5 cosas que debes saber sobre el cáncer de páncreas

El cáncer de páncreas se asocia a mortalidad, pero es un tumor poco común y los tratamientos han mejorado mucho en los últimos años. Factores como el tabaco, la diabetes y una dieta desequilibrada aumentan el riesgo.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

5 cosas que debes saber del cáncer de pancreas
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El cáncer de páncreas es uno de los que más temores suscita porque se asocia a mortalidad. Sin embargo, también es cierto que es un tipo de cáncer poco común.

Una persona sin predisposición genética a sufrirlo apenas tiene entre un 1 y un 3% de riesgo de desarrollar este tumor.

De hecho, según el Instituto Nacional del Cáncer este tumor supone solo un 3,2% de todos los nuevos casos de cáncer.

En España se diagnostican unos 8.500 casos al año, según datos de la Fundación Española el Aparato Digestivo. Unas cifras que quedan muy por detrás del cáncer de mama, pulmón o colon.

Pero aunque provoca poco más del 3% de los casos de cáncer, es cierto que está detrás del 8% de las muertes por esta enfermedad.

Conocer este tumor más a fondo es una herramienta útil que puede ayudar a su detección.

El Dr. Mark Truty, cirujano oncólogo de la Clínica Mayo, y el Dr. Santhi Swaroop Vege, gastroenterólogo del mismo centro, explican los 5 puntos claves que hay que saber sobre el cáncer de páncreas.

1. El cáncer de páncreas no provoca síntomas

"En el 50% de los pacientes, se descubre en el momento del diagnóstico que el cáncer ya se ha diseminado a otros órganos desde el páncreas, lo que significa que se trata de un cáncer de páncreas metastásico en etapa cuatro", explica el Dr. Mark Truty.

Y es que el cáncer de páncreas es una de los más agresivos, es decir, tiene mayor capacidad para provocar metástasis. Es así por dos razones:

  • Las células del cancerígenas del páncreas se acumulan fácilmente formando tumores y se diseminan con mucha rapidez.
  • Este tipo de cáncer rara vez produce síntomas antes de diseminarse fuera del páncreas, y cuando produce síntomas, estos son inespecíficos, como dolor abdominal, dolor de espalda o pérdida de peso.

Y a la hora de la verdad no se estudia a todas las personas que presentan indigestión, gases, dolor abdominal o dolor de espalda porque solo una pequeña proporción pueden sufrir cáncer de páncreas.

Las señales que sí llevan a sospechar de cáncer de páncreas, explica el especialista, son:

  • Ictericia o coloración amarilla de la piel.
  • Heces que se tornan más claras.
  • Orina más oscura.
  • Aparición reciente de diabetes o una diabetes que ya se sufría pero que, de pronto, resulta difícil de tratar.

En estos casos el cáncer suele estar avanzado.

2. qué pruebas se hacen para llegar al diagnóstico

El Dr. Santhi Swaroop Vege explica el protocolo a seguir cuando el médico tiene sospecha de cáncer de páncreas.

  • Se realiza una tomografía computarizada para visualizar los órganos internos. "Si la exploración radiológica confirma la presencia de un tumor en ese órgano, entonces hay una certeza del 90% de que es un cáncer de páncreas", señala.
  • Pero cuando por cualquier motivo no se puede hacer esta prueba o el resultado no es concluyente, hay que recurrir a la resonancia magnética para salir de dudas.
  • Tanto si la tomografía como la resonancia revelan indicios de cáncer de páncreas, se hace un análisis de sangre para buscar un marcador tumoral llamado CA19-9. Casi el 90% de las personas con cáncer de páncreas lo tienen elevado.
  • Pero el diagnóstico no se acaba con el análisis de sangre, puesto que algunas personas que lo padecen no muestran niveles elevados de CA19-9. Hay que hacer una biopsia (obtener una muestra de tejido y analizarla) y analizarla.

"Nada es cáncer hasta que no se comprueba con una biopsia", aclara el Dr. Vege. Al analizar el tejido también se miran marcadores que pueden ayudar a determinar el tratamiento más eficaz para esa persona.

3. los factores que aumentan el riesgo

Aunque se desconoce la causa del cáncer de páncreas, se saben los factores que pueden aumentar el riesgo:

  • Fumar, sufrir diabetes, la inflamación crónica del páncreas (pancreatitis), la obesidad y los antecedentes familiares.

Se sabe también que "aproximadamente el 10% de los casos de cáncer de páncreas tienen una base hereditaria, aunque solamente alrededor del 8% son de índole familiar; es decir, el paciente tiene un pariente en primer o segundo grado con cáncer de páncreas", aclara. el Dr. Truty.

Existen dos tipos de cáncer de páncreas relacionados con antecedentes familiares o síndromes genéticos:

  • La mutación del gen BRCA2 (la misma que la del cáncer de mama).
  • El síndrome de Lynch.
  • El síndrome de melanoma familiar con lunares atípicos.

Los estudios revelan que la combinación de fumar, la diabetes de larga duración y una dieta desequilibrada aumenta el riesgo para cáncer de páncreas más allá del peligro que plantea cualquiera de estos factores por sí solo.

4. No existen pruebas para su detección precoz

Mamografías, colonoscopias o citologías son pruebas que ayudan a detectar tumores de mama, colon y cérvix en sus estadios iniciales.

Pero no hay ninguna prueba similar para detectar el cáncer de páncreas.

"En las personas que tienen familiares en primer grado con cáncer de páncreas, especialmente cuando hay dos familiares en primer grado con este cáncer, se aconseja hacer cada año una resonancia magnética y, quizás, una ecografía endoscópica cada tres años", dice el Dr. Vege.

5. Avances en los tratamientos

Si el cáncer está diseminado el paciente recibe quimioterapia. Cuando el tumor está localizado en el páncreas existe la opción de la radiación junto con la cirugía.

Sin embargo, en el caso de la cirugía se ha observado que al cabo de los años el tumor reaparece en otras partes del cuerpo, con lo que probablemente ya estaba diseminado cuando se realizó la cirugía.

Por eso el Dr. Truty asegura que, antes de optar por ella, hay estar muy seguro de que se van a extirpar todas las células cancerosas y de que el tumor no se habrá diseminado.

  • Este es el motivo por el cual la mayoría de especialistas tratan a los pacientes antes de la cirugía mediante una combinación de quimioterapia, con o sin radioterapia.

Los resultados han mejorado en los últimos años gracias a las quimioterapias más avanzadas y cirugías más complejas, con lo que los pacientes sobreviven entre 4 y 6 años.

Recordemos que que el riesgo de recaída de cáncer si sitúa a los 5 años de superar la enfermedad. Sobrepasar ese límite es clave.