Factores de protección solar (SPF): qué tipos de filtros hay

¿Alguna vez te has preguntando cómo funcionan los factores de protección solar? ¿Qué debes saber? ¿Cuáles son los errores típicos que todos cometemos al elegir el protector solar? Y, ¿qué tipo de filtro debes elegir?

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Carmen Bauzá

Farmacéutica especializada en dermocosmética

Saber Vivir

Nuestro protector solar puede tener dos tipos de filtros para protegernos del sol: los filtros químicos y los físicos.

Los dos tipos de filtros se complementan por lo que, en la mayoría de los casos, los protectores solares combinan ambos tipos de filtros para obtener los beneficios de los dos y así conseguir un producto con una protección más completa.

Sin embargo, hay en las que solo se recomienda uno de estos dos tipos de filtros. En este vídeo vamos a ver cuáles son esos casos, cuáles son las debilidades y las virtudes de cada uno de estos tipos de filtros y cuál es mejor elegir.

Qué son los filtros solares químicos

A los filtros químicos también se les conoce como orgánicos. Actúan tras haber sido absorbidos por la piel, por eso la recomendación que escuchamos siempre de que hay que aplicar la protección solar de veinte a treinta minutos antes de exponerte al sol.

Actúan porque al recibir la luz ultravioleta del sol (que es nociva) la transforman en calor (que es inofensivo) y lo devuelven al ambiente.

Un dato muy importante de estos tipos de filtros es que se van “gastando”, literalmente. Por eso la otra recomendación frecuente es que hay que reaplicar la protección solar cada dos o tres horas.

Qué son los filtros solares físicos

Los filtros físicos también se conocen como minerales o inorgánicos. A diferencia de los químicos, no se absorben en la piel, sino que se quedan en la superficie y actúan reflejando la radiación, como si fueran espejos.

Aunque estos no se “gasten” como los químicos, también pueden perder efectividad. Esto es porque como no se absorben y se quedan en la superficie podemos quitarlos cuando hay mucho roce, por ejemplo al usar una toalla, o al sudar. Por ello, también conviene reaplicarlos.

Tradicionalmente los filtros químicos eran un tipo de protección de textura muy pesada, pastosa, que dejaba un velo blanco… pero esto ya no es así. Se ha solucionado por el uso de estos filtros en tamaño nano, lo que se conoce como nanopartículas. Así que ¡problema resuelto!

¿Qué tipo de filtro solar elegir?

En adultos con la piel sana, más que en el tipo de filtro en lo que debes fijarte es que el protector solar tenga un índice de protección superior a treinta y que sea de amplio espectro. Esto es que proteja frente a UVB, UVA. Si además cuenta con antioxidantes que complementen esa protección mejor.

  • En personas con piel sensible o en niños es mejor escoger protección solar libre de filtros químicos. Es decir, protección solar mineral.
  • Si practicas deporte al aire libre y, en especial, algún deporte acuático los filtros físicos también van muy bien porque son muy resistentes. Otra opción es optar por productos water-proof. De todas maneras, cuando salgas del agua, no te libras de reaplicar el protector. Pero al menos estarás más protegido mientras estés en el agua.

También es importante que escojas un filtro con una textura que te vaya bien - que te guste - y que te resulte fácil de aplicar porque eso te ayudará a usarlo en la cantidad y manera adecuada.

Y recuerda, aplica el protector solar con frecuencia. Especialmente si te bañas o sudas. Y no te olvides de las zonas sensibles como los labios o el contorno de ojos.