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La cicatrización de una herida, por pequeña que sea, es una auténtica labor de "ingeniería" de nuestro organismo en la que intervienen, entre otras, unas células llamadas fibroblastos, que son las encargadas de repararla. Sin embargo, diferentes factores pueden influir en que estos "peones" puedan hacer su trabajo mejor o peor.

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Uno de estos factores se acaba de descubrir, y es el momento en el que te has hecho la herida, si ha sido durante el día o por la noche. Pero otros ya se conocían, como determinadas enfermedades que pueden obstaculizar su cicatrización. Te lo contamos.

Células de la piel más eficaces de día

Científicos del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido han llevado a cabo un estudio que demuestra que las heridas que nos hacemos durante el día se curan el doble de rápido que las que se producen por la noche.

Y es que, por lo visto, los fibroblastos trabajan mejor de día. Cuando nos hacemos daño, estas células viajan hasta la herida, la "ocupan" y sintetizan colágeno, una proteína que forma fibras, para regenerar la piel y que esta pueda cicatrizar.

Los fibroblastos son más rápidos y numerosos por el día

Los investigadores comprobaron a través de cultivos celulares y ratones que los fibroblastos llegaban a los arañazos y los invadían mucho más rápido durante el día que por la noche. Y no solo eso, sino que además había el doble de estas células en las heridas. Es decir, que se movilizaban muchos más "peones" durante el día.

Al ser más numerosos, los fibroblastos fabrican más colágeno, lo que a su vez contribuye a que la cicatrización de la herida se produzca en la mitad de tiempo.

También en el caso de quemaduras

Los científicos británicos ampliaron su investigación analizando casos clínicos reales de quemados de una base de datos internacional. Y las conclusiones no solo fueron igual de reveladoras, sino que además les permitió concretar cuál es el mejor "horario de trabajo" de los fibroblastos.

Las quemaduras producidas por la noche tardan de media 11 días más en curar

Las datos mostraron que las personas que habían sufrido quemaduras entre las 8 h de la mañana y las 20 h tardaban en curarse de media unos 17 días. Mientras que las personas que se habían quemado por la noche necesitaban de media unos 28 días, es decir, un 60% más de tiempo.

El ritmo circadiano es la clave

Las diferentes funciones biológicas del organismo se rigen por una especie de reloj interno, llamado ritmo circadiano, que funciona en ciclos de 24 horas coincidiendo con los periodos de luz y oscuridad.

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Diferentes estudios han demostrado que interrumpir o alterar este ritmo o reloj biológico –por ejemplo, en las personas que trabajan en turnos de noche– puede acelerar el proceso de envejecimiento y favorecer el desarrollo de enfermedades. Y ahora este trabajo del Consejo de Investigación Médica ha comprobado que también influye en el proceso de cicatrización.

Pero podría haber otra explicación

Al margen del papel del ritmo circadiano, los investigadores británicos también apuntan la tesis de que la curación más rápida de las heridas durante el día podría ser una consecuencia del proceso de adaptación y evolución.

Es decir, según ellos, como las probabilidades de herirnos son mayores durante el día, cuando la mayoría de nosotros estamos despiertos, el organismo ha evolucionado para actuar más rápido durante el día y acelerar la curación.

qué afecta a la curación de una herida

Los autores de esta investigación creen que los hallazgos son muy importantes ya que la curación rápida de una herida es fundamental para prevenir infecciones.

Aunque evidentemente no está en tu mano "elegir" cuándo te lesionas, sí que puedes extremar las precauciones para asegurarte de que la herida sane bien, especialmente si te la has hecho por la noche.

Algunas enfermedades, una mala alimentación, el tabaco y el alcohol dificultan la cicatrización

Pero hay otros factores que pueden retrasar o dificultar la cicatrización de una herida. Si estás en cualquiera de estos casos, deberías tenerlo muy en cuenta:

  • Diabetes. Las personas que sufren esta enfermedad deben tener mucho cuidado con las heridas, especialmente en los pies, ya que en su caso la cicatrización es más lenta y dificultosa de lo normal. Además, son más propensas a sufrir úlceras y estas tardan más en curarse.
  • Enfermedades cardiovasculares. Los problemas en el flujo sanguíneo también pueden retrasar la curación de heridas. Hay que tener mucho cuidado si se sigue un tratamiento anticoagulante, ya que el riesgo de hemorragia es alto.

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  • Alimentación desequilibrada. Una carencia de vitaminas, sobre todo A y C, de minerales como el zinc o de proteínas puede reducir la formación de colágeno y dificultar la reparación de los tejidos. La deshidratación también puede retrasar la curación de la herida.
  • Tabaquismo y consumo de alcohol. Fumar disminuye la cantidad de oxígeno que llega a las células de la herida, así como el número de fibroblastos y la producción de colágeno. El alcohol, por su parte, reduce la cantidad de macrófagos, un tipo de glóbulos blancos que eliminan las bacterias y evitan que la herida se infecte.
  • Inmunodepresión. Las enfermedades o ciertos tratamientos médicos que afectan al funcionamiento del sistema inmunológico también pueden dificultar la curación de heridas, ya que la persona tiene menos defensas y está más expuesta a cualquier infección.

Cómo curar una herida común en casa

En caso de un corte o rozadura, conviene limpiar bien la herida abierta para evitar su infección. La Cruz Roja recomienda seguir estos pasos:

  • Antes de empezar, lávate bien las manos con agua y jabón. También al terminar la cura.
  • Lava la herida con agua y jabón o con suero fisiológico a chorro para arrastrar la suciedad.
  • En una gasa estéril, pon un desinfectante yodado (povidona yodada) y limpia de dentro hacia fuera, para evitar la entrada de gérmenes en la herida. No toques la parte de la gasa que vaya a entrar en contacto con ella.

No uses alcohol para desinfectar una herida

  • No utilices algodón, ya que los hilos se adhieren fácilmente a la herida.
  • Tápala con una gasa estéril y sujeta con una venda o esparadrapo.
  • No emplees alcohol en heridas abiertas, ya que además del escozor que provoca, puede irritar la piel de la zona y, al ser una sustancia vasodilatadora, impedir que los vasos sanguíneos se taponen y que la hemorragia se detenga.
  • No apliques polvos, ungüentos, remedios caseros ni pomadas antibióticas sin prescripción médica.
  • Si hay un objeto grande clavado, no lo extraigas, ya que puede estar haciendo de tapón e impedir la hemorragia. Inmovilízalo y pide ayuda médica.
  • Si la herida es extensa, profunda o te parece que tiene mal aspecto, cúbrela con gasas estériles, presionando en caso de hemorragia, y acude a Urgencias.