Por Charo Sierra, directora de la revista Saber Vivir

controlar ansiedad entrevista doctor balbuena

En Saber Vivir hemos hablado con el Dr. Antonio Bulbena, psiquiatra y autor del libro "Ansiedad: Neuroconectividad: la Re-Evolución", de Tibidabo Ediciones.

El Dr. Bulbena, es director de la unidad de tratamiento de los trastornos de ansiedad del Instituto de Neuropsiquiatría y adicciones del Hospital del Mar.

En estos momentos de confusión e inestabilidad, ¿qué recomendaciones daría a alguien que prevé que su nivel de angustia irá en aumento? ¿Qué pautas de gimnasia mental deberíamos poner en marcha?

El equilibrio que teníamos entre seguridad e incertidumbre ha cambiado radicalmente: ha bajado la seguridad y ha aumentado la incertidumbre, por lo tanto habrá que navegar con ella.

El problema es que esa situación dispara los mecanismos de la ansiedad, nuestro sistema de alarma. Y eso puede resultar no sólo incómodo sino también ineficiente.

  • Los métodos de control mental y físico como la relajación, el yoga, la sofrología, el mindfulness, etcétera, si se practican correctamente son de gran utilidad en estas situaciones.
  • El ejercicio regular (mínimo 4 veces a la semana) también ha demostrado gran eficacia en diluir las manifestaciones de la ansiedad, que precisamente son muy corporales.

Los métodos de relajación y practicar actividad física ayudan a canalizar la ansiedad

La clave es que el cerebro primitivo ansioso no tome el mando de nuestro estado y para ello hemos de aprender a canalizar las ansiedades hacia dentro con técnicas de relajación o hacia fuera, con mayor actividad saludable.

En ambos casos es la persona es la que decide, no la fuerza automática del miedo o del desasosiego.

¿Qué problemas pueden tener estos días de confinamiento por el coronavirus las personas con ansiedad?

Las personas que sufren ansiedad suelen tener una sensibilidad mucho más acentuada y perciben con mas intensidad el entorno externo, así como también su entorno interno, es decir, el propio cuerpo.

  • Por lo tanto, el efecto del confinamiento puede resultar para algunos de estos pacientes particularmente inquietante.

A veces perciben con gran intensidad que les falta aire y eso a la vez, les genera más inquietud y angustia, montándose así un círculo vicioso.

Hay razones clínicas para indicar que estos pacientes salgan regularmente, cumpliendo estrictamente con las medidas de higiene y prevención para evitar contagios.

Lógicamente, las técnicas de relajación de las que antes hemos hablado también serían útiles para manejar esta situación.

¿Qué recomendaría a alguien que vive con una persona que sufre ansiedad y ve que va en aumento e incluso puede dar lugar a conflictos?

Entre los síntomas de ansiedad se encuentran la impaciencia y la intolerancia, lo cual puede producir importantes problemas de convivencia.

  • Si la ansiedad de esa persona se incrementa, es conveniente colaborar en su reducción ya sea facilitando acceso a las técnicas mentales o físicas o por lo menos, evitando los episodios de enojo y enfado.
  • Hacer esto puede ayudar mucho ya que las personas con ansiedad quedan a menudo encalladas en ese torbellino furioso; mientras se está en estado de enojo, no es posible dialogar, ya que el cerebro que manda es el de guerra, no el de la paz.

Por tanto, recomiendo hablar mucho ante un posible conflicto, no ignorarlo.

El cerebro de batalla ocupa los primeros minutos y además de estar enfadado, enfada. Los acuerdos y la comunicación más completa llegan en conversaciones largas.

¿Se teme que estos días de confinamiento haya un abuso de los antidepresivos?

Hay algunos indicios que apuntan a cierto incremento de consumo. Así sucedió en otras catástrofes como la caída de las torres gemelas.

Es recomendable aprovechar la ocasión para conectarse con su médico, compartir la situación clínica y calibrar el tratamiento, que entre otras cosas facilitará la indicación de las dosis oportunas.

No debe interrumpirse la medicación ya que eso genera malestares innecesarios.

Parece que determinados olores podrían ayudarnos un poco a calmar la ansiedad...

No hay estudios muy precisos al respecto, pero las fragancias frutales y las de lavanda han mostrado cierta eficacia en estados de ansiedad.

El olfato es un sentido muy relacionado con la vida afectiva

Hay que recordar que el olfato es uno de los sentidos más asociados a nuestra vida afectiva y concretamente hemos observado que los pacientes con ansiedad tienen estadísticamente mayor percepción y vida olfativa. Por lo tanto, es un tipo de ayuda que merece estudiarse.

¿Cree que cuándo pase esta experiencia seremos todos más ansiosos?

Esta experiencia no es un episodio que aparece y luego desaparece.

Es un movimiento que determinará un cambio de rumbo evolutivo en lo social, en lo económico y en lo cultural y por lo tanto, también en lo mental.

La forma como transformemos la incertidumbre actual va a determinar nuestro futuro. Si la estrategia es conservadora el avance será mas lento, pero más seguro. Si la estrategia es mas osada, el avance será mas rápido pero menos seguro.

En consecuencia la manera de afrontar el riesgo (es decir el miedo) definirá las guías maestras de la evolución:

  • Si predomina el temor y la nostalgia del pasado estará ganando una estrategia ansiosa.
  • Si predomina la temeridad y la búsqueda de sensaciones estará ganando una estrategia antiansiosa.

Ninguna de las dos es suficiente. Por lo tanto, entre estos dos extremos nos tendremos que personalizar como individuos y como sociedad.

¿Podemos extraer alguna enseñanza positiva de lo que vivimos estos días que contribuya a que nuestra vida “el día después" sea mejor?

Será difícil ya que estamos en una situación de pérdida. Nada será igual. Y precisamente por eso, por lo que estamos viviendo y perdiendo, tenemos una gran oportunidad para reinventamos.

Recordemos que solo se aprende cuando se pierde. Si lo comprendemos así, alcanzaremos un período de recreación.

Las situaciones de pérdida, como esta pandemia, sirven para aprender y reinventarnos

“Recreo” es a la vez diversión y creatividad. Debemos aprovechar para estar con nosotros mismos y aclararnos, qué queremos de la vida, que por cierto habrá cambiado radicalmente.

Y, sobre todo, habrá una paradoja: justo cuando hemos tenido que alejarnos un metro del prójimo, de evitar abrazos y besos, y de usar los codos como defensas, vamos a reescribir y recomponer el contacto personal y el silencio.

Hay cosas que hemos podido hacer por vía telefónica y telemática y efectivamente, hemos hecho bien en aprovechar ese precioso privilegio moderno, pero ahora también nos daremos cuenta del gran valor de la relación directa con los demás, con el entorno y con uno mismo.

Es la gran oportunidad de nuestra generación para revalorizar la relación sencillamente natural. Hemos de declarar la paz a esta guerra, dándole la mano y mirándola profundamente de frente.

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