Por Pablo Cubí, periodista

¿Qué diferencias hay entre las vacunas de Pfizer, Moderna, Oxford y Janssen?

Todas las vacunas que se están aprobando contra la Covid-19 tienen el mismo objetivo final: preparar a nuestro sistema inmunológico para que sepa actuar lo antes posible cuando el coronavirus entra en el cuerpo.

Es la manera en cómo cumplen con esta función lo que las diferencia. ¿Cómo se encarga cada vacuna de activar el mecanismo para que el sistema cree los anticuerpos específicos contra el coronavirus?

EL ORIGEN DE LA VACUNA ES LA VACA

Nos hemos puesto muchas vacunas en la vida. La gran mayoría de la población confía en ellas y la comunidad científica ha demostrado que salvan vidas a millones.

La primera vacuna que existió fue la de la viruela. Y es la base de todas las que han venido luego: el virus que la provoca tiene una variante que afecta a las vacas, y que se llama viruela vacuna.

La vacuna de la viruela fue la primera en llegar

Un médico, Edward Jenner, observó que los granjeros que se infectaban de la viruela vacuna se curaban enseguida y no cogían la viruela humana. En 1796 inoculó a un niño fluido de una mujer que se había contagiado de la viruela vacuna y el niño quedó libre de contraer la viruela humana.

El doctor Jenner pensó que era el mismo virus y que al pasar por las vacas se debilitaba. Hoy sabemos que son dos variantes diferentes de virus. Pero con semejanza suficiente para que nuestro cuerpo cree anticuerpos apropiados.

QUÉ TIPOS DE VACUNAS HAY

Las vacunas contra los virus y bacterias han ido sofisticándose. Utilizando cuatro métodos para evitar la enfermedad:

  • Vacunas atenuadas: usan un germen activo pero debilitado. Es el caso de la varicela.
  • Vacunas inactivadas: el virus ya está muerto. Sería el caso de la vacuna de la gripe.
  • Vacunas con toxoides: es una toxina creada a partir del germen que provoca la enfermedad. Es utilizada contra bacterias como la del tétanos. El cuerpo crea defensas contra la toxina, pero esta toxina no es el germen y no se multiplica.
  • Vacunas de subunidades: utilizan de base partes específicas del virus, como una proteína, o la cápsula que lo rodea. Es el caso de la hepatitis B.

Esto es lo que tenemos hasta ahora pero ninguno de estos sistemas es el que se está usando en las tres primeras vacunas del coronavirus.

Las vacunas de Janssen y AstraZeneca: vector viral

La vacuna de Oxford y AstraZeneca y la de Janssen (filial de Johnson & Johnson) son de un nuevo sistema llamado vacunas recombinantes.

  • También la vacuna rusa Sputnik V y la de la farmacéutica china CanSino siguen este sistema.
  • Y ya se ha usado también en vacunas de la hepatitis B o del herpes zóster.

Las vacunas recombinantes crean un nuevo microorganismo combinando cosas de dos virus. Activa las defensas y no provoca la infección, porque no es el virus.

Oxford y Janssen han puesto a un virus la proteína del coronavirus

En Oxford han cogido un virus que provoca resfriados en chimpancés (adenovirus). La farmacéutica belga Janssen ha optado por un virus humano, el Ad26.

Lo han modificado para que no se reproduzca en humanos y le han puesto una proteína del coronavirus, la S, que le permite entrar en las células.

El sistema inmunitario crea defensas para que cuando detecte esta proteína S se proteja y evite que entre en las células. Así el coronavirus no se reproducirá.

  • AstraZenca requiere de 2 dosis (que no son la misma cantidad cada vez) separadas en un mes.
  • Janssen consiguió una respuesta inmune tan robusta a la primera dosis, que optó por dejarlo en una dosis

Las vacunas de PFIZER Y MODERNA: ARN MENSAJERO

El sistema utilizado por Pfizer y Moderna es más nuevo. No se había probado nunca. Se llama ARN Mensajero.

Primero hay que aclarar qué es el ARN. Los virus no siempre tienen un material genético como las células, el ADN, sino una versión más simple. Ese es el ARN, su libro de instrucciones para poder hacer más virus.

Las vacunas cogen un trocito de ese “libro”, de ese ARN, el específico que sirve para crear la proteína S. Lo envuelven en una membrana, un lípido, para que entre en las células de los músculos del brazo, donde se ha puesto la vacuna.

El ARN Mensajero utiliza el material genético solo, sin virus

Las células producen la proteína S. Pero como ven que no es parte suya la expulsan. El sistema inmune la detecta como un cuerpo extraño. La ataca y la memoriza. Así reconocerá cualquier virus que la tenga: el coronavirus.

  • Se requieren 2 dosis separadas en 21 días la de Pfizer y un mes la de Moderna.

PROS Y CONTRAS DE LOS DOS TIPOS DE VACUNA contra la covid-19

Precio

  • La vacuna de Oxford-AstraZeneca es muy fácil de fabricar. Vale apenas 3 euros.
  • La vacuna de Janssen sigue tecnología parecida y vale unos 7 euros.
  • La de ARN Mensajero está entre los 15 euros de Pfizer y los 21 euros de Moderna.

Distribución

  • La de Oxford-AstraZeneca y Janssen se mantiene en una nevera normal, como otras vacunas, a 2-6 grados y es fácil de transportar.
  • El ARN es muy frágil, se estropea enseguida. La de Moderna debe estar a -20 grados y la de Pfizer a -70 grados. Tuvieron al principio dificultades de entrega.

Eficacia

  • La de Oxford tiene una eficacia del 70% si se administra primero media dosis y luego una entera. Si se administra dos dosis enteras baja al 62%.
  • La vacuna de Janssen proporciona una inmunidad del 67% después de 14 días de inyectarse su única dosis.
  • La vacuna de Pfizer tiene una eficacia estable del 95%.
  • La vacuna de Moderna tiene una eficacia estable del 91%.

Todas las vacunas están demostrando en la práctica mejores resultados. Sin embargo, han bajado algo su efectividad frente a las nuevas variantes sudafricana y brasileña. Esa eficacia, no obstante, sigue siendo muy alta.

Seguridad

  • La vacuna de AstraZeneca causa como efecto secundario muy raro casos de trombosis. Se calcula que un caso por cada millón de vacunados.
  • La vacuna de Janssen lleva muchas menos dosis puestas. Se han contabilizado seis casos de trombosis sospechosos en total. En EE.UU. se detuvo provisionalmente su uso.
  • La seguridad cien por cien no existe en nada. Sin embargo, todo indica que el sistema ARN Mensajero es biológicamente menos invasivo.

En todo caso, todas las autoridades sanitarias insisten en que los beneficios ante el coronavirus son muy superiores a los posibles y remotos riesgos de vacunarse.