Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

¿La empatía se puede aprender?
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La empatía (o capacidad de ponerse en el lugar del otro) es fundamental para gestionar una situación de emergencia como la que estamos viviendo hoy en día debido al coronavirus.

  • De hecho, los sacrificios individuales con el objetivo de que la sociedad en su conjunto sea la que gane son una de las bases de las estrategias sanitarias que se están llevando a cabo en la inmensa mayoría de países, también en España.

Tiene una base genética

Pero, ¿cómo se desarrolla la empatía? ¿Nacemos con ella o se aprende a ponerse en el lugar del otro? Un estudio liderado por la Universidad de Cambridge constató hace unos años que la empatía tiene una base genética, sí, pero que esta no es determinante.

  • Según los autores de la investigación, solo el 10% de las diferencias individuales de la empatía en la población se deben a los genes.

Las mujeres suelen ser más empáticas que los hombres

  • Por tanto, el 90% restante depende de otros factores, como por ejemplo las primeras relaciones que establecemos con nuestros padres o cuidadores.

Pero, pasada la infancia, se puede seguir potenciando esta cualidad. Así que ya lo sabes, nunca es tarde para desarrollarla.

Claves para ser más empáticos

Para desarrollar la empatía la doctora Selva considera fundamentales ciertos aspectos.

  • "La escucha activa y la comprensión respetuosa (alejada de prejuicios y de ideas preconcebidas) son dos puntos clave", comenta.
  • "También hay que prestar atención a la comunicación no verbal de los otros, porque este tipo de expresión siempre tiene un gran contenido emocional", añade.

Pero no solo hay que intentar escuchar y comprender a los demás. A la hora de comunicarnos, hay que procurar hacerlo de forma respetuosa con el resto de miembros de la conversación, evitando juzgar el comportamiento o el posicionamiento de los demás.

  • No es lo mismo captar o darnos cuenta de las emociones ajenas que comprenderlas de verdad y actuar de acuerdo a ellas.
  • En este sentido, según la experta, la empatía debe actuar como catalizador y permitirnos identificar las necesidades de los demás, potenciar conductas de bienestar y armonía común, y estimular la colaboración activa con otras personas de nuestro entorno.

¿Hay empatía en el trabajo?

Sin duda, es uno de los aspectos que más se valoran hoy en día. Así lo muestra un estudio realizado por el CEMS, Alianza Global de Escuelas de Negocios, entre más de 1.700 exalumnos y asociados procedentes de 71 países.

Sus autores han comprobado que, en lo que al liderazgo se refiere, una de las cualidades que más suben en cuanto a la valoración es, precisamente, la empatía.

  • La empatía aumenta cinco puntos (del 38% al 43%) respecto a las encuestas que se habían llevado a cabo antes de la pandemia.
  • También se incrementa la importancia de la resiliencia (que es la capacidad de sobreponerse a la adversidad), cuyo valor pasa de un 13% a un 34%.
  • En cambio, otras como la visión estratégica, las habilidades técnicas y la autoridad, bajan.

¿Hasta qué punto es importante fomentarla?

Un ambiente laboral empático no significa solo que sea agradable y que se puedan entablar buenas relaciones en el trabajo.

  • "El reto pasa por propiciar espacios y contextos que estimulen la empatía. Se puede hacer, por ejemplo, mediante el trabajo en equipo o colaborativo, y también mediante la identificación de metas y fines comunes", asegura Clara Selva.
  • Cuando esto se logra, puede repercutir no solo en el bienestar de los trabajadores. Un ambiente laboral empático favorece el aumento de la motivación, y esto puede acabar aumentando, incluso, la productividad de la empresa.

El teletrabajo lo pone más difícil

La distancia física que impone el teletrabajo, que se ha hecho más habitual a raíz del confinamiento de los inicios de la pandemia, no ayuda precisamente a fomentar la empatía.

  • Teletrabajando se pierden los encuentros espontáneos y también hay una menor sensación de compañerismo.
  • Para luchar contra el aislamiento que trabajar desde casa puede generar, la experta apuesta por crear espacios informales virtuales, que nos permitan acercarnos, sentirnos parte y compartir nuestro día a día.

Ser "demasiado" empático tampoco es bueno

La empatía es una virtud positiva, sí, pero mal entendida puede acabar llevando a la persona a anteponer las necesidades de los demás a las propias. Algo que puede darse más fácilmente en ciertos trabajos, como por ejemplo en el caso de los profesionales sanitarios.

  • "El exceso de empatía se relaciona también con la ansiedad y con el hecho de dejar de lado el juicio más crítico o reflexivo y ser más fácilmente manipulable", añade la doctora en Psicología Social.
  • En el ámbito laboral, puede favorecer el burnout o síndrome del trabajador quemado.

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