Con el asesoramiento del Dr. Nicolás Roberto Robles, de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.)

Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

funcionamiento rinones

Si te preguntaran cuáles son los órganos más vitales para los humanos seguramente te vendrían a la cabeza el corazón y el cerebro. Pero, ¿y los riñones?

Tal vez piensas que como podemos funcionar solo con uno tampoco deben ser tan importantes. Nada más lejos de la realidad: sin ellos sería imposible eliminar los productos de desecho del organismo que, si se acumulan, pueden llegar a ser tóxicos.

No solo eliminan las sustancias tóxicas

Pero no es la única función que llevan a cabo estos órganos, que miden más o menos lo mismo que un puño. Además...

El riñon también regula la cantidad de líquido del organismo

  • Controlan la tensión. Si detectan que es alta, liberan más agua y sal a través de la orina. Y si es baja, estimulan la secreción de una hormona (angiotensina) que contrae las paredes de las arterias pequeñas y facilita, así, que la presión aumente.

Así limpian la sangre los riñones

Se calcula que, cada minuto, los riñones reciben el 20 % del total de la sangre que bombea el corazón para purificarla y equilibrarla. Es un proceso complejo que llevan a cabo de la siguiente manera:

  • Reciben la sangre sucia. Entra a través de la arteria renal, que la envía a la zona más externa del órgano (la corteza). Allí los capilares sanguíneos trabajan junto a las nefronas, unas diminutas unidades de filtro. Son numerosísimas: de media, podemos tener aproximadamente 1,2 millones por riñón.
  • Separan sus elementos. Las nefronas hacen un trabajo similar al de un colador chino. Separan los elementos pequeños (productos de desecho, tóxicos...) de los más grandes (glóbulos rojos, blancos...).
  • Devuelven la sangre filtrada. Las nefronas envían la sangre limpia hacia la vena renal, que la distribuye al resto del cuerpo.
  • Y se forma la orina. Se recoge y concentra en las pirámides renales. Desde allí pasa al uréter, que la envía a la vejiga
infografia riñon

Cómo saber si el riñón funciona bien

Los factores que pueden alterar el equilibrio de los riñones son numerosos, y los malos hábitos tienen mucho que ver en ello.

El problema es que es un órgano muy discreto a la hora de alertar de que algo anda mal en él. Tanto es así que los expertos hablan ya del daño renal como de una “epidemia silenciosa”.

  • “El riñón es un órgano que raramente duele. De hecho, para que el paciente empiece a notar síntomas (cansancio, hinchazón, pérdida de apetito...) tiene que haber perdido casi un 80% de su función”, afirma el doctor Robles.
  • No saltarse los chequeos de salud anuales, que incluyen un análisis de sangre y otro de orina, es muy importante a la hora de controlar el estado de los riñones.

Lo que muestran los análisis de sangre

“Como el riñón es el que regula la composición de la sangre, analizarla nos permite encontrar las alteraciones que se están produciendo dentro del órgano”, subraya el experto.

Los trastornos renales afectan a entre un 10 y un 15% de los españoles

  • En la analítica se pueden detectar pequeños cambios, por ejemplo en los niveles de una sustancia de desecho (la creatinina): que sean altos es un signo de alerta. “Y esto, claramente, facilita el diagnóstico temprano de una posible alteración”, afirma el doctor Robles.

los cambios en la orina son una señal

Antes de que la ciencia moderna irrumpiera en la medicina, un gran número de trastornos se diagnosticaban estando atentos a las secreciones del cuerpo.

  • La espuma suele ser signo de que en la orina hay demasiada albúmina (una proteína de la sangre). Esto puede ocurrir cuando los riñones se inflaman y cuando están trabajando más de la cuenta. Los análisis de orina convencionales también sirven para detectar si hay proteínas o no en ella.
  • Fíjate también en el color. Lo habitual es que sea de un amarillo claro. Si es más oscuro intenta beber más agua. Es posible que ciertos fármacos (antibióticos, laxantes...) la vuelvan verdosa, naranja o marronosa.

Es importante tener muy en cuenta que, si se detecta de forma precoz, el daño renal se puede revertir. O, al menos, evitar que progrese y acabe provocando una insuficiencia renal”, concluye el experto.

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