Mujeres Agotadas

Cómo la gripe altera nuestras vidas

En nuestras vidas milimétricamente ordenadas cualquier improvisación puede suponer un pequeño caos. Levantarse por la mañana y que los niños tengan fiebre desmorona cualquier agenda así que saber enfrentarse a los resfriados es vital.

Pilar Benítez

Pilar Benítez

Experta en hábitos saludables y cocina terapéutica. Autora de los libros “Mujeres agotadas” y “¡Siéntete Radiante! en 8 semanas”. (Ed. Grijalbo)
www.sienteteradiante.com

gripe altera nuestras vida

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gripe altera nuestras vida

Elena es una mujer casada, madre de 2 hijas, profesional, perfeccionista, autoexigente. Ella plantea algunos temas y dudas que pueden resultarte muy familiares, a los que yo daré mi opinión y algunos consejos prácticos para ayudarle con ello. ¿Lo vemos?

CUANDO AMANECE COMPLICADO...

Ayer me acosté muy tarde terminando de preparar la presentación que tengo que dar hoy a unos clientes importantes. Soy una mujer previsora y me gusta tenerlo todo bajo control, así que antes de meterme en la cama preparé los desayunos y meriendas de los niños y lo dejé todo listo para no perder ni un minuto esta mañana. Quiero llegar pronto a la oficina para ultimar algunos detalles.

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Óscar ya se despierta y se viste solo, pero la pequeña María tiene el sueño profundo y necesita algunos achuchones antes de levantarse. Mi marido ha salido hoy muy temprano porque tenía que tomar un vuelo.

¡Con fiebre no hay cole!

Cuando me acerco a la cama de María me doy cuenta de que suda profusamente y tiene el cabello pegado a la cabeza. Una alarma interior se pone en marcha dentro de mi cerebro. Por favor, que no sea gripe.

"¡Tenía que ser precisamente hoy!"

Voy a ver a Óscar, que aún está en la cama. “Mamá, me duele mucho la garganta”. Pongo la mano sobre su frente y está ardiendo. Corro a buscar el termómetro. Los dos están a 38. ¿Y ahora qué hago?

  • La gripe y los resfriados están en pleno auge, lo leí ayer en el periódico, así que no debería sorprenderme que nos haya tocado.
  • Pero, ¿tenía que ser precisamente hoy? Empiezo a sudar yo también, pero no precisamente por culpa de un virus.

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Cuando empieza el invierno, como madre previsora que soy, hago acopio de frutas y verduras ricas en vitamina C para que la familia esté preparada.

Está claro que todo ayuda pero la prevención de la gripe no es infalible. Me esperan por lo menos tres días de cuidados intensivos en casa. Está claro que mis planes para hoy van a sufrir cambios. Y no me quiero ni imaginar la cara de mi jefa, que la última vez que me sucedió algo parecido me dijo: “Dales un ibuprofeno y mándalos al colegio”. Súper comprensiva.

¿Cuál es el mejor "remedio" ?

La gripe es un proceso vírico y no se cura con antibióticos. Los antipiréticos alivian el malestar y ayudan a bajar la fiebre, pero los niños toleran mal los mocos y el dolor de garganta. Nos esperan noches sin dormir, cuando la tos les impida conciliar el sueño. ¿Cómo puedo aliviarlos?

Cuando soy yo la que pilla la gripe tomo equinácea e infusiones de jengibre para la garganta, pero no tengo ni idea de si esto puedo dárselo a los niños. Cuando yo era pequeña mi madre nos ponía una cebolla cortada en la mesilla de noche para aliviar la congestión. ¿Servirá de algo?

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La gripe no es grave, está claro, pero el trastorno que produce en nuestras vidas ordenadas al milímetro, con horarios laborales salvajes y la inflexibilidad de algunas empresas ante la necesidad de los padres de ocuparse de sus hijos cuando enferman, la convierte en un verdadero problema cotidiano.

Algo no anda bien en este mundo en el que vivimos.”

la mejor forma de combatir gripes y resfriados

El invierno trae con él de forma irremediable las típicas enfermedades del frío: gripe, resfriados, anginas, bronquitis... La prevención es importante, pero cómo vemos, no es infalible. Así que darle a nuestro sistema inmunitario alguna ayuda para que sepa "reaccionar mejor" ante los embistes del invierno, no está de más.

Hay que ayudar al cuerpo a que, si enferma, los síntomas sean menores y se recupere antes

¿Las claves? Sí, has acertado, una vez más alimentación y buenos hábitos. Si nuestras rutinas diarias incluyen hábitos saludables (en todos los sentidos) cuidarse ya no será ningún esfuerzo. Ese debe ser el objetivo.

Alimentación contra catarros

Procura que la alimentación en casa sea equilibrada:

  • Incluye suficientes cantidades de alimentos proteicos como legumbres, pescados y carnes magras.
  • Frutas de temporada, ricas en vitaminas A y C.
  • Cereales integrales y semillas, aceite de oliva, algas y condimentos remineralizantes.
  • Sobre las verduras, ahora es tiempo de cocinar verduras de raíz a diario: cebolla, zanahoria, nabo, y chirivía (anímate a preparar crema de chirivía, y verás como triunfa entre los niños, es deliciosamente dulce!)
  • Utiliza las bebidas calientes para mantener el "calor” interno", necesario para defendernos del frio exterior: es tiempo de infusiones, tés y caldos.

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Cocina estofados y guisos de larga cocción y disminuye los alimentos crudos que enfrían la digestión.

  • Sustituye las ensaladas por verduras al vapor, a la plancha, al horno o salteadas.

Condimenta bebidas, sopas y guisos con jengibre, ajo, canela, clavo y pimienta en grano (para los niños mejor no usar especies picantes).

Cuando hay fiebre alta, es importante consumir abundantes líquidos, caldos ligeros de verduras, que son ricos en minerales. El apetito suele disminuir, y entonces vamos a ofrecer a los niños desganados recetas suaves, ligeras, remineralizantes, como una sopita de arroz con caldo de verduras y un poco de pescado blanco o una cremita de calabaza y cebolla, por ejemplo.

Otros hábitos saludables y eficaces

Dormir, sudar, beber, comer ligero…es una buena práctica para recuperarse de una gripe.

Otros hábitos muy útiles, que todos ya conocemos, pero que a los niños hay que recordarles con frecuencia ( ¿recuerdas cuantas veces te lo dijeron a ti de pequeña?) son: lavarse las manos con frecuencia y evitar cambios bruscos de temperatura.

El frío no causa resfriados pero en invierno estamos más expuestos a contagios

  • Lo que favorece los resfriados no és el frío en sí mismo. En invierno, con el frío, pasamos más tiempo en ambientes cerrados, en espacios comunes (en las clases en los colegios, dentro de casa, cafeterías...) así que el riesgo de contagio se multiplica. Además, la baja humedad que causan la mayoría de sistemas de calefacción resecan las mucosas y eso favorece la penetración de los virus (por eso otro hábito importante es ventilar bien la casa 10 minutos al día ahora en invierno)
  • Mantener los pies los pies calientes también es importante. ¡Evita que tus hijos anden descalzos sobre suelos fríos y lleven la zona abdominal y lumbar destapada! (este útlimo consejo es especial para las adolescentes).

Y prioriza también el sueño: tanto adultos como niños deben dormir bien ya que la inmunidad se refuerza con un buen descanso.

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