Depresión e ictus: los síntomas depresivos podrían avisar de un ictus

Un estudio sugiere que los síntomas depresivos relacionados con el estado de ánimo y la fatiga podrían ser una señal de que está a punto de ocurrir un accidente cerebrovascular.

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Dr. Francisco Marin
Dr. Francisco Marín

Médico de Atención Primaria

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Tener depresión puede ser la previa a un ictus
iStock by Getty Images

Los síntomas de depresión podrían usarse como un factor predictivo para identificar a las personas con más riesgo de ictus.

La depresión es tan común en las personas que han sufrido un ictus que existe un trastorno conocido como depresión post ictus, pero los síntomas depresivos no solo aumentan después del accidente cerebrovascular. Un estudio ha demostrado que podrían aparecer antes, actuando como un factor predictivo que podría servir para identificar a las personas con mayor riesgo de ictus.

¿Cuándo tiempo antes del ictus puede empezar la depresión?

Dos años antes del accidente cerebrovascular pueden aumentar los síntomas depresivos, según una investigación de la Universidad de Münster (Alemania) publicada por la Academia Americana de Neurología.

Para realizar el estudio, los investigadores analizaron los casos 10.797 adultos con una edad promedio de 65 años y sin antecedentes de accidente cerebrovascular al inicio de la investigación.

Se realizó un seguimiento durante 12 años y, en ese tiempo, 425 personas sufrieron un derrame cerebral.

Los participantes respondieron una encuesta cada dos años para saber si experimentaron síntomas de depresión. Cuantos más síntomas depresivos, mayor era la puntuación.

Al analizar los resultados, observaron que en las personas que sufrieron un ictus, dos años antes del evento empezaron a aumentar las puntuaciones de síntomas depresivos. Unos síntomas depresivos que siguieron aumentando tras el ictus y se mantuvieron así durante 10 años después.

Por el contrario, las puntuaciones de las encuestas sobre síntomas depresivos de las personas que no sufrieron un ictus permanecieron aproximadamente iguales durante todo el estudio.

¿La depresión puede ser un factor predictivo de ictus?

Según el estudio, el 29% de las personas que estaban a punto de sufrir un ictus tenían síntomas depresivos, mientras que en el momento del ictus el porcentaje ascendía al 34%. Seis años después del ictus, ese mismo 34% seguía teniendo síntomas depresivos.

"Esto sugiere que el aumento de los síntomas de depresión antes del accidente cerebrovascular son en su mayoría cambios sutiles y es posible que no siempre sean detectables clínicamente. Pero incluso los aumentos leves en los síntomas depresivos, especialmente los síntomas relacionados con el estado de ánimo y la fatiga, pueden ser una señal de que está a punto de ocurrir un accidente cerebrovascular", ha explicado la Dra. Maria Blöchl, autora del estudio.

La autora del estudio subraya que hay que investigar más para saber hasta qué punto los síntomas depresivos pueden servir para predecir quién sufrirá en un futuro un accidente cerebrovascular.

Podrían ser un factor a tener en cuenta que, combinados con otros factores de riesgo, podría ayudar a predecir el riesgo de accidente cerebrovascular.

¿Por qué la depresión se relaciona con el ictus?

La depresión y el ictus son procesos inflamatorios en los que se produce un incremento de citoquinas proinflamatorias. Esto podría explicar por qué una de cada tres personas que han sufrido un ictus padecen después una depresión.

Los motivos por los cuáles la depresión también puede ocurrir antes del ictus no se han estudiado, pero la vía inflamatoria podría explicar dicha conexión.

Cuáles son los síntomas de depresión

Los siguientes síntomas puede ser indicativos de depresión:

  • Sentimientos de tristeza o ansiedad constantes.
  • Pesimismo y sentimientos de soledad.
  • Irritabilidad y frustración.
  • Sentimientos de culpabilidad o de impotencia.
  • Falta de interés por cualquier actividad.
  • Fatiga y falta de energía.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Dificultad para tomar decisiones.
  • Problemas para dormir o dormir en exceso.
  • Cambios en el apetito, lo que puede provocar pérdida o aumento de peso.
  • Dolor de cabeza o problemas digestivos sin causa aparente.
  • Pensamientos suicidas.