Hacer clases para aprender a tocar el piano una hora a la semana sube el ánimo

Aprender a tocar el piano durante unas pocas semanas tiene unos efectos beneficiosos sobre el cerebro. Mejora habilidades, reduce el estrés, la ansiedad y además puede ayudar a superar un momento de bajo estado de ánimo. Un efecto benéfico que es probable que se dé también con otros instrumentos.

Actualizado a
Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

clases de piano sube el animo
Istock

La música nos afecta de múltiples formas, de un modo sensorial y emocional. Hay varios estudios que ya han analizado las capacidades de los músicos respecto a las personas que no tocan ningún instrumento.

Sin embargo, poco se sabía de cómo podía afectar a nuestra mente aprender a tocar un instrumento durante un corto periodo de tiempo, incluso en adultos mayores.

Tocar el piano mejora el ánimo

Investigadores de la Universidad de Bath (Inglaterra) han llevado a cabo un estudio para ver hasta qué punto las habilidades mentales eran inherentes a las personas o se habían desarrollado a través del estudio de la música.

Sus principales conclusiones es que tocar el piano mejora las capacidades del cerebro para procesar imágenes y sonidos. Y también reduce los estados de ánimo bajos, la ansiedad y el estrés.

Para comprobarlo, los investigadores analizaron la evolución de 41 voluntarios que no tenían conocimientos de música, y que empezaron a dar clases de piano a razón de una hora por semana, a lo largo de once semanas.

Sabemos que escuchar música o tocar un instrumento pueden aportar satisfacción a nuestras vidas, lo que buscábamos era qué efectos directos tenían en las habilidades cognitivas”, ha explicado la psicóloga Karin Petrini, una de las autoras del estudio.

Por qué aporta beneficios aprender música

En el estudio, se dividieron a los voluntarios en tres grupos, para comparar. Unos se habían mostrado dispuestos a ir a clases de piano, a otros se les pidió simplemente que escucharan música en un tiempo equivalente al de las clases y al tercero se le ofreció otras actividades manuales.

Los voluntarios mejoraron con solo una clase de piano semanal de una hora durante once semanas

Los resultados, publicados en la revista Nature Scientific Reports, indicaban que los estudiantes de piano habían mejorado sus capacidades y su estado de ánimo en un modo que no se vio en los otros dos grupos.

Aprender un instrumento como el piano es una tarea compleja -ha explicado la profesora Petrini-. Requiere capacidad de leer un pentagrama, generar movimientos y controlar la respuesta auditiva y táctil en las siguientes acciones.

Otras investigaciones ya habían constatado que el aprendizaje musical mejora el flujo sanguíneo de las partes del cerebro implicadas en la atención y la memoria. En niños se ha visto que mejoran su capacidad lectora, son más creativos y se adaptan mejor ante los cambios.

Cómo deben ser las clases de piano

El estudio se ha hecho con un grupo reducido de participantes, por lo que, desde un punto de vista científico, sus resultados no se pueden extrapolar a otros instrumentos o ir más allá del modo en que se han dado las clases a los voluntarios. No obstante, los autores creen que con otros instrumentos podrían conseguirse similares resultados.

Las clases de piano fueron de una hora y divididas en dos partes. Unos veinte minutos iniciales de ejercicios para coger agilidad con los dedos y cuarenta minutos restantes para aprender a tocar canciones.

Todas las clases eran individuales. El profesor les proponía que aprendieran los temas para luego poder interpretarlos. Una vez conseguido, pasaban a la siguiente pieza. Los temas eran desde la inicial ‘Sarabanda’, de William Gillock, a la famosa aria de Verdi ‘La donna è mobile’, de la ópera Rigoletto, o la canción tradicional americana ‘When the saints go marching in’.

¿Puede ayudar en casos de depresión?

Los voluntarios, que eran de diferentes edades, también mostraron mejoras en cómo el cerebro procesa la información incluso en el caso de participantes adultos, cuando la plasticidad cerebral es más reducida, y pese a no tener experiencia previa con instrumentos.

Más allá de las habilidades genéricas de atención, en tareas como conducir un coche o encontrar una cara en medio de una multitud, los autores del estudio también destacaron que los voluntarios consideraban que había mejorado su estado de ánimo.

Los psicólogos de la Universidad de Bath sugieren que aprender a tocar un instrumento puede ser beneficioso para las personas con problemas mentales. No obstante, son unos indicios y el mismo equipo ha iniciado otros estudios que puedan corroborarlo.