contractura. Dolor muscular

1 / 6 Dolor muscular

Incluso en personas que parecen controlar los nervios, sin darse cuenta aprietan la mandíbula, tensan el cuello o los hombros, por ejemplo, entre otros músculos. Es una reacción natural del cuerpo que se "prepara" para asumir algo que percibe como una amenaza, por tanto esta tensión revela ansiedad.

  • Percibir que sufres esta tensión es clave para ponerle freno e intentar gestionar tus nervios y estrés de otra forma. El yoga y el taichi pueden ser una buena ayuda para empezar a lograrlo.
activa. Eres incapaz de relajarte

2 / 6 Eres incapaz de relajarte

Pensar en la idea de estar un espacio de tiempo sin hacer nada, sentado en el sofá, paseando por la calle sin rumbo, leyendo o escuchando música te estresa. Si tener algún momento libre de objetivos te hace sentir mal posiblemente sufras algún grado de trastorno de ansiedad.

  • Relajarse, igual que dormir, puede resultar muy difícil en estos casos ya que te invaden continuamente pensamientos negativos, listas de tareas de cosas por hacer... Así que empezar por sentarte cada día 10 minutos sin hacer nada, puede ser una forma de empezar a coger las riendas.
bostezar. Bostezas mucho

3 / 6 Bostezas mucho

El bostezo puede estar provocado por falta de sueño, pero si sientes que esta sensación te invade con frecuencia puede que esa falta de sueño sea debida a la ansiedad.

  • Este trastorno mantiene el cerebro en estado de alerta. Muchas veces no es que no duermas, es que aun haciéndolo, tu cuerpo y tu mente no están descansando, el sueño no es  reparador y al día siguiente estás cansado.
  • Hacer ejercicios de relajación por la noche puede ayudarte.
mareo. Sientes mareos con frecuencia

4 / 6 Sientes mareos con frecuencia

Un 15% de las personas que acude a Urgencias con mareos se debe a un trastorno de ansiedad.

  • El sentido del equilibrio lo controla el sistema vestibular, una compleja estructura que se halla en el oído. Cuando sufres ansiedad, entre las muchas cosas que hace el cerebro es enviar señales al sistema vestibular "diciéndole" que algo no está bien y este, al intentar corregirlo, provoca mareos.
dolor eswtomago. Tienes el estómago delicado

5 / 6 Tienes el estómago delicado

Puede que algo te siente mal, que sufras intolerancia a algún alimento... o también que tengas ansiedad. Aquello de "se me ponen los nervios en el estómago" es un claro ejemplo.

  • Ten en cuenta que la ansiedad está ligada al estrés, y este afecta fácilmente al aparato digestivo. La razón es que por la zona de intestinos y estómago pasa mucho tejido nervioso, por lo que es muy sensible a las emociones. De ahí que al estómago se le llame el segundo cerebro.
comer rapido. ¿Comes muy rápido?

6 / 6 ¿Comes muy rápido?

Lo más probable es que el culpable sea la ansiedad.

  • La razón es la misma que en el caso anterior: el estómago es un órgano muy sensible a las emociones de tristeza, angustia, nerviosismo... Por eso, si te sientes desbordada es fácil que engullas de forma automática y sin pensar, con la sensación que la comida aplaca los nervios.
  • Debes controlar esta sensación pero si eso te ocurre procura elegir algún alimento sano como fruta fresca o un puñado de frutos secos, por ejemplo.

Actualizado el

comer rapido

la ansiedad sana y la peligrosa

La ansiedad en cierta medida es buena porque es el arma que tiene tu cuerpo para defenderse ante un posible peligro.

El problema es cuando el peligro no existe como tal y vives en un estado de ansiedad constante que te afecta a tu calidad de vida y puede desencadenar incluso en una depresión.

Relacionado con este artículo

Por eso interpretar las señales que te envía tu cuerpo es muy importante para detectar el problema a tiempo y ponerle freno.

  • Existen muchas estratégicas psicológicas que te pueden ayudar a enfrentarte a tus miedos, a no tener continuamente pensamientos negativos, a relativizar más… No lo dejes pasar y pide ayuda si crees que puede resultarte útil.

Relacionado con este artículo

La ansiedad es un trastorno muchísimo más común de lo que imaginas: el mundo en el que vivimos -lleno de exigencias, competitividad…- no nos lo pone fácil.

Según datos de la OMS, 1 de cada 10 personas sufre ansiedad y en España estamos a la cabeza en el consumo de ansiolíticos.