Asesorado por el Dr. Pedro Rodríguez, dermatólogo de Clínica Dermatológica Internacional

Por Soledad López, periodista especializada en salud

microbioma piel

El término microbiota referido a nuestra flora intestinal nos resulta ya muy familiar. Sabemos que si hay un buen equilibrio en la población bacteriana que habita en nuestro intestino tendremos mejor salud porque son innumerables los estudios científicos que lo corroboran: estaremos protegidos frente a infecciones, aumentaremos nuestra salud digestiva e incluso ayudaremos a prevenir el alzheimer.

El 50% de nuestro cuerpo son células humanas y el otro 50% células de microbioma

Pero no solo habitan microorganismos en nuestro sistema gastrointestinal. También en la boca, en la vagina o en la piel. Y actualmente hay un especial interés por los que "residen" justamente sobre la piel.

Por eso son muchas las firmas cosméticas que invierten en investigar fórmulas magistrales que incluyan probióticos y prebióticos para proteger ese microbioma.

¿Qué función tiene el microbioma?

El Dr. Pedro Rodríguez, dermatólogo de Clínica Dermatológica Internacional, explica a Sabe Vivir qué es el microbioma de la piel:

  • "Tiene una función saprófita, es decir, de mutuo beneficio: viviendo con nosotros consiguen alimento y, a cambio, mantienen a raya a microorganismos patógenos que podrían ser dañinos si crecieran demasiado".

Se calcula que tenemos unas mil especies de bacterias diferentes en la dermis. Además, el microbioma dérmico también está compuesto de hongos, parásitos y virus. Toda esta población, que es única en cada persona, es un pilar clave en las defensas de la dermis. Por eso, cuando estos microorganismos están en perfecto equilibrio tu piel se encuentra:

  • Protegida porque libera antioxidantes, lo que te confiere un súper escudo protector frente a patógenos y agresiones externas.
  • Calmada. Se irrita e inflama menos.
  • Reparada. Se recupera antes de cualquier agresión y es mucho más resistente.

¿Qué ocurre si se desequilibra?

De la misma manera que un microbioma dérmico equilibrado protege tu piel, si proliferan las bacterias o los patógenos dañinos se altera y pueden provocar trastornos como:

  • Rosácea. En esta enfermedad, los capilares de la piel se dilatan con mucha facilidad ante cualquier estímulo (una simple ducha caliente o una comida picante), provocando enrojecimiento, irritación y picor. En fases más avanzadas aparecen pústulas. Se sospecha que la causa de la rosácea es una proliferación excesiva del parásito demodex folliculorum.
  • Acné. Se debe a la proliferación de la bacteria P. Acnes.
  • Dermatitis atópica.Se asocia con infección de la piel provocada por bacterias, hongos, cándida y virus.

Qué puede perjudicar el microbioma de la piel

Según el Dr. Rodríguez, son varias las causas que pueden alterarlo:

  • Fármacos como los antibióticos. De la misma manera que acaban con las bacterias causantes de la enfermedad, dinamitan también las bacterias protectoras. Por eso, tras un tratamiento con antibióticos conviene prestar especial atención al microbioma para restaurarlo.
  • Los antibióticos de uso tópico también son un peligro si se toman sin receta médica porque provocan cepas resistentes y hace que estos productos luego no sean tan eficaces.
  • Perfumes con un alto contenido en alcohol.
  • Una higiene excesiva. Puede agredir el pH de la piel, y no hay que olvidar que los microorganismos necesitan un entorno en condiciones óptimas para sobrevivir.
  • Una alimentación desequilibrada, rica en grasas y azúcares. Genera radicales libres que alteran el microbioma.
  • La contaminación y el estrés. Por diferentes mecanismos, acaban generando una acción negativa similar a la de la alimentación. Un estudio de la Universidad de Hong Kong ha demostrado que la polución provoca cambios en la composición de los microorganismos de la piel que acelera el envejecimiento.
  • Cualquier producto que irrite la piel (detergentes, cremas, productos de maquillaje).

Cómo recuperar el equilibrio

La Dieta Mediterránea es, sin duda, el mejor escudo protector de tu microbioma, asegura el Dr. Rodríguez. Pero no basta con usar aceite de oliva. En la verdadera Dieta Mediterránea:

  • No hay productos ultraprocesados, que son los alimentos más ricos en azúcares, grasas, sal y aditivos.
  • Es muy rica en frutas y verduras, que actúan como prebióticos en el intestino, es decir, sirven de alimento a las bacterias buenas.
  • Abundan las grasas buenas como las que aporta el aceite de oliva, los frutos secos...

Además de seguir este patrón dietético, es muy importante:

  • Utilizar productos de higiene que sean respetuosos con la piel. Evita los que incluyan químicos como los parabenos, las siliconas, los sulfatos o los ftalatos.

La importancia de los probióticos

Para tener un microbioma equilibrado conviene, además de llevar una dieta saludable, incluir probióticos en tu alimentación:

  • Se trata de alimentos fermentados que aportan bacterias buenas de forma natural. Tomar un vaso de kéfir al día, 50 g de pan integral de masa madre o vegetales fermentados como las aceitunas o el chucrut ayuda a tener una población bacteriana saludable.

Y si el microbioma ya está alterado será necesario administrar probióticos con lactobacilos, bífidobacterias y estreptococos. Si sospechas que es tu caso, consulta con tu médico o farmacéutico.

Bibliografía:

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