¿Una ruptura de pareja aumenta el riesgo de inflamación?

Un estudio danés sugiere que el número de rupturas de pareja y la cantidad de años viviendo solo se asocian con un mayor riesgo de inflamación en los hombres de mediana edad. La inflamación crónica se vincula al desarrollo de diversas patologías.

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Diana Llorens
Diana Llorens

Periodista

¿Vivir solo aumenta el riesgo de inflamación?
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Las rupturas sentimentales y la soledad posterior a ellas pueden tener consecuencias para la salud, especialmente de los hombres. Un gran estudio danés señala que se relacionan con un mayor riesgo de sufrir inflamación sistémica crónica, algo se vincula a mayor riesgo de problemas de salud como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer o la diabetes.

¿Las rupturas afectan a la salud?

Diversos estudios han sugerido que las personas que atraviesan por rupturas sentimentales o divorcios tienen más riesgo de sufrir problemas de salud que las que están en pareja de forma continuada.

  • Las rupturas se han asociado a un mayor riesgo enfermedades crónicas, enfermedades cardiovasculares, problemas de salud mental, problemas en el sistema inmunológico y aumento de la mortalidad.

Además, tras una ruptura de pareja o divorcio, a menudo los miembros de la pareja pasan un tiempo viviendo solos y vivir solo también se ha asociado con diversos problemas relacionados con la salud, desde un peor funcionamiento físico, hasta angustia psicológica y una mayor mortalidad.

Ahora, un reciente estudio publicado en la revista BMJ y llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Copenhague indica existe una fuerte asociación entre vivir solo o el número acumulado de rupturas de pareja y la inflamación de bajo grado en hombres de mediana edad.

Qué es la inflamación crónica

La inflamación sistémica crónica de bajo grado es un proceso interno que provoca un aumento de citoquinas en nuestra sangre (unas sustancias inflamatorias).

  • Se cree que la inflamación crónica tiene un papel crucial en varias patologías como por ejemplo el cáncer, la enfermedad cardiovascular o la diabetes tipo 2.

Las rupturas sentimentales traumáticas o el hecho de vivir solo tras estar en pareja pueden significar unos mayores niveles de estrés para algunas personas. Este estrés mental combinado con el estrés físico puede afectar a muchas funciones de nuestro cuerpo, incluido, con el tiempo, el funcionamiento del sistema inmunológico.

La disminución de la función del sistema inmunitario se vincula con el envejecimiento y este con una función inmunitaria adaptativa disminuida, la desregulación de las respuestas inflamatorias y un estado inflamatorio crónico de bajo grado.

Mayor riesgo de inflamación en los hombres

En el estudio de la Universidad de Copenhague se analizaron muestras de sangre de 4.835 personas incluidas en una base de datos danesa a lo largo de 26 años para examinar los niveles de proteína C reactiva de alta sensibilidad (CRP) y la interleucina 6 (IL-6), dos marcadores de la inflamación.

  • Se analizó también la cantidad de años que habían vivido solos y el número de rupturas de pareja o divorcios que habían tenido.

Nuestros hallazgos sugieren que, entre los hombres, la experiencia de dos o más rupturas de pareja, así como 7 años o más vividos solos a lo largo de 26 años, se asocia con un aumento de los niveles de CRP e IL-6”, destacan los investigadores.

  • Se vio un aumento del 17% en el nivel de CRP y de IL-6 en los hombres con dos o más rupturas de pareja.
  • En los hombres que habían vivido solos 7 años o más se detectó un incremento en los niveles de CRP del 11 % y en los de IL-6 del 12 % en comparación con los hombres que no habían tenido rupturas de pareja o que habían vivido solos entre 0 y 1 años.

"Hemos encontrado una asociación significativa entre las rupturas de pareja o los años vividos solos y la inflamación solo en los hombres”, destaca la Dra. Karolina Davidsen, autora principal del estudio.

  • En las mujeres no se observó esté efecto, aunque los autores avisan que hay que tener en cuenta que el número de mujeres en el estudio fue inferior al de hombres (1442 frente a 3170).

Tampoco se encontró ninguna asociación entre el nivel educativo y los marcadores de inflamación en ninguno de los dos sexos.

La edad promedio de los estudiados fue de 54,5 años, pero los autores creen que los niveles de inflamación podrían ser mayores si se hubieran medido a edades más avanzadas, puesto que el impacto de las rupturas y los años viviendo solos hubiera continuado a medida que los participantes envejecían.