Uno de cada diez alimentos frescos cuesta saber de dónde vienen

Saber de dónde proviene la fruta o la carne que compramos es básico para priorizar los alimentos de proximidad. Pero, según revela un estudio de la OCU, no siempre es fácil averiguar la procedencia de los alimentos frescos que compramos.

Actualizado a
Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Uno de cada diez alimentos frescos cuesta saber de dónde vienen
iStock by Getty Images

Priorizar los productos de proximidad es clave para un consumo más sostenible. Sin embargo, cuando se trata de alimentos frescos, no siempre es fácil saber de dónde vienen.

Un estudio realizado por la Organización de Consumidores (OCU) denuncia la dificultad para conocer el origen de uno de cada diez alimentos frescos.

Según revela el informe, hay graves fallos en el etiquetado: bien por falta de información básica, porque es contradictoria o directamente porque es errónea.

Por todo ello, solicita a las administraciones públicas un mayor control sobre el etiquetado de los alimentos frescos.

Origen de los alimentos frescos

Al 57% de los consumidores les preocupa conocer la procedencia de los productos frescos que compran, apuntan desde la OCU.

En alimentos como frutas, hortalizas, huevos, pescados y carne, la normativa obliga indicar su origen en el etiquetado.

  • En el caso de frutas y verduras, si se venden a granel, la información sobre el origen debe aparecer en carteles visibles al público en el lugar de venta.
  • El origen de los huevos viene indicado mediante un código numérico en la cáscara a través del marcado del huevo.
  • Para la carne de vacuno es necesario indicar la procedencia exacta del animal. En la carne de cerdo, cordero, cabra y aves de corral solo se requiere indicar el país de cría y sacrificio.
  • En el pescado y marisco se debe indicar el país en los productos de acuicultura o capturados en agua dulce; y la zona FAO (se identifica con un número y una descripción) si se trata de pesca en el mar, pero son tan amplias las zonas FAO que es difícil saber la procedencia.

Origen de los alimentos procesados

Desde la OCU recuerdan que, por normativa, algunos alimentos procesados o que han sufrido transformaciones también deben indicar su origen:

  • Aceite de oliva. En el caso del aceite de oliva virgen y virgen extra es obligatorio que se indique la procedencia de las aceitunas.
  • Agua mineral. En la etiqueta debe aparecer el nombre del manantial de donde se ha extraído, y el municipio y provincia donde se ubica dicho manantial.
  • Miel. Debe mencionarse en la etiqueta el país o países de origen donde se ha recolectado la miel.
  • Productos lácteos. Si la leche supone más de un 50% de los ingredientes, debe mencionarse el país de origen.
  • Frutos secos. Si son de importación pero envasados en España debe indicarse la procedencia.

Qué ocurre en España

Hasta aquí la teoría pero: ¿qué ocurre realmente con los productos frescos que compramos a diario?

La OCU ha visitado 500 supermercados en 10 ciudades españolas para verificar el etiquetado de origen en 12 tipos de productos frescos: 3 pescados, 3 carnes, 4 frutas y verduras y 2 tipos de huevos.

También ha revisado la indicación de origen de productos procesados como el aceite de oliva virgen y virgen extra, espárragos en conserva, miel, agua mineral, queso en lonchas y queso en cuña, mantequillas, leche UHT y frutos secos.

Y tras el análisis, han comprobado que en 1 de cada 10 casos, el consumidor no puede saber de dónde viene el alimento.

Carnes de procedencia española

Las carnes se encuentran entre los alimentos que más fallan en las indicaciones de origen, sobre todo en la de ternera y de cerdo envasada (en un 12% de las muestras).

Normalmente solo se indica que era nacional, pero no precisa el lugar concreto de procedencia, tal y como establece la ley.

Otras veces solo aparece el lugar de cría, pero no el de nacimiento y sacrificio.

Por cierto, recuerda la OCU, siendo España un país productor de carne, llama la atención que un 13% provenga del extranjero (sobre todo de Países Bajos, Bélgica y Alemania).

Eso sí, cabe decir que la mayor parte de la carne que comemos es española.

El pescado apenas viene de nuestros mares

El pescado es otro alimento fresco con defectos de información sobre su origen (en un 11% de las muestras).

Un problema habitual en pescados de acuicultura (salmón, dorada o lubina) donde, en lugar de indicar el país de cría, se señala la zona FAO, como si se pescaran en el mar, indica la OCU.

En el caso de la merluza llama la atención que el 62% provenga del Atlántico Sur porque la zona más cercana a nuestras costas es el Atlántico Norte.

De hecho, apenas un tercio del pescado de procedencia extractiva y solo la mitad de los de acuicultura son de origen cercano.

Frutas y verduras, ¿de dónde son?

En estos alimentos la falta de información viene por parte del propio establecimiento.

Incluso a veces hay dobles indicaciones que no tienen sentido: España/Sudáfrica, España/Marruecos...

La OCU también ha detectado frecuentes incumplimientos en un 9% de los huevos, sobre todo en los de tipo campero, donde no siempre se indica el centro de envasado

Análisis de los productos procesados

  • Miel, mucha mezcla. Un 98% de las mieles indican su procedencia. Más del 56% son españolas y el resto son mezclas.
  • Aceite de oliva virgen extra muy nuestro. El 99% indica el origen de las aceitunas y en un 96% de los casos son de procedencia española.
  • Agua mineral. Todos los productos revisados por la OCU estaban bien etiquetados. El 90% eran de origen español, pero también había aguas minerales que venían de Noruega o las islas Fyji.
  • Frutos secos. Un 88% indican correctamente el origen. Lamentablemente y a pesar de los buenos frutos secos que se producen en España, solo un 49% son de origen autóctono.