¿Sabías que la obesidad es mucho más peligrosa si eres hombre?

Un estudio ha descubierto que obesidad en hombres es más peligrosa y se relaciona con más riesgo de enfermedades crónicas como diabetes o enfermedades cardiovasculares. La razón es que en las mujeres obesas el tejido graso tiende a generar más vasos sanguíneos, mientras que en los hombres tiende a provocar inflamación.

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Dr. Francisco Marin
Dr. Francisco Marín

Médico de Atención Primaria

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

¿Sabías que la obesidad es mucho más peligrosa si eres hombre?
Istock

La acumulación de grasa en hombres favorece es la liberación de más sustancias inflamatorias que pueden provocar enfermedades.

La obesidad favorece el desarrollo de muchas enfermedades crónicas y graves pero si comparamos a hombres con mujeres, ellos presentan un riesgo mucho mayor. Un estudio de la Universidad de York ha demostrado que los hombres son más propensos que las mujeres a desarrollar afecciones asociadas con la obesidad, como enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y diabetes.

"Los investigadores han usado modelos de roedores para estudiar la obesidad y las enfermedades asociadas con la obesidad, como la diabetes, pero por lo general siempre han estudiado roedores machos, porque las hembras son resistentes a desarrollar el mismo tipo de enfermedades", señala la profesora Tara Haas, líder en el estudio. "Estábamos realmente interesados ​​​​en explorar esa diferencia porque, para nosotros, hablaba de algo realmente fascinante que sucede en las mujeres que las protege", añade.

Menos inflamación en las mujeres obesas

Los investigadores observaron en un estudio anterior que cuando los ratones se vuelven obesos, a las hembras les crecen muchos vasos sanguíneos nuevos para suministrar oxígeno y nutrientes al tejido graso en expansión, mientras que a los machos les crecen muchos menos vasos sanguíneos.

Para investigar porque ocurre esto, en este estudio han analizado miles de genes para descubrir los que se asocian con el crecimiento de vasos sanguíneos. Han visto que los niveles era muy altos en ratones hembras, mientras que los machos tenían un alto nivel de genes asociados a procesos de inflamación.

¿Qué quiere decir esto? Pues que la acumulación de tejido graso en las hembras favorece el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos, mientras que en los hombres lo que favorece es la liberación de más sustancias inflamatorias.

"Es emocionante observar la resiliencia continua que muestran las células endoteliales femeninas incluso cuando están estresadas por una dieta rica en grasas a largo plazo", apunta Alexandra Pislaru, una de las autoras del estudio.

Así pues, se trataría de una cuestión genética y no de hormonas femeninas, a las que siempre se les ha otorgado un carácter protector.

La grasa masculina es más dañina

El estudio también explicaría porque la grasa se acumula diferente en hombres y mujeres.

Los hombres tienen mayor tendencia a acumular grasa alrededor de los órganos principales del abdomen a todas las edades, aunque con los años esta predisposición aumenta. Este tipo de grasa se denomina visceral y resulta mucho más dañina porque se ha demostrado que libera sustancias inflamatorias. Las mujeres, sobre todo antes de la menopausia, acumulan más grasa subcutánea, un tipo de grasa que se concentra bajo la piel en zonas como las caderas, los glúteos o los muslos y no libera sustancias inflamatorias como la visceral.

Más riesgo de enfermedades en hombres obesos

El diferente comportamiento de la grasa en hombres y mujeres aclararía porqué la obesidad es más peligrosa en los hombres. Los hombres obesos tienen más sustancias proinflamatorias circulando por la sangre como la interleucina-6 (IL-6) y la proteína C reactiva.

La inflamación es una reacción de nuestro sistema inmunitario para proteger el cuerpo de infecciones o enfermedades, pero cuando se mantiene de forma crónica en el cuerpo, generando lo que se conoce como inflamación de bajo grado, ya no tiene un objetivo reparador y se convierte en una alteración que facilita el desarrollo de patologías crónicas.

La inflamación crónica aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, hígado graso, enfermedad renal, deterioro cognitivo o cáncer.