enfrentarse a un diagnóstico como el suyo:

  • Un consejo: "Tienen que ser muy constantes con las revisiones y el tratamiento. Hay mucha gente que cuando ya ve bien, decide dejarlo, y no solo pueden perder lo que han ganado sino que pueden llegar a perder la visión".
  • Y unas palabras tranquilizadoras para los que teman al tratamiento: "Que no se asusten y vayan relajados. No lleva más de unos minutos, te ponen anestesia y solo notas un pinchacito. Luego, durante un día y medio, notas escozor y algunas molestias, pero se pueden soportar bien. Y al tercer día, ya ves mucho mejor".
testimonio DMAE yolanda

Adaptarse a vivir con DMAE

Gracias a que inició enseguida el tratamiento, Yolanda afirma que la degeneración macular no le impide seguir llevando una vida normal. Aunque seguramente también ha ayudado que es una persona optimista, activa y muy independiente.

"Donde más lo noto es en la lectura. Siempre me ha gustado mucho leer, y ahora si el libro tiene la letra pequeña, me canso, porque aunque use una lupa, me tengo que esforzar más". Pero ha buscado una solución: "Ahora utilizo la tablet, porque puedo poner la letra más grande y leer libros, periódicos y revistas".

Algunas herramientas o "trucos" hacen más fácil el día a día

No solo eso, sino que sigue asistiendo a clases de francés –que durante el confinamiento, han sido online–, queda con amigas para jugar a cartas, sale a pasear...

"Te has de mentalizar con lo que tienes y poner una serie de cuidados, adaptarte a las circunstancias. Pero intentando que la enfermedad no cambie tu vida".

Aunque reconoce que ha tenido que dejar una de sus aficiones: "La costura, porque no soy capaz de enhebrar la aguja".

Existe un componente hereditario

En la degeneración macular asociada a la edad, hay un factor genético. Las personas con familiares que hayan padecido esta enfermedad tienen un riesgo hasta tres veces mayor.

En la familia de Yolanda, que ella sepa, no ha habido nadie con DMAE:"Mi madre murió con 89 años y aún cosía sin gafas. Y mi padre solo se las ponía para leer el periódico".

Si se tienen antecedentes familiares, hay que extremar los controles

Sin embargo, sus hijas, de 52 y 55 años, son conscientes de que, si las revisiones periódicas son imprescindibles para cualquier persona, en su caso son aún más importantes.

Yolanda se despide con su mensaje de esperanza: "Que las personas con DMAE no se desanimen y mantengan un espíritu positivo. Tras el diagnóstico se puede vivir de otra manera, es un bache, pero con el tratamiento remontarán".