Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Si te has contagiado de otro coronavirus, podría perjudicarte al pasar la covid
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Nuestro sistema inmune es complejo. Tiene armas escondidas que hasta hace pocos años ni nosotros mismos sabíamos que poseía.

Una de esas armas es la llamada impronta inmunológica.

Es una especie de memoria recopilatorio de todo tipo de patógenos que hemos sufrido a lo largo de la vida.

Qué es la impronta inmunológica

Ante una infección nueva, el cuerpo reacciona. Crea anticuerpos específicos, que se encargan de bloquear la entrada del patógeno, y pone en marcha todo un arsenal de otros mecanismos para hacerle frente.

Nuestras defensas mantienen un recuerdo de alguna de las infecciones que han sufrido

Uno de esos otros mecanismos es la inmunidad celular. Tenemos células macrófagos, como las células T, que se encargan de eliminar todas las células del cuerpo ya infectadas.

  • Esas células T recogen también muestras del invasor y las memorizan. Esa es la impronta inmunológica.

Nuestro sistema inmune no solo recuerda el tipo de virus o bacteria que ha entrado en nuestro sistema, sino también por dónde ha entrado.

El primero que la comprobó fue el doctor Ulrich von Andrian, inmunólogo de la Universidad de Harvard. Logró demostrar que las células T reciben la información sobre los virus y también de dónde se han encontrado en primer lugar.

Cuando vuelve a aparecer un aviso de virus las células T van directamente a ese órgano en donde se detectaron la primera vez.

Efectos positivos de la memoria inmune

Queda mucho por investigar sobre esta impronta inmune. Muchas infecciones dejan impronta, aunque en algunas otras es menos evidente.

En el caso de algunos virus, esta memoria tiene incluso una amplitud más global. Permite detectar y actuar más rápido ante la invasión posterior de un virus de características parecidas pero no exactamente igual al que entró en primer lugar.

Este proceso de impronta inmunológica en ocasiones puede resultar positivo y detectar antes virus parecidos a los que ya tuvimos. Eso se ha visto especialmente en el caso de la gripe, virus que muta mucho.

  • Eso explica que algunas personas tengan gripes más suaves que otras o que se contagien menos.
  • También influye en las vacunas. La vacuna incentiva la memoria inmune y podría hacer la vacuna más duradera.

Los coronavirus también dejan impronta

Los coronavirus conviven con nosotros desde hace tiempo. Son un tipo de virus que provoca enfermedades graves y otras apenas crean unos constipados leves.

  • Hay como dos grandes grupos de coronavirus: los alfacoronavirus y los betacoronavirus.

El que provoca la covid, el SARS-CoV-2 es del tipo betacoronavirus. También son betacoronavirus los de otras pandemias previas, como el SARS y el MERS.

Un coronavirus que provoca solo un resfriado podría dejar un recuerdo falso al sistema inmune

Aunque también hay betacoronavirus circulando cada año y que se limitan a provocar resfriados sin mayores consecuencias. Pasa lo mismo con los alfacoronavirus.

Un estudio, publicado en la revista Nature, en el que han colaborado el Hospital de Bellvitge y el Mount Sinai de Nueva York, han demostrado que la impronta digital también se produce cuando tenemos una infección de algún tipo de coronavirus.

Nuestro sistema inmune recuerda la familia de esos virus y recuerda que no eran gran cosa. Eso, ahora que ha venido uno grave, puede ser un problema.

En la covid podría perjudicar

El estudio ha permitido constatar que un motivo por el que algunos pacientes han sufrido una covid grave es porque han tardado más en crear anticuerpos neutralizantes específicos contra el coronavirus SARS-CoV-2.

También han comprobado que algunos de estos pacientes habían tenido infecciones de coronavirus más leves (de algunos otros subtipos de los betacoronavirus) y que estos les habían dejado una impronta inmunológica.

  • De ahí se puede deducir que esta memoria inmunológica es perjudicial frente a la covid, porque el cuerpo tarda más en crear anticuerpos.
  • En las infecciones de los otros subtipos de coronavirus, los llamados alfacoronavirus, no se ha producido esta relación perjudicial.

De todas formas, los autores no están seguros de que exista una relación directa. Esperan reclutar más pacientes para ampliar el estudio y ratificar los resultados.

Tampoco hay que alarmarse y pensar que estamos en riesgo por haber pasado un constipado, que ni siquiera sabemos si fue por betacoronavirus. Hay muchos otros virus que los provocan.