Asesorado por Luis Cabañas, secretario del Colegio de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana

Por Soledad López, periodista especializada en salud

nutricionistas seguridad social

La Covid-19 ha puesto patas arriba la Sanidad y ha hecho todavía más evidente muchas de sus carencias. Y una de esas carencias es la falta de dietistas-nutricionistas en la Sanidad Pública.

Los profesionales de este sector llevan denunciándolo desde hace tiempo sin obtener resultados y ahora esa reclamación es aún más urgente porque se ha visto que la malnutrición, tanto por exceso como por defecto, empeora el pronóstico de la Covid-19.

Saber Vivir ha hablado con Luis Cabañas, secretario del Colegio de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa), sobre la situación de estos profesionales en su comunidad y que es perfectamente extrapolable a toda España.

Una problemática que acaba afectando a la salud de todos porque muchas enfermedades podrían estar mejor atendidas y se evitaría un gran gasto en fármacos con la intervención adecuada de un dietista-nutricionista.

La situación de los nutricionistas en España

En lo que respecta a la figura del dietista-nutricionista, las recomendaciones de la Organización Mundial son las siguientes:

  • En un hospital, debería haber un dietista-nutricionista por cada 100 camas.
  • En salud pública preventiva, es necesario un profesional de este tipo por cada 50.000 tarjetas sanitarias.

"Si nos fijamos en la Comunidad Valenciana, solo hay 4 dietistas-nutricionistas entre todos los hospitales de la comunidad autónoma. Este dato deja claro que la figura de este profesional en la Sanidad Pública española es absolutamente testimonial", asegura Luis Cabañas.

Como ejemplo, entre todos los hospitales de la Comunidad Valenciana solo hay 4 dietistas

"En la mayoría de comunidades ni siquiera está creada la categoría sanitaria del nutricionista en los hospitales. Solo algunas comunidades como Navarra, Cataluña o Baleares la tienen", aclara.

Desde que se inauguró la titulación universitaria en el año 1998, el grado de Nutrición Humana y Dietética se estudia en 23 universidades públicas españolas. "El estado invierte en estos estudiantes que pagamos todos con nuestros impuestos, pero luego si quieres ir al dietista tienes que ir a su consulta privada y pagártelo tú", se lamenta Cabañas.

Y esto ocurre, prosigue Cabañas, en un país donde "el 71% de la población sufre obesidad y sobrepeso".

ir al nutricionista no es una cuestión de estética

Todavía persiste la falsa idea de que el motivo para acudir al nutricionista es puramente estético, para perder algunos kilos, cuando en realidad es una cuestión de salud porque la obesidad es un factor de riesgo de muchas enfermedades (diabetes, infarto, ictus, cáncer...).

  • Pero, más allá de la obesidad que es de vital importancia, son muchas las enfermedades y los pacientes que se podrían beneficiar del asesoramiento de un nutricionista y ello implicaría un mejor control de la enfermedad. Y un ahorro.

sanidad ahorraría en fármacos

Cabañas asegura que si la figura del nutricionista estuviera presente en atención primaria no solo se descargaría a los médicos de familia, que están desbordados, sino que se ahorraría la toma de muchos fármacos en enfermedades como la hipertensión o la diabetes tipo 2.

"Muchos pacientes que sufren patologías de este tipo van al médico de atención primaria solo para revisar la medicación, pero con la intervención de un nutricionista que diera unas pautas dietéticas probablemente no haría falta esa medicación en muchos casos, o la persona podría pasar de tomar 8 pastillas a necesitar solo 2", advierte el secretario de CODiNuCoVa.

  • "El médico de cabecera no es un profesional de la alimentación, y cuando tiene que dar una recomendación dietética se remite a un papel que tiene en su cajón", añade.

Con un plan dietético adecuado se ahorraría en fármacos para la hipertensión o la diabetes

El secretario de CODiNuCoVa hace alusión a unos datos que hablan por sí solos:

  • Por cada euro invertido por la Sanidad Pública en un tratamiento dietético para paliar la obesidad, se podrían recuperar entre 3,5 y 5,6 euros de gasto destinado a fármacos para tratar las consecuencias de esa obesidad: diabetes, hipertensión...

Mejor control de enfermedades crónicas

Son muchas las enfermedades que requieren un abordaje dietético para un mejor control de la enfermedad. Cabañas nos detalla algunas.

  • En la diabetes tipo 1 conviene tener nociones sobre las raciones de hidratos de carbono.
  • La celiquía afecta a un 1% de la población y "estos pacientes están desatendidos a nivel dietético porque no tienen acceso a profesionales de la nutrición", señala Cabañas.
  • El síndrome del intestino irritable, el síndrome de Crohn o la colitis ulcerosa son otras afecciones digestivas que requieren una vigilancia dietética, cosa que no cubre la Sanidad Pública.
  • Las intolerancias y las alergias alimentarias tampoco reciben un abordaje dietético, se lamenta Cabañas. "Una persona con intolerancia a la fructosa no tiene que eliminar toda la fruta y eso es lo que se les recomienda, solo hay que limitar algunas y con una adecuada reintroducción se puede superar la intolerancia".

"A nivel dietético estos enfermos están desatendidos por parte de la Sanidad Pública y, al final, muchas de las recomendaciones dietéticas las acaban realizando las asociaciones de pacientes que hacen un trabajo encomiable", confiesa el secretario de CODiNuCoVa.

El papel del nutricionista en el cáncer

"Si ponemos en google 'alimentos que curan el cáncer' nos aparecen 164.000 resultados y la gran mayoría de estos resultados son mentira", se lamenta Cabañas.

"Estas recomendaciones son muy peligrosas para un enfermo porque el cáncer no se cura con la alimentación. De hecho han habido casos de estafadores y de enfermos que han fallecido porque han seguido sus falsas recomendaciones", añade.

Situaciones que, a juicio de Cabañas, podrían evitarse si el enfermo de cáncer fuera visitado por el nutricionista en la Sanidad Pública de la misma forma que lo visita el oncólogo, y pudiera consultarle todas sus dudas sobre alimentación y recibiera un asesoramiento en este sentido.

Porque la dieta no cura el cáncer pero sí juega un papel muy importante en esta enfermedad:

  • La alimentación puede prevenir la desnutrición (el 20% de las muertes por cáncer se deben a la desnutrición) o la sarcopenia que se produce en enfermos avanzados.
  • Puede mejorar la tolerancia a los tratamientos de quimioterapia o ayudar a paliar los efectos colaterales como la diarrea, las náuseas o el ardor estomacal.

La figura del nutricionista en la Covid-19

La alimentación tiene un papel determinante tanto en la prevención de la Covid como en la recuperación de los enfermos:

  • La obesidad se relaciona con un peor pronóstico de Covid-19 ya que genera un estado de inflamación constante que altera el sistema inmune y agrava la infección. Por tanto, reducir la obesidad es una manera de prevenir infecciones graves.
  • Las personas ingresadas por Covid-19 grave tienen más riesgo de desnutrición debido a la pérdida de peso y de masa muscular. Por eso el nutricionista es de gran ayuda en la recuperación de estos enfermos.

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