Un anticuerpo frena la propagación de un tumor y la metástasis del cáncer

El anticuerpo descubierto frena el crecimiento del tumor y la metástasis pero no ataca las células sanas. Se encuentra en fase de estudio pero ha logrado reducir el tumor en los pacientes estudiados y uno se ha curado del todo.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Descubren un anticuerpo que frena la metástasis del cáncer
iStock by Getty Images

Este anticuerpo está en fase de ensayo clínico pero se ha probado en 7 pacientes y en todos ellos se ha reducido el tumor.

La metástasis (extensión del tumor a otros órganos vitales) es la principal causa de muerte por cáncer pero cada vez estamos más cerca de su curación.

Un consorcio internacional liderado por el IRB Barcelona ha descubierto un anticuerpo capaz de frenar el crecimiento de tumores primarios y bloquear la metástasis. Está en fase de ensayo clínico pero se ha probado en 7 pacientes y en todos ellos se ha reducido el tumor.

El estudio, que se ha publicado en Nature Cancer, sienta las bases para desarrollar fármacos que utilicen anticuerpos para frenar el cáncer.

Anticuerpos contra el cáncer

Los anticuerpos son proteínas que nuestro cuerpo produce de manera natural para reconocer agentes infecciosos o células alteradas, de manera que puedan ser eliminadas por los linfocitos del sistema inmunitario (glóbulos blancos de la sangre).

El anticuerpo descubierto por el equipo liderado por el Dr. Eduard Batlle, jefe del laboratorio de Cáncer Colorrectal del IRB Barcelona, es el MCLA-158 y ha recibido el nombre comercial de Petosemtamab.

El MCLA-158 reconoce dos proteínas distintas en las superficie de las células madres del cáncer, que son la EGFR y la LGR5.

  • La proteína EGFR favorece el crecimiento descontrolado de las células, mientras que LGR5 marca la superficie de las células madre del cáncer, que son responsables de la expansión de los tumores, detallan los autores de la investigación.

En concreto, lo que hace el anticuerpo descubierto por el equipo de Batlle es lo siguiente:

  • Degrada la proteína EGFR en las células madre del cáncer que presentan el marcador LGR5.
  • De esta forma, bloquea las vías de crecimiento y supervivencia en las células que inician el cáncer y lo expanden.
  • Este anticuerpo, sin embargo, no interfiere con el funcionamiento de las células madre sanas del organismo, que son esenciales para el buen funcionamiento de los tejidos.

En resumen, frena el crecimiento del tumor y la metástasis pero no ataca las células sanas, que es principal problema de tratamientos contra el cáncer como la quimioterapia.

Reducción del tumor

El anticuerpo MCLA-158 se ha probado en siete pacientes con carcinomas de células escamosas de cabeza y cuello.

En los siete se observó una reducción del tumor. Tres lograron remisiones parciales del tumor, y uno de ellos se curó por completo, el tumor desapareció.

"Es una enorme satisfacción ver que nuestros descubrimientos están ayudando a los pacientes. Empezamos a investigar las células madre del cáncer hace 15 años. El camino para llegar hasta aquí ha sido apasionante, pero también muy complejo, y ha requerido una gran inversión de recursos", explica el Dr. Batlle, también investigador ICREA y jefe de grupo en el CIBER de Cáncer (CIBERONC).

Los resultados de este estudio sientan las bases para incorporar el uso de organoides en el proceso de desarrollo de fármacos contra el cáncer.

Desarrollo de fármacos

Los organoides son muestras derivadas de pacientes que se pueden cultivar y que reproducen ciertos aspectos del compartimiento del tumor en el laboratorio.

Hasta ahora, se estaba explorando su utilidad en la medicina personalizada del cáncer, es decir, para su papel en la toma de decisiones sobre el mejor tratamiento para cada paciente.

Sin embargo, para el descubrimiento del MCLA-158, los investigadores recurrieron a la creación de un biobanco que cuenta con organoides derivados de pacientes con cáncer de colon, organoides de metástasis de cáncer de colon en el hígado y organoides de tejido normal no canceroso.

La incorporación de organoides en las fases más iniciales de la creación de fármacos (en este caso, anticuerpos terapéuticos) permite identificar aquellos que son efectivos para la mayoría de los pacientes o incluso para tumores portadores de una mutación en particular, señalan desde el IRB.

También permite identificar efectos secundarios no deseados de los fármacos sobre nuestros órganos, utilizando organoides procedentes de tejido sano.

Ello ha permitido valorar los efectos nocivos del fármaco sobre células sanas y eliminar de este modo los anticuerpos con mayor toxicidad en las fases más tempranas del estudio.

La investigación todavía continua y está previsto publicar nuevos datos sobre los ensayos clínicos con Petosemtamab. "Tenemos la esperanza de que se confirme la actividad antitumoral publicada en los datos preliminares", concluye el Dr. Batlle.