Con el asesoramiento de Georgina Martínez, terapeuta ocupacional del Hospital Universitario Vall d'Hebron

Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

terapia ocupacional

“Existe el concepto erróneo de que el terapeuta ocupacional entretiene, pero nosotros no somos animadores socioculturales, tenemos un objetivo terapéutico muy claro”, nos cuenta Georgina Martínez, terapeuta ocupacional del servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Universitario de la Vall d’Hebron.

Para nada es una meta poco ambiciosa: lo que pretende esta disciplina es potenciar al máximo la autonomía y la independencia de quienes tienen dificultades funcionales. Y lo hace proporcionando a la persona herramientas y técnicas basadas, precisamente, en sus necesidades más cotidianas.

Útil a cualquier edad

La figura del terapeuta ocupacional suele relacionarse con la tercera edad: de hecho, en España es en este ámbito en el que la profesión tiene más presencia.

Pero las personas que pueden beneficiarse de la terapia ocupacional son muchas y con trastornos muy variados: desde un bebé que ha nacido prematuro y necesita estimulación sensorial a un adulto que se ha fracturado un fémur, pasando por un afectado por ictus o por alguien con esclerosis múltiple, solo por poner algunos ejemplos.

Una terapia individualizada

Una de las señas de identidad de la terapia ocupacional es que el tratamiento se basa en las necesidades concretas que tiene cada paciente en su día a día. Así, las sesiones son totalmente individualizadas.

“El terapeuta ocupacional se adapta al momento vital en el que se encuentra la persona y trata de aportar soluciones, de forma creativa, que ayuden a compensar sus limitaciones”, explica la experta.

Por ejemplo, si una persona se ha roto un brazo y aún no ha recuperado suficiente movilidad articular el objetivo, apunta Martínez, sería: mientras el paciente no mueva esa articulación, ¿qué podemos hacer para que pueda seguir llevando a cabo sus actividades de la vida diaria?”.

“Nuestra base de trabajo es el movimiento con funcionalidad y con significado”

Para definir el plan de trabajo, lo primero que hay que hacer es evaluar el grado de dificultad funcional del que se parte y qué es lo que el paciente en particular necesita.

Si seguimos con el ejemplo anterior, las prioridades no serán las mismas para una persona con hijos pequeños (que tiene que cambiarlos, darles de comer…) que para alguien sin niños a cargo.

De productos de apoyo a realidad virtual

En cuanto a las herramientas que usan los terapeutas ocupacionales para potenciar al máximo las capacidades funcionales de cada uno de los afectados, el abanico es muy amplio.

  • Pueden utilizarse, incluso, técnicas de realidad virtual para mejorar el día a día de los pacientes que han sufrido un ictus, como se hace ya en centros de referencia como el Hospital de la Vall d’Hebron.
  • Los productos de apoyo son otra de las señas de identidad de la terapia ocupacional. Son muy variados, pero todos comparten un mismo objetivo: potenciar la autonomía de quienes los usan.

    Por ejemplo, se puede aconsejar desde un abretarros antideslizante a una tabla que permite cortar alimentos con una sola mano, pasando por adaptadores del grosor de los cubiertos o los bolígrafos.

Ayudan a los afectados a recuperar movilidad en actos tan básicos como cortar alimentos o abrir un bote

“Nosotros les ofrecemos asesoramiento para que reprendan cosas que ellos nos piden volver a hacer, por ejemplo cocinar. Y para eso contamos con una serie de ayudas técnicas”, remarca la terapeuta ocupacional.

Aunque, a veces, aceptar esa limitación requiere de un trabajo previo tanto por parte del paciente como de sus familiares. En estos casos Georgina Martínez suele ponerles este ejemplo:“¿Verdad que usted cuando conecta la tele no se levanta constantemente a cambiar de canal porque tiene un mando? Pues esto es lo mismo”.

Los usuarios, muy agradecidos

Lo que sí parece generalizado es el agradecimiento de los pacientes.

  • “Cuando vienen a verte después, muchos reconocen la importancia de la terapia ocupacional y lo poco conscientes que eran de ello antes porque, a pesar de las secuelas de lo que les ha pasado (en mi caso trato con muchos pacientes que han sufrido un ictus) reconocen que gracias a ella pueden ir al cine, hacer la compra, moverse por casa sin ningún tipo de dificultad…”, nos cuenta la especialista.

De hecho, para Martínez, la terapia ocupacional es “la guinda final del proceso de rehabilitación”. Una guinda que considera importantísima para el futuro de una sanidad sostenible.

"A día de hoy muchos centros sanitarios no disponen de un terapeuta ocupacional"

“En España, aunque tenemos un sistema sanitario potentísimo, me atrevería a decir que de los mejores del mundo, todavía seguimos muy centrados en la cura. ¿Pero qué pasa cuando una enfermedad no tiene cura? ¿O cuando ha dejado secuelas? Rehabilitar a esas personas, y poder incluirlas en la sociedad, es fundamental”, sentencia. Y, en esto, la figura del terapeuta ocupacional es de gran relevancia.

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