Por Pablo Cubí, periodista

dia enfermeras 2020

Un 12 de mayo de 1820 nació en la Toscana Florence Nightingale, la precursora de la enfermería moderna.

En su honor, los enfermeras (aún son mayoría) y los enfermeros celebran en su aniversario el Día Internacional de la Enfermería.

  • Este año se ha convertido en una ocasión muy especial: coinciden los 200 años de su nacimiento con una pandemia que ha reivindicado la figura de este colectivo.

Le hemos pedido a la enfermera Beatriz Daza, miembro de la junta de la Sociedad Española de Salud y Medicina Integrativa, que ponga voz a todas ellas y nos cuente su experiencia.

Ante todo, ¿cómo estás y cómo está vuestro colectivo?

Estamos bastante mejor. La situación no es tan al límite como la que hemos vivido durante las semanas pasadas.

Hemos tenido mucha presión. Había una sobrecarga de concentración brutal.

"Estamos de forma permanente al lado del enfermo"

Junto con las auxiliares de enfermería, somos el colectivo más numeroso. Somos los que estamos de forma permanente al lado del enfermo.

Los que sabemos cómo se encuentra el paciente, si ha tomado la medicación, cómo evolucionan los síntomas, cómo se siente. Una información vital que debíamos transmitir.

En estas circunstancias, debías acordarte de cómo está cada paciente, y acordarte de protegerte a ti, a tus compañeros. Sentías la responsabilidad y dudas de saber si te estás poniendo bien el traje…

¿Lo peor ha sido la falta de material?

Nos hemos visto desbordadas y sujetas a mucha presión. Ha habido casos muy dramáticos.

En mi experiencia personal concreta (en el Hospital de la Moraleja), no he escuchado a ninguna compañera decir que no tenía ya nada.

Hemos tenido escasez y ha habido que desinfectar y usar el mismo equipo varios días. Eso ha pasado tanto en hospitales públicos como privados.

¿Os habéis sentido víctimas de toda esta situación?

Más que víctimas, sobre todo las compañeras que han estado en UCI, se han sentido como el pelotón de batalla.

"Es complicado trabajar con tanta capa, casi sin poder ver"

Era una situación complicadísima y parecía que te dejaban sola ante el peligro: trabajar con tanta capa, con calor, sin poder ver bien y haciendo trabajos tan delicados como una canalización venosa.

¿Qué ha sido lo más duro que habéis vivido?

La sensación de no estar preparados y el miedo a no poder hacer bien tu trabajo.

La sensación de ir a ciegas. Las primeras informaciones de la Covid-19 eran muy limitadas (fiebre, tos y poco más). Y cuando empezamos a tratar enfermos vimos que era mucho más abrumador:

  • Tenían patologías que evolucionaban a peor en muy poco rato.
  • Había que actuar rápidamente ante reacciones adversas inesperadas.
  • No había protocolos. No sabías muy bien qué hacer.

Luego está la incertidumbre ante el riesgo de que puedas contagiar a otros.

Y por supuesto las muertes tan masivas, al principio.

¿Qué habéis aprendido como colectivo de esta situación?

  • La unión y la confianza que hemos tenido en creer que estábamos haciendo lo correcto.
  • La confirmación de que nuestras profesiones son vocacionales: temes por tu propia vida y aun así no hemos dado un paso atrás.
  • Somos el vínculo de unión entre los distintos engranajes del sistema sanitario.

"Temías por tu vida y aun así no hemos dado un paso atrás"

¿Sientes que se conoce poco vuestra labor?

Efectivamente, para la mayoría de la población, la enfermera es una figura que no tiene muy bien ubicada.

No se reconoce que una parte importante del sistema asistencial está sobre nuestros hombros.

  • Creen que somos simplemente asistentes del médico. Eso es solo una pequeña parte de nuestra labor. Atendemos a muchas otras tareas.

Ponme algún ejemplo para que la gente se haga una idea.

Nuestra tarea abarca esa parte técnica, de pericia (control de medicamentos, del paciente...), y también la humanista, ser la mano que coge la del paciente cuando está solo.

  • Imagínate esa gente encerrada en la habitación, sin poder estar en contacto con nadie. Solos durante semanas.

Y hemos estado allí, haciendo videollamadas, atendiendo a los familiares que nos facilitaban cosas para ellos. Hemos sido ese vínculo para que se sintieran queridos.

¿Consideras que recibís agradecimiento por ello?

Por supuesto. Al darles de alta, cada paciente y con lágrimas en los ojos. Han visto que hemos estado allí.

Es algo que hacemos siempre, antes de todo esto ya era así. Y que, pese al estrés y las limitaciones, también lon hemos mantenido al máximo en la pandemia.

"La gente ve a los sanitarios representados solo en el médico"

Y por supuesto, los aplausos han sido muy emocionantes, así lo sentimos.

¿Confías en que perdurará ese reivindicación de los sanitarios?

Creo que la reivindicación no es efectiva si la gente desconoce qué hacemos. Hay una imagen colectiva de que la figura del médico es la representación de los sanitarios.

La mayoría de mensajes ponen “gracias a los que nos curan”, no ponen “gracias a los que nos cuidan.

Es indudable que el reconocimiento va para todos, pero no sé si esto va a servir para que la gente se acuerde.

No soy particularmente ingenua. La memoria es frágil y la sanidad pública ha estado muy denostada.

¡Ojala me equivoque!