Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Trabajar mucho aumenta el riesgo de morir de ictus o ataque al corazón
iStock by Getty Images

El trabajo puede ser creativo, inspirador y apasionante. Y también puede ser una fuente de estrés, ansiedad o desánimo. Muchos de los que alargan sus jornadas laborales por acumulación de trabajo pueden estar acortando su vida.

Así de contundente es un estudio científico encargado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Una cifra: solo en 2016 el exceso de trabajo supuso la causa de 745.000 muertes en el mundo por ictus o ataques de corazón.

Es una tendencia que además va en aumento. Respecto a principios del 2000 las muertes por exceso de trabajo se han incrementado un 29%.

Los problemas de superar las 55 horas

En este primer análisis global que se hace sobre los efectos de las largas jornadas laborales se concluye que trabajar 55 horas por semana o más supone:

  • Un 35% más de riesgo de sufrir un ictus.
  • Un 17% más de morir por un ataque de corazón.

Estos datos se han hecho en comparación al grupo de población que trabaja de 35 a 40 horas por semana, que son las jornadas más habituales en España, y el resto de Europa.

En España, un 3,5% de trabajadores supera las 55 horas

Por eso, estos estudios reflejan más la situación que se vive en los países asiáticos, donde la semana laboral se alarga a seis días y con horarios de nueve o diez horas.

En los países occidentales solo un 3,5% de los trabajadores superan las 55 horas semanales, frente al 9% del sudeste asiático.

En lo que el estudio no entra es en todas las horas de trabajo extra que pueden hacer en occidente los trabajadores autónomos o sobre todo las horas de trabajo doméstico, también fuente de estrés y problemas.

Los hombres más afectados

El hecho de que no se entre en el trabajo doméstico (que es muy difícil de cuantificar), en el que aún las mujeres son mayoritarias, hace que la presencia femenina no quede completamente reflejada.

El estudio señala que el riesgo es particularmente alto en hombres: son el 72% de las muertes.

Por edades, el grupo más afectado es el de las personas entre 60 y 79 años, y que trabajaron largas jornadas desde los 45 años.

La manera en la que el trabajo afecta a la salud es evidente para los médicos:

  • La carga laboral aumenta el estrés y este, a su vez, afecta al sistema nervioso y a nuestras defensas.
  • Como consecuencia, se liberan cortisol de manera continua, una hormona que aumenta la presión arterial. También se desequilibran los niveles de glucosa en la sangre.
  • Ambas reacciones aumentan el riesgo cardiovascular.

Empeora la calidad de vida

Por otro lado, un exceso de trabajo tiene otras repercusiones en nuestra vida también negativas para la salud.

El estrés y la ansiedad laboral pueden inducir a un mayor tabaquismo, consumo de alcohol y otras sustancias estimulantes también relacionadas con el aumento del riesgo de ictus y cardiopatías.

Las horas de trabajo quitan horas para otras actividades, como el deporte, e inducen a una vida más sedentaria o a que se cuide menos la dieta. Otros riesgos añadidos.

La relación entre carga laboral y depresión no es tan concluyente

El estudio tiene una segunda parte, aún inacabada en que aborda la salud mental, y en concreto la relación entre las largas jornadas y la depresión.

Según la psicóloga Maria Cabello, que colabora con la OMS, los resultados no van a ser tan concluyentes como ha sido con los problemas cardiacos.

Se triplica la carga laboral

Este análisis llega también en un momento en el que la pandemia de covid ha hecho que aumente el teletrabajo y las críticas por el aumento de horas reales que supone en algunos casos.

Muchas veces el teletrabajo difumina las fronteras entre trabajo y vida privada”, ha advertido el director general de la OMS, el doctor Tedros Ghebreyesus.

También la crisis económica que ha provocado el coronavirus, y que ha dejado sin trabajo a muchos, ha hecho que los que conserven su trabajo afronten tareas extras sin rechistar.

  • Ningún trabajo vale el riesgo de un ictus o un problema cardíaco”, ha recordado el doctor Ghebreyesus.

El estudio no ha trabajado datos más allá de 2016. No obstante, la tendencia ya era evidente. En los quince años previos, la población con mayor carga laboral se había triplicado.