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La inflamación de la zona del cuello, en la glándula de tiroides, puede ser señal de que algo en tu organismo no funciona bien. A través de las células, esta glándula es la encargada de regular el ritmo al que funciona el cuerpo. Si aumenta de tamaño puede ser un aviso de que padeces bocio.

"El bocio es una manifestación de muchos trastornos tiroideos, tanto disfunciones como enfermedades nodulares" como explica el Doctor Juan Carlos Galofré del Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra.

Diferentes estudios han concluido que las mujeres tienden a padecer más esta patología que los hombres y aumenta con la edad. "Es más frecuente en mujeres por los factores hormonales, especialmente los estrógenos. Hay teorías complejas como el microquimerismo, que ocurre cuando hay un trasplacentario de células fetales a la madre. Esto puede ser un factor de riesgo para la aparición de enfermedades autoinmunes" añade el Doctor Juan Carlos Galofré.

¿Por qué se produce el Bocio?

La causa principal es la falta de yodo en la dieta de las personas, ya que el cuerpo necesita este mineral para crear la hormona tiroidea T3 y T4.

El bocio suele ser más frecuente en las mujeres

Además, se puede producir por la ingesta de sustancias bociógenas (con alto nivel de yodo) como medicamentos o algunos alimentos en grandes cantidades como la soja, el brócoli crudo o el repollo.

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"Por esta razón es importante tomar una cantidad adecuada de yodo en la dieta. Sobretodo las mujeres que buscan quedarse embarazadas, que ya están gestando o mantienen la lactancia materna" advierte el doctor Juan Carlos Galofré.

Otras causas son:

  • La enfermedad de Graves o hipertiroidismo sucede cuando el sistema inmunitario sobreproduce la hormona de tiroides. La glándula pituitaria detecta una sobre producción de hormonas y suspende la producción.
  • La tiroiditis de Hashimoto o hipotiroidismo es causada por el sistema inmunitario, ya que ataca a la tiroides y destruye la glándula. Esto reduce la cantidad adecuada de hormonas y la glándula pituitaria secreta más TSH para estimular la tiroides.

El bocio también puede aparecer por el tabaco, por antiguas infecciones y quistes o tumores benignos o malignos. Incluso por antecedentes familiares, el estado de embarazo, la menopausia o por la exposición a la radiación en el cuello o en el tórax.

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Según los síntomas anteriores el bocio puede manifestarse de distintas formas. Dependiendo de la gravedad, podemos catalogarlo en:

  • Bocio simple: es un proceso inflamatorio y sucede cuando no hay ni un aumento ni disminución de la producción de hormonas o afecciones más graves.
  • Bocio nodular tóxico: ocurre cuando el nivel de hormonas es afectado por la aparición de un nódulo.

Si nos fijamos en las características morfológicas, podemos clasificarlos según el crecimiento anormal del tejido de la tiroides:

  • Difuso: no aparecen nódulos.
  • Uninodular: solo aparece un nódulo en la zona de la tiroides.
  • Multinodular: aparecen dos o más nódulos.

¿Cómo se puede detectar?

Para detectar este cambio en tu cuello debes observar la zona de la tiroides y ver si esta hinchada. En los casos más serios lo puedes notar al tragar o respirar, ya que sientes dolor en esta parte del cuello. Para verlo puedes hacer la prueba del agua. Colócate delante del espejo, toma un trago de agua y alarga el cuello subiendo la barbilla:

  • Si al tragar observas que la tráquea está tensa y te molesta, posiblementes sea bocio.

Otro de los síntomas es la aparición de tos, ronquera o afonía sin causa que lo justifique.

Si notas está inflamación, acude a tu médico para que te haga una revisión. Lo más seguro es que tu médico te indique alguno de los siguientes procedimientos para detectarlo:

  • Punción por aspiración con aguja fina (PAAF).
  • Ecografía, permite precisar si hay existencia de nódulos.

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  • Gammagrafía, examen funcional de la tiroides.
  • Análisis de sangre, examen hormonal para controlar los niveles de hormonas producidos por la glándula pituitaria y la tiroides.
  • Ultrasonografía.
  • Biopsia, solo se hace en los casos más concretos y para descartar la opción de cáncer.

¿Qué tratamiento tiene el bocio?

Si has notado un aumento del cuello, debes acudir al médico para tratar el bocio con un tratamiento concreto según las características y síntomas. En caso de no ser muy serio, solo se necesitará una revisión de control periódica.

Si el bocio es causado por una Tiroides de Hashimoto, se tratará con un fármaco, la levotiroxina, una terapia de reemplazo para compensar la falta de hormonas. Por el contrario, es conveniente añadir yodo en la dieta o administrar tiroxinas, como cuando ocurre el hipotiroidismo.

Solo en esos casos extremos se recurre a la cirugía. Uno de los motivos de peso para recurrir a ello es el crecimiento rápido del bocio, que exista riesgo de malignidad o que el nódulo sea de un tamaño grande (entre 3 y 4 cm) y su presión provoque problemas de respiración.