Por Charo Sierra, directora de la revista Saber Vivir

valentin fuster

Con 77 años sigue trabajando 15 horas diarias, entre Nueva York y Madrid, y dice que esa pasión es uno de sus secretos para estar y sentirse bien.

El Dr. Valentín Fuster es una eminencia internacional en salud cardiovascular. Es director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) y también dirige el Instituto Cardiovascular del Mount Sinai Medical Center de Nueva York (EE. UU.).

La salud del corazón suele preocuparnos mucho, pero ¿nos ocupamos de ella?

No del todo y es, precisamente, una de las consecuencias de vivir en un mundo de gran consumo donde todo sucede muy rápido y nos hace olvidar nuestras buenas intenciones.

Si viviéramos más inmersos en la naturaleza, haciendo ejercicio y comiendo muy natural (como ocurre en las llamadas “zonas azules”, 5 en todo el mundo, una de ellas la isla de Okinawa en Japón) todo sería más fácil.

Y aquí el estrés se ha convertido en el peor enemigo de nuestro corazón…

Es una sociedad muy competitiva donde impera la ansiedad y, por desgracia, en el día a día la salud pasa a segundo término.

¿Qué nos recomienda hacer para evitarlo?

La única manera de cambiarlo es darle mucha importancia a la relajación, al ejercicio físico, a la salud y hacerlo cada día.

Ejercicio físico y relajación, lo mejor para tu corazón

Y por supuesto educar en ello a las nuevas generaciones, porque lo que se aprende desde niño tiende a permanecer.

¿Los adultos no nos lo acabamos de tomar en serio?

Le voy a contar cómo nos lo tomamos en serio: viéndolo. ¡Lo hemos comprobado!

El mundo de hoy en día está dominado por lo visual y, por eso, cuando a alguien le enseñamos en una pantalla cómo se están empezando a bloquear sus arterias, se siente más motivado para cuidarlas.

Ocurre sobre todo en menores de 50 años y, por suerte, la tecnología ya nos permite hacerlo.

Recuérdenos, doctor Fuster, los factores que más alteran la salud cardiovascular.

Los principales son la obesidad, la presión arterial alta, el colesterol, la diabetes, la falta de ejercicio, la dieta inadecuada, el tabaquismo o la polución.

¿Cómo cambian esos factores nuestro organismo para que sufra el corazón?

Lo que hacen es provocar daño en la parte interna de las arterias que hace que se acumule colesterol.

Ante eso, la arteria reacciona llevando hacia allí células inflamatorias con el fin de sacar esa grasa, ese colesterol, pero en lugar de solucionarlo lo empeoran todo y dañan aún más la zona.

El estudio PESA que han realizado sus equipos de investigación ha demostrado algo sorprendente…

Que la enfermedad obstructiva de las arterias (la enfermedad arterioesclerótica) empieza en las piernas y, en concreto, en la región llamada ilio-femoral.

¿Cuál es la diferencia entre que un coágulo esté en esa zona, en la ingle, o que obstruya una arteria coronaria?

Cuando la enfermedad obstructiva está en las piernas no hay síntomas porque, al ser las arterias más grandes, la obstrucción pasa desapercibida.

Los cóagulos en las piernas no dan síntomas, pero puede ser grave

Cuando ocurre en las arterias coronarias, en cambio, un pequeño tapón basta para que haya síntomas porque son conductos más pequeños, pero entonces el corazón ya puede haber sufrido.

¿Es básico, pues, detectar un bloqueo en las extremidades inferiores?

Sí, por eso ya estamos empezando a mirar, gracias a tecnología de ultrasonido, cómo están las arterias en las piernas y es posible que detectemos casos en personas más jóvenes y antes de que sea tarde.

¿La enfermedad cardiovascular es más compleja en la mujer

Lo que ocurre es que una angina de pecho o un infarto presenta síntomas menos claros.

¿Hay alguna razón biológica que lo explique?

Efectivamente. Por cuestiones hormonales, la enfermedad se produce en zonas diferentes al hombre, la localización es distinta: ellas tienen más enfermedad en las pequeñas arterias, que no se ven. Y eso suele dar más anginas de pecho.

Pero el mecanismo fisiológico concreto es muy complejo.

Me imagino que un problema añadido es que nos hacemos las fuertes…

Se unen dos circunstancias: que el sistema de salud todavía ignora bastante a las mujeres y que, efectivamente, tardáis bastante más en acudir al médico.

¿Dormir poco o mal daña también el corazón?

Así es. Dormir menos de 6 horas o de forma intermitente (despertarse varias veces por la noche) parece que aumenta el número de placas arterioescleróticas en las arterias.

Para cuidar el peso recomienda no contar calorías…

Cuidarse ya puede resultar difícil a veces; por lo tanto, cuanto más complejo lo hagamos peor será. Funcionamos mejor cuando las cosas son simples.

Y puesto que lo visual nos impacta más, lo más eficaz es llenar solo la mitad del plato. Es mucho más efectivo.

Usted dice que debemos, sobre todo, movernos y tranquilizarnos.

Es importante entender que el ejercicio físico tiene un efecto biológico positivo sobre la salud del corazón. Consigue que la gente se encuentre mejor (aumenta la vitalidad, el optimismo y la positividad) y eso hace que uno se cuide más.

Pero luego también debemos tener momentos de tranquilidad. Convendría, por ejemplo, hacer yoga dos veces por semana. Y es fundamental volverse creativo e idear formas de mejorar la salud. Se necesita creatividad para ponerse en marcha, mejorar los hábitos e incorporar aquellos que cuidan el corazón.