Dra. María Méndez

Responsable del Servicio de Pediatría del Hosp. Germans Trias

Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

La Covid persistente también afecta a niños y adolescentes
iStock by Getty Images

Fatiga, debilidad, dolores de cabeza, sensación de hormigueo en las extremidades, palpitaciones, dificultad respiratoria, alteraciones del sueño... son algunos de los síntomas que pueden perpetuarse en un niño que sufre una Covid persistente.

  • "Los síntomas son muy similares a los de la Covid persistente en adultos, pero la repercusión es diferente", subraya la doctora María Méndez, responsable del Servicio de Pediatría del Hospital Germans Trias, que ha creado la primera Unidad de Covid persistente pediátrica de Catalunya.

La experta nos cuenta que, entre los niños, el trastorno se da sobre todo en adolescentes y preadolescentes. "Los más pequeños que hemos visto en la unidad son niños de 10 años, y la mayoría son adolescentes de entre 14 y 17 años", afirma.

  • "En un adolescente, que está en la época de su vida en la que más ha de socializar, en la que más rendimiento académico se le exige y en la que ha de hacer más deporte, la repercusión de estas incapacidades es muy importante –insiste–. Es una edad en la que no se debería dejar de hacer cosas".

BAJO rendimiento escolar, una señal de alerta

Independientemente de los síntomas más evidentes, hay otros más sutiles que también se deben tener en cuenta. Por ejemplo, "si un adolescente antes tenía un rendimiento escolar bueno o normal y, de golpe, ha bajado mucho, es un motivo de sospecha", opina la pediatra.

También si abandona muchas de sus actividades habituales, incluso si dice que no puede ir al colegio porque está muy cansado.

"En el 10% de los afectados los síntomas se pueden alargar pero sin llegar a ser covid persistente

  • "Es probable que, al principio, no se le dé toda la importancia a este cansancio, porque después de una infección sentirse cansado unos días es normal. Pero cuando estas molestias persisten ya no es normal", nos cuenta la especialista.
  • "Hay casos que mejoran por sí solos en 1 o 2 meses, sin hacer nada más, pero hay otros que no", insiste.

Una unidad específica para una respuesta global

La decisión de crear la unidad se tomó por dos motivos. El primero, que entre el equipo de pediatría del Germans Trias eran muy conscientes de que la Covid persistente no era una alteración menor.

  • "Dos personas de nuestro equipo la tienen, y hemos visto muy de cerca su evolución durante estos meses. Estamos muy sensibilizados con respecto a esta enfermedad, que la OMS ya ha reconocido como tal", afirma la Dra. Méndez.

El segundo, que las diferentes especialidades pediátricas habían empezado a recibir pacientes (por ejemplo, niños con palpitaciones en cardiología o con dolores de cabeza en neurología) que, además, tenían otros síntomas.

  • "Hemos decidido crear esta unidad para ver al afectado no solo por un problema concreto, sino para hacerlo de una manera más integral y, así, poder ofrecerle rehabilitación o ayuda psicológica si lo necesita", especifica la responsable de pediatría del hospital.
  • Así, forman parte de la unidad pediatras de diferentes especialidades: enfermedades infecciosas, neurología, cardiología, neumología... y también el equipo de psiquiatría y psicología infantil. Sin olvidar los equipos de rehabilitación, tanto física como neurocognitiva (este último, mediante un convenio de colaboración con el Instituto Guttmann, un referente en la materia).

Familias y afectados se sienten más comprendidos

La angustia, la sensación de incomprensión y de no saber qué les estaba pasando hasta recibir un diagnóstico adecuado son comunes en los afectados por Covid persistente. Unas incertezas que, en el caso de niños y adolescentes, afectan también especialmente a las familias.

  • "Por el simple hecho de atenderles en una unidad y hacerles ver que esto es una enfermedad, que hay más gente como ellos y que hay cosas que les pueden ayudar, las familias se sienten mucho más reconfortadas", opina la pediatra.

Con rehabilitación mejoran mucho

Tras realizar una primera valoración y las exploraciones necesarias, se establece un plan terapéutico adaptado a cada caso.

  • En general, "tanto la rehabilitación física como la rehabilitación neurocognitiva (si la necesitan), les ayuda mucho. Y también el apoyo psicológico en los casos en los que hace falta", nos cuenta la Dra. Méndez.

Compartir experiencias con otros afectados que están pasando por lo mismo puede ayudarles a sentirse mejor

  • Además, se les da unas normas para aprender a convivir con sus síntomas y se les intenta enseñar cómo gestionar bien la fatiga. "Se ha visto que dejar de hacer muchas cosas debido al cansancio puede ser contraproducente. Hay que intentar vencer un poco ese cansancio para, paso a paso, poder hacer cada vez un poco más", recomienda.

El reto: conocer más sobre el trastorno

La creación de unidades como la del Hospital Germans Trias son ya un paso muy importante para reconocer y avanzar en el tratamiento de la Covid persistente, aunque todavía hay muchas incógnitas en lo que a este trastorno se refiere.

  • "Estamos intentando hacer estudios genéticos para aprender más e investigar sus posibles causas, pero de momento se sabe poco acerca de él" –admite la especialista–. Y esto también se lo explicamos a los familiares, porque no tenemos respuesta a muchas de las preguntas que pueden hacernos".

Hasta que la ciencia avance también en lo que a la Covid persistente se refiere, el reconocimiento tanto por parte de los profesionales sanitarios como de la sociedad en general de que es una alteración que existe y de que, con una atención adecuada, los pacientes pueden mejorar, es fundamental para reducir esa sensación de incomprensión tan común entre los afectados.