Las últimas novedades en el tratamiento de la psoriasis

Con los medicamentos biosimilares, muchos afectados por psoriasis pueden tener acceso a un tratamiento más seguro y efectivo. Además, el desarrollo biotecnológico permite tener tratamientos cada vez más selectivos que inhiben de forma más concreta el proceso de la psoriasis.

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Dr. José Manuel Carrascosa
Dr. José Manuel Carrascosa

Jefe de Servicio de Dermatología en el Hospital Universitari Germans Trias i Pujol

Nuria Blasco

Periodista

Las últimas novedades en el tratamiento de la psoriasis
iStock by Getty Images

Se estima que en todo el mundo hay 125 millones de personas con psoriasis, y en España la cifra se situaría en torno a un millón de personas que sufren esta enfermedad.

La psoriasis es una afección crónica, no contagiosa, dolorosa, desfigurante e incapacitante, que puede aparecer a cualquier edad y que tiene una gran repercusión en la calidad de vida de los pacientes.

Una enfermedad que no tiene cura

Su expresión clínica se caracteriza por lesiones cutáneas en forma de placas rojas con descamación blanquecina. Pero padecerla también aumenta el riesgo de sufrir otras comorbilidades como la artritis, la obesidad, el hígado graso, problemas psicológicos o incluso enfermedades cardiovasculares.

Tal y como explica el Dr. José Manuel Carrascosa, jefe de Servicio de Dermatología en el Hospital Universitari Germans Trias i Pujol y coordinador del Grupo de Psoriasis de la AEDV, “es cierto que la psoriasis, al ser una enfermedad inflamatoria crónica condicionada genéticamente, no tiene cura. Si embargo, hoy en día sí se puede conseguir la remisión completa o, al menos, este es el objetivo ideal: que con el tratamiento no se dé ninguna expresión de la enfermedad”.

Qué tipos de tratamientos hay para la psoriasis

A grandes rasgos podemos distinguir entre tratamientos tópicos, que se aplican sobre las placas, y tratamientos sistémicos que se administran por vía general también llamada sistémica (vía oral, subcutánea o intravenosa).

  • Por norma general, cuando las lesiones no son muy extensas, menos del 10% de la superficie corporal, el tratamiento habitual es el tópico. “Es menos eficaz, pero no tienen efectos secundarios y con las formas leves de psoriasis puede ser suficiente”, explica el Dr.Carrascosa.
  • En las formas más graves, extensas o rebeldes a tratamientos o con más afectación en la calidad de vida se recurre a otras formas de tratamiento como la fototerapia, que es el uso de ultravioletas para tratar enfermedades de la piel.
  • Otra opción son los tratamientos sistémicos no biológicos“son fármacos que controlan el sistema inmunológico, pero no lo hacen de forma específica, por lo que son menos eficaces que los biológicos y se asocian a un mayor número de efectos adversos. Sin embargo, debido a los criterios de prescripción médica tenemos que usarlos en primera línea”.
  • Si se prueba que estos no funcionan o que el paciente tiene contraindicaciones para usar este tipo de fármaco, entonces se usan los tratamientos sistémicos biológicos, más eficaces y más seguros.

Las novedades en tratamiento

Las nuevas terapias selectivas suponen un salto cualitativo y permiten conseguir un control completo o casi completo de la enfermedad en muchos pacientes.

Además, con la llegada de los fármacos biosimilares (sintetizados a través de técnicas de biología molecular a un coste más reducido que los medicamentos biológicos originales), un mayor número de personas pueden tener acceso a este tipo de tratamientos más eficaces y seguros.

El inconveniente es que, por el momento, "estos fármacos solo pueden prescribirse cuando han fracasado los conocidos como medicamentos convencionales”,puntualiza el Dr. Carrascosa.

¿Qué son los fármacos biosimilares?

Los biosimilares son fármacos biológicos, inmunosupresores selectivos, que ya han perdido por tiempo la patente de la empresa que los generó y por tanto pueden ser desarrollados por otras empresas, como pasa con los fármacos genéricos, con lo que su coste se reduce.

Esto es un cambio muy importante ya que la principal barrera hoy por hoy para el uso de fármacos biológicos en la psoriasis es que son muy caros, de manera que el acceso de los pacientes a este tipo de medicación está muy restringido.

“La llegada de los biosimilares supone un salto cualitativo en el sentido de que tenemos fármacos, que aunque no son los más eficaces o los más novedosos (ya que se trata de medicamentos que ya hace 10 o 15 años que usamos), sí que son buenos y ahora son más asequibles. Esto permite que este tipo de fármacos con buenas prestaciones llegue a un mayor número de pacientes”, explica el coordinador del Grupo de Psoriasis de la AEDV.

La terapia de psoriasis más innovadora

El desarrollo biotecnológico permite tener fármacos cada vez más selectivos que inhiben de forma más restringida y más concreta el proceso inmunológico de la psoriasis. Aquí tenemos los biológicos de última generación, que por ahora son los más eficaces.

“Los fármacos más innovadores que tenemos ahora mismo son los que van dirigidos a las moléculas más especificas del proceso inflamatorio de la psoriasis. Al ser más especifico tiene la ventaja de que es más potente y a la vez más seguro porque solo inhiben el proceso que tiene que ver con la psoriasis y no aquellos procesos relacionados, por ejemplo, con la defensa frente a infecciones”, describe el Dr. Carrascosa.

Actuar con estos fármacos biológicos puede tener un efecto beneficioso también en las comorbilidades que provoca la psoriasis, como la artritis, la obesidad, el hígado graso o incluso enfermedades cardiovasculares.

“Cuando inhibimos con los fármacos esos puntos concretos de la psoriasis también podemos dificultar la inflamación en otros órganos y sistemas, ya que todas estas inflamaciones se potencian unas a otras”, asegura el Dr. José Manuel Carrascosa.

Perspectivas y retos de futuro

“La psoriasis es una de las enfermedades inflamatorias crónicas en las que tenemos mejores propuestas terapéuticas y mejores expectativas para los pacientes en conseguir una remisión completa o casi completa con buena conveniencia y con pocos efectos adversos”.

El reto para un futuro próximo es conseguir que todos estos avances en investigación puedan usarse en la mayor parte de los pacientes que tienen esta enfermedad, sin la limitación de su alto coste.