Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

8 de cada 10 galletas infantiles no son sanas
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Las socorridas galletas que muchos niños toman para desayunar o merendar no serían precisamente la opción más saludable que podríamos darles a nuestros hijos.

De media, 1 de cada 3 gramos de este tipo de galletas son directamente azúcares. El resto son grasas saturadas, harinas refinadas y aditivos, según revela un informe de la Organización de Consumidores (OCU).

La OCU ha analizado la composición nutricional de 305 galletas que suelen comer los niños, y ha llegado a la conclusión de que 253, es decir 8 de cada 10, no son productos saludables.

Diferentes tipos de galletas

Para realizar la valoración nutricional, la OCU se ha fijado en la lista de ingredientes y en la información nutricional que figura en el envase de las galletas. Y en base a ello las han agrupado en 6 categorías:

  • Galletas simples (se han analizado un total de 62). Tipo maría, redondas o rectangulares, con formas de animales o siluetas de superhéroes...
  • Galletas de barquillo (28 galletas). Rellenas de crema con sabor a cacao, vainilla, nata....
  • Galletas con chocolate (104). El chocolate es bien visible en forma de pepitas o cubriendo la galleta por completo.
  • Galletas de chocolate (23). Aquí el chocolate es un ingrediente de la masa.
  • Galletas sándwich (66). Llevan crema de chocolate entre dos galletas.
  • Por último, se han analizado 22 galletas de otros tipos, principalmente de hojaldre, con rellenos a base de frutos secos o bizcochos.

Demasiadas grasas saturadas

El informe de la OCU confirma que estos productos son una gran fuente de grasas.

  • El contenido graso de las galletas es de un 21% de media, pero hay galletas en las que más de un tercio de su peso (38%) es grasa.
  • Las grasas saturadas de palma, palmiste, coco o shea (o karité) son mayoritarias, aunque cada vez se utilizan más otras grasas menos saturadas, y más sanas, como son el aceite de girasol alto oleico.
  • A pesar de ello, las grasas saturadas suponen de media el 43% del total de las grasas.

El consumo de grasas saturadas aumenta el colesterol LDL, el colesterol malo, que favorece la formación de placa de ateroma en las arterias.

Recordemos que la aterosclerosis es una enfermedad de largo recorrido y el deterioro de las arterias puede empezar ya en la infancia por la acumulación de grasas como el colesterol.

Por eso es importante limitar la ingesta de grasas saturadas y trans en todas las etapas de la vida.

El azúcar es el protagonista

Pero lo peor de las galletas no son las grasas saturadas, sino el azúcar que es el ingrediente primordial de estos productos.

  • En 90 galletas, el azúcar es el primer ingrediente que aparece en la lista. Eso quiere decir que es el componente mayoritario.
  • El contenido medio de azúcar añadido en las galletas es de 32 g de azúcares por 100 g de galleta, aunque hay galletas donde la mitad de su peso es azúcar.
  • Hay galletas sin azúcares añadidos que sustituyen el azúcar por edulcorantes. Según la OCU, esta no es una buena solución cuando los edulcorantes son polialcoholes (xilitol, maltitol) porque su consumo excesivo puede tener efectos laxantes, sobre todo en los niños debido a su bajo peso corporal.
  • De las 30 galletas sin azúcares añadidos, solo en 3 productos no se ha recurrido a edulcorantes para suplir la falta de azúcar.

Lo ideal, señala la OCU, sería que los fabricantes redujeran la cantidad de azúcar y hacer galletas menos dulces. El paladar de niños y adultos se acabaría acostumbrando.

Aportan poca fibra

Para darles un halo saludable, en los envases de algunas galletas analizadas aparece la frase "rico en fibra". Sin embargo, apenas aportan un 3% de fibra porque se elaboran con harinas refinadas y se les añade fibra.

Si estuvieran hechas con harina integral el contenido en fibra sería mucho mayor.

Otros ingredientes que se añaden son vitaminas y minerales como el calcio o el hierro, pero no aportan ningún beneficio extra, señala en informe.

muchos aditivos y aromas

Junto a las grasas y al azúcar, los aditivos acaban de dar el sabor y textura característica de las galletas que tanto gustan a los niños.

Hay algunos como las levaduras químicas y lecitinas que son necesarios para hacer galletas.

Pero también se añaden colorantes que podrían evitarse.

Según el informe de la OCU, de las 305 galletas del estudio, 54 tienen colorantes, y de ellas 13 llevan los indeseables E150c y E150d. Y es que comiendo galletas es fácil que un niño sobrepase la ingesta diaria permitida de estos colorantes.

Nutriscore en galletas

Nutriscore es un sistema de etiquetado que califica los alimentos en función de su calidad nutricional con un código de letras y colores: de la 'A' verde (la mejor puntuación) a la 'E' roja (la peor).

La OCU ha calculado la valoración Nutriscore para los 305 productos analizados y ha concluido que 8 de cada 10 galletas no son sanas.

  • Las galletas simples son las que llevan menos grasa (15%) y contienen solo un 2% de grasas saturadas porque muchas utilizan aceite de girasol alto oleico. Solo una galleta de todas las estudiadas ha obtenido una A, la mejor puntuación de Nutriscore. No llevaba azúcares añadidos pero sí edulcorantes.
  • Las galletas barquillo aportan un alto contenido en grasas y azúcares (sacan una D). Solo las elaboradas "sin azúcares añadidos" tienen mejor puntuación en la escala Nutriscore, aunque apenas obtienen una C.
  • Las galletas con chocolate tienen la peor valoración posible en Nutriscore, una E, por los niveles muy altos de azúcar y grasas.
  • Las galletas de chocolate, donde el chocolate forma parte de la masa de la galleta, llevan en realidad muy poco cacao y tienen que recurrir a colorantes, pero son algo mejores que las galletas con chocolate porque el contenido graso se parece a la galleta simple.
  • Las galletas sándwich tienen una valoración nutricional mala.
  • Las otras galletas (hojaldres, bizcochos, rellenos a base de frutos secos…) no superan la D en Nutriscore.