Un sujetador inteligente para detectar el cáncer de mama

Un equipo de jóvenes investigadoras ha diseñado un sujetador inteligente que ayuda a detectar el cáncer de mama. El sujetador incluye unos sensores tecnológicos y una app móvil que permiten monitorizar y detectar el tumor de forma precoz.

Actualizado a
Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Un sujetador inteligente para prevenir el cáncer de mama
iStock by Getty Images

Es un sujetador tecnológico inteligente que, mediante sensores ultrasónicos, mecánicos y térmicos, permitirán detectar con precisión el cáncer de mama.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres. El diagnóstico precoz es clave para aumentar las posibilidades de curación, que pueden llegar a ser casi del 100% según el tipo de tumor.

Revisar las mamas con regularidad en busca de anomalías, acudir a las revisiones ginecológicas y someterse a mamografías cuando toca son las herramientas que disponemos hoy en día para detectar el tumor a tiempo.

Pero la tecnología avanza a pasos de gigante y puede facilitar aún más las cosas. Un equipo de investigadoras ha diseñado un sujetador inteligente para prevenir el cáncer de mama. Se trata del proyecto BRA y ha ganado el programa Explorer 2022 que organiza la Universitat Pompeu Fabra.

Inteligencia artificial para detectar el cáncer de mama

BRA es un proyecto que pretende desarrollar un sujetador tecnológico inteligente que, mediante sensores ultrasónicos, mecánicos y térmicos, permitirán detectar con precisión el cáncer de mama, a través de la monitorización de los cambios morfológicos y fisiológicos.

Los datos recogidos por los sujetadores serán enviados (vía bluetooth) a una app que incorporará inteligencia artificial (IA) capaz de analizarlos.

De esta forma, el sistema facilitará información constante a la usuaria sobre su estado de salud, anticipará y alertará sobre cualquier enfermedad mamaria en estado inicial, y la conectará con profesionales sanitarios.

El sujetador va dirigido tanto al colectivo de mujeres de alto riesgo de cáncer de mama como de bajo riesgo, y contempla la colaboración con el Hospital Universitario Vall d`Hebron (Servicios de Anatomía Patológica, Ginecología y Radiología). Las ventajas que presenta, según señala la UPF, son varias:

  • Mayor eficacia en la detección del cáncer de mama, mejorando el sistema de cribado y prevención actual.
  • Mayor sensibilidad y precisión diagnóstica, evitando el sobrediagnóstico y sobretratamiento.
  • Menor coste económico.
  • Cobertura para todas las edades (actualmente las mamografías se realizan de forma generalizada a partir de los 50 años a no ser que se trate de grupos de riesgo).
  • No emite radiación y es indoloro.

En definitiva, agilizaría todos los procesos para detectar de forma muy temprana el cáncer de mama y otras enfermedades mamarias.

El equipo del proyecto UBRA encabezado por Marina Sánchez Calleja, estudiante del grado en Medicina en la Universitat Autònoma de Barcelona, está formado por diez chicas.

Las cifras del cáncer de mama

Según el Grupo Geicam de Investigación en Cáncer de Mama, en 2020 se diagnosticaron un total de 34.088 nuevos casos de cáncer de mama en España.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres españolas por delante del cáncer colorrectal, de útero, de pulmón y de ovario. Aproximadamente el 30% de los cánceres diagnosticados en mujeres se originan en la mama.

Según datos publicados en 2021 por el Centro de Investigaciones sobre el cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), este tumor ya es el más diagnosticado del mundo, superando por primera vez al cáncer de pulmón.

Una de cada 8 mujeres desarrollará un cáncer de mama. Suele aparecer entre los 35 y los 80 años, aunque entre los 45 y los 65 años es cuando se dan más casos debido a los cambios hormonales que comporta la peri y postmenopausia.

Un tumor en aumento

El cáncer de mama ha aumentado en las últimas décadas pero no solo por factores negativos.

Han avanzado muchísimo las técnicas de detección precoz y en España y otros países existen programas de cribado que realizan mamografías de forma generalizada a mujeres a partir de los 50 años o antes en grupos de riesgo, lo que ha permitido detectar muchos casos que antaño se pasaban por alto hasta que el tumor estaba muy avanzado.

También ha aumentado la esperanza de vida, y no hay que olvidar que el envejecimiento es uno de los principales factores de riesgo de cualquier tipo de cáncer. Con la edad, los mecanismos de reparación del ADN fallan y se acumula el efecto negativo de los factores de riesgo.

Por último, y esto sí es negativo, los factores de riesgo modificables de cáncer de mama han aumentado en las últimas décadas, contribuyendo al crecimiento de los casos. Nos referimos al sedentarismo, el consumo de tabaco y alcohol, la tendencia a vivir en lugares con una elevada contaminación, la obesidad, las dietas ricas en grasas, la exposición a tóxicos...

Prevención actual

Hasta que avances como el sujetador inteligente no sean una realidad, "conocer las técnicas de autoexploración mamaria, las revisiones periódicas y la mamografía son fundamentales para poder detectar el cáncer de mama a tiempo", recuerdan los especialistas de MDAnderson Cancer Center.

Todas las mujeres mayores de 20 años deberían realizarse una autoexploración mamaria cada mes frente al espejo. A partir de los 25 años, es el ginecólogo quien debería realizar esa exploración una vez al año.

"Y a partir de los 40 años de edad, es conveniente que se sometan periódicamente a una mamografía", señalan, aunque la sanidad pública solo contempla estas pruebas a partir de los 50 años.

Como norma, es muy importante estar atenta a cualquier cambio en los senos y acudir enseguida al médico ante cualquier señal anómala para que valore mediante pruebas como la mamografía, la ecografía o la resonancia magnética si se trata de un tumor mamario.