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Para el Dr. Luis Rojas Marcos, uno de nuestros psiquiatras más prestigiosos y conocidos a nivel internacional, comunicarse es una de las claves de la prevención y también de la curación de la depresión. Hablar, hablar y hablar. Con personas de nuestro entorno, claro está, pero también con nosotros mismos.

Su larga experiencia profesional, sus investigaciones y el haber vivido en primera persona acontecimientos como los atentados del 11S, también le han permitido llegar a la conclusión de que no basta con curar enfermedades: es básico identificar y fortalecer nuestras cualidades naturales para superar las adversidades.

Saber Vivir ha hablado con él para conocer los aspectos clave que tiene que potenciar una persona para luchar de forma efectiva contra una de las enfermedades de nuestro tiempo, la depresión.

Los especialistas coinciden en la importancia de detectar de forma temprana la depresión. ¿Cómo podemos distinguir entre la simple tristeza y una depresión?

Efectivamente, la detección temprana puede ahorrar inmenso sufrimiento y salvar vidas, pues esta enfermedad nos roba la esperanza y sin esperanza no es posible vivir.

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  • A diferencia de la tristeza, la depresión produce una alteración persistente –durante un mínimo de dos semanas– en nuestra manera de sentir, pensar y comportarnos, así como en el apetito y el sueño.
  • Destruye la capacidad natural de sentir placer y nos hunde en la melancolía, la angustia y la desmoralización. Lloramos con facilidad, aunque a veces la desesperación es tal que ni siquiera podemos llorar.
  • Nos sentimos irritables con los demás y en nuestro lenguaje interior nos convertimos en presa de autocríticas mordaces.

"Podemos vivir un mes y medio sin comida, varios días sin agua y unos minutos sin aire, pero pocos segundos sin esperanza"

  • La perspectiva de uno mismo y del mundo que nos rodea se ensombrece hasta el punto de no verle sentido a la vida.
  • El suicidio es la secuela más amarga. Y es que, como se ha dicho, los seres humanos podemos vivir un mes y medio sin comida, varios días sin beber agua, unos minutos sin aire, pero pocos segundos sin esperanza.

A veces nos da la impresión de que, en la época de nuestros padres o abuelos, no había tanta gente deprimida. ¿Por qué parece que ahora somos más vulnerables?

Es cierto que el diagnóstico de depresión ha aumentado en los últimos 50 años, pero no creo que ahora seamos más vulnerables ni menos capaces de superar adversidades.

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  • Un motivo es que la esperanza de vida ha crecido y la incidencia aumenta con la edad.
  • Otro es que cada día se reconoce más, no solo por parte de los especialistas sino por los propios afectados, sus familiares y amigos.
  • Además, en los últimos años la aparición y divulgación de medicamentos antidepresivos efectivos y de psicoterapias eficaces ha favorecido que la depresión se acepte más fácilmente como una enfermedad y se trate con mayor frecuencia.

En ocasiones, tenemos la mala suerte de encadenar una racha de vivencias negativas. ¿Qué les recomendaría a las personas que se encuentran en ese bache y creen que no serán capaces de superarlo?

La conexión afectiva con los demás y los vínculos de cariño y apoyo mutuo son ingredientes muy importantes de nuestra capacidad de superar las adversidades que nos plantea la vida y un potente incentivo para luchar.

  • Compartir con otras personas las cosas que nos afligen es una estrategia protectora muy eficaz.
  • Al describir en voz alta lo que nos estresa, reducimos su intensidad emocional, le damos un argumento y minimizamos la posibilidad de que se entierre en nuestra memoria emocional.

"Disimular, callar e ignorar que nos sentimos mal magnifica la angustia y la potencia"

  • Al mismo tiempo, nos beneficiamos del apoyo solidario que recibimos por parte de quienes nos escuchan.
  • Por el contrario, tratar de disimular, reprimir, ignorar y callar cuando nos sentimos abrumados magnifica la angustia y nos predispone a sufrir trastornos depresivos.

¿Y hablar con uno mismo también puede ser de ayuda?

Exacto, es muy recomendable localizar el centro de control dentro de uno mismo.

  • Las personas que piensan que el resultado está en sus manos resisten mejor y se enfrentan más eficazmente a la adversidad que quienes sienten que sus decisiones no cuentan o ponen sus esperanzas en poderes ajenos, como el destino, la suerte, o el “que sea lo que Dios quiera”.

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  • Los diálogos interiores estimulantes y positivos neutralizan el pesimismo, la pasividad y la desconfianza a la hora de afrontar las vivencias negativas. Además, facilitan la resistencia al sufrimiento físico y al decaimiento mental.
  • Asimismo, recomiendo evocar con palabras los retos pasados que se superaron, lo que nos ayuda a confiar en las posibilidades de superar los desafíos presentes y a no tirar la toalla.

Hay quien piensa que si trata de alejar de su mente los problemas y se esfuerza por no pensar demasiado en ellos es más fácil que se resuelvan. ¿Es una buena estrategia?

Lo cierto es que todo depende del problema.

  • Hay pensamientos repetitivos y obsesiones inocuas que ocupan nuestra mente y nos distraen de actividades más gratificantes. En estos casos, tratar de enfocar nuestra atención en temas más relevantes, en actividades físicas o sensaciones estimulantes que acaparen nuestra atención es una buena estrategia.

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  • Pero no perdamos de vista que el lenguaje privado es un gran instrumento para superar saludablemente muchos desafíos que se cruzan en nuestro camino.
  • A través de nuestros soliloquios programamos estrategias y guiamos nuestras decisiones para alcanzar nuestras metas.
  • Otro objetivo de estos diálogos con nosotros mismos es ayudarnos a reconocer y cambiar los pensamientos negativos o comportamientos perjudiciales que contribuyen a nuestra ansiedad o depresión.

A veces parece que el sentido del humor ayuda a sobreponerse en momentos complicados. ¿Reírnos de nosotros mismos puede ser una buena estrategia?

Echarle un poco de sal a nuestro lenguaje, tanto social como interior, o infundir una dosis de humor y ocurrencia a nuestras palabras son herramientas muy sanas.

  • Nos ayudan a conectarnos con otras personas y a proteger nuestro equilibrio emocional en tiempos de crisis.

"A través de nuestros soliloquios programamos estrategias y guiamos nuestras decisiones"

  • El sentido del humor contribuye a mantener una sana distancia emocional a la hora de tratar con las incoherencias y contradicciones del día a día.
  • Por otro lado, la perspectiva humorística es una estrategia eficaz para defendernos de la tensión emocional, del miedo y de la ansiedad.

Según algunos estudios, las personas introvertidas tienen más tendencia a padecer ansiedad o depresión. ¿Compartir nuestros sentimientos ayuda a prevenir estos problemas?

La extroversión contribuye directamente a la longevidad, entre otras razones, por su efecto protector.

  • Las personas comunicativas se involucran más, tienen más relaciones, son de trato más fácil y disfrutan de un mayor apoyosocial.

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  • Las relaciones gratificantes constituyen un antídoto muy eficaz contra los efectos nocivos de la inseguridad y la angustia.
  • Está demostrado que hablar fortalece el sistema inmunológico y vigoriza la capacidad para adaptarnos a los cambios.

Usted es un firme defensor de que el pensamiento positivo tiene un inmenso poder reparador. ¿Cree que las personas pesimistas pueden lograr cambiar su perspectiva?

Gracias a nuestra capacidad de razonar, aprender y cambiar, si estamos dispuestos a invertir el tiempo y el esfuerzo, podemos aumentar nuestra perspectiva optimista.

  • Lo primero que tenemos que hacer es observar cómo pensamos y nos hablamos a nosotros mismos. No hay duda de que el lenguaje privado positivo y esperanzado fortifica las defensas naturales.

"Un carácter pesimista contribuye a la desconfianza y apatía ante una enfermedad"

  • En lo que se refiere a la salud, las personas optimistas tienden a localizar el centro de control dentro de ellas mismas y se dicen “yo puedo hacer algo para superar este problema”; también valoran la prevención.
  • Como contraste, los soliloquios que se derivan de la perspectiva pesimista van repletos de duda y fatalismo, y contribuyen a la desconfianza y la apatía ante las enfermedades.

La perspectiva optimista no está reñida con la percepción de los riesgos de una situación peligrosa, pero sí con la pasividad a la hora de afrontarlos. Y es obvio que cuanto más se persiste en la búsqueda de una solución, más altas son las probabilidades de encontrarla.

En su libro Superar la adversidad. El poder de la resiliencia explica que el ser humano tiene una capacidad especial para sobreponerse tras haber sufrido un grave revés y que incluso puede lograr sacarle algo positivo. ¿Cree que todos tenemos esa capacidad?

Numerosos estudios demuestran cambios psicológicos favorables en personas que han sufrido una amplia variedad de males, incluida la depresión.

"Todos tenemos la capacidad de crecimiento después de superar una adversidad"

  • Son personas que en su lucha por superar estas dolencias descubren rasgos saludables de su personalidad que desconocían, reconfiguran su escala de valores y le encuentran nuevos significados valiosos a la vida.
  • Este crecimiento o reinvención de uno mismo no es fruto de la adversidad en sí sino de la ardua lucha por vencerla.

Todos tenemos esa capacidad de crecimiento postraumático. Y las adversidades que tienen más probabilidades de convertirse en una oportunidad para descubrir algo positivo y mejorar como personas son las que nos conmueven fuertemente y marcan un antes y un después en nuestras vidas.

Cuando estamos deprimidos sentimos una gran apatía, no tenemos ganas de hacer nada... ¿Qué consejo daría a una persona que se encuentra así para que logre dejar atrás estas sensaciones?

El ejercicio físico regular aumenta la resistencia al estrés, protege de la depresión e induce estados de ánimo positivos, al incrementar la producción de serotonina en el cerebro, la sustancia encargada de estimular emociones placenteras.

  • En general, diversificar las parcelas de nuestra vida que nutren nuestra dicha nos ofrece una base de sostenimiento más amplia en momentos de inseguridad, cuando surgen dificultades o cuando se nos hunde una faceta concreta de la vida.

"Hay que diversificar las facetas de la vida de las que podemos psacar cosas positivas"

  • Está demostrado que las tareas de voluntariado nos ayudan a prevenir la depresión, ya quenos hacen más proclives a mantener una perspectiva optimista de las cosas.
  • La satisfacción que sentimos al hacer de voluntarios amortigua la soledad que produce la pérdida de un ser querido o el golpe de un fracaso en una relación sentimental. Además, facilita la diversificación de nuestras parcelas de satisfacción con la vida en general.

Para acabar, tras superar una depresión, ¿qué podemos hacer para evitar recaídas?

Es importante desarrollar un plan estratégico para enfrentarse y superar situaciones difíciles que puedan desencadenar estados depresivos

  • Conviene identificar y detectar precozmente las señales de alerta, ya sean cambios o alteraciones del estado de animo, de los pensamientos, del apetito o del sueño, con el fin de tomar medidas preventivas, incluyendo buscar ayuda profesional, para evitar la recaída.
  • El objetivo es actuar con determinación antes de que los síntomas ejerzan sus efectos debilitantes.

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